La cirugía conservadora puede ser una opción segura para determinadas pacientes que sufren una recaída del cáncer en la misma mama, lo que evitaría una mastectomía de rescate. Así lo recoge un consenso internacional de expertos publicado en The Lancet Oncology, en el que participa la doctora Isabel Rubio, coordinadora del Área de Cáncer de Mama del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN). El trabajo establece por primera vez criterios consensuados para seleccionar a las pacientes que podrían beneficiarse de una segunda cirugía conservadora, con retumorectomía y reirradiación parcial, después de haber recibido un abordaje similar en el tratamiento inicial.
Los resultados respaldan la toma de decisiones compartida entre paciente y especialista y la planificación individualizada del tratamiento. "Una de las cuestiones más relevantes de este consenso es que permite avanzar hacia una selección más precisa de las pacientes. No se trata de sustituir la mastectomía por una segunda cirugía conservadora, sino de identificar aquellas situaciones en las que conservar de nuevo la mama puede ser una alternativa segura y adecuada. Es fundamental valorar también si es posible realizar una reirradiación parcial a la mama y cuál es la mejor estrategia en cada paciente", ha señalado Rubio, actualmente presidenta electa de la Organización Europea de Cáncer (ECO).
Un segundo tumor en la misma mama
Los avances en el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de mama han aumentado el número de mujeres que sobreviven a la enfermedad durante largos periodos. Según el estudio, la incidencia acumulada a cinco años de un segundo evento de cáncer de mama en la misma mama es del 2%, y a diez años se sitúa en torno al 4%. Por eso cobra especial importancia cómo abordar un segundo cáncer que aparece años después, sobre todo en mujeres que ya fueron tratadas inicialmente con cirugía conservadora y radioterapia.
Hasta ahora, la posibilidad de realizar una segunda cirugía conservadora ante una recaída carecía de criterios internacionales suficientemente homogéneos. El nuevo consenso reúne a 36 especialistas internacionales y, tras dos rondas de evaluación, ha alcanzado acuerdo en el 80% de las cuestiones analizadas sobre selección de pacientes y tratamiento local.
"Este estudio es el primer esfuerzo coordinado para establecer un consenso estructurado de expertos. Los objetivos son garantizar que esta estrategia ofrece resultados oncológicos adecuados y, al mismo tiempo, que puede realizarse manteniendo un resultado estético óptimo. Para ello, hay que valorar las características tumorales de la recaída, el tiempo que ha pasado desde el diagnóstico inicial y la probabilidad de preservar la mama y volver a radiar de forma parcial. Y, por supuesto, las preferencias de las pacientes", ha añadido la especialista.
Criterios clave y papel de la reirradiación
Los expertos han señalado que los tumores HER2 positivos y los triple negativos no deben considerarse, por sí mismos, una contraindicación absoluta para esta estrategia, y que la decisión debe integrar las características concretas del tumor y de la paciente. El consenso recoge también un amplio acuerdo sobre la importancia de valorar la relación entre el tamaño del tumor y el volumen de la mama, conseguir márgenes quirúrgicos libres de enfermedad y analizar la posibilidad de volver a irradiar el lecho tumoral.
La reirradiación adquiere así un papel relevante dentro de la estrategia de conservación de la mama. Los avances en radioterapia permiten plantear, en determinados casos, una nueva irradiación más focalizada sobre el área del tumor. Los especialistas han advertido de que su indicación debe valorarse de manera individual en un equipo multidisciplinar y teniendo en cuenta el tratamiento radioterápico previo.
La preferencia de la paciente, parte del tratamiento
Uno de los acuerdos más claros se refiere al papel de la mujer en la elección del tratamiento, ya que el 100% de los expertos considera que sus preferencias deben ocupar un lugar central en la toma de decisiones.
"Después de haber superado un cáncer de mama, enfrentarse de nuevo a la enfermedad puede ser especialmente difícil. Para algunas mujeres, tener la posibilidad de conservar la mama puede ser muy importante; para otras, una mastectomía es lo mejor. Nuestro papel no es decidir por ellas, sino ofrecerles todas las alternativas que sean oncológicamente adecuadas y con resultados estéticos óptimos", ha concluido Rubio.
La cirugía conservadora puede ser una opción segura para determinadas pacientes que sufren una recaída del cáncer en la misma mama, lo que evitaría una mastectomía de rescate. Así lo recoge un consenso internacional de expertos publicado en The Lancet Oncology, en el que participa la doctora Isabel Rubio, coordinadora del Área de Cáncer de Mama del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN). El trabajo establece por primera vez criterios consensuados para seleccionar a las pacientes que podrían beneficiarse de una segunda cirugía conservadora, con retumorectomía y reirradiación parcial, después de haber recibido un abordaje similar en el tratamiento inicial.
Los resultados respaldan la toma de decisiones compartida entre paciente y especialista y la planificación individualizada del tratamiento. "Una de las cuestiones más relevantes de este consenso es que permite avanzar hacia una selección más precisa de las pacientes. No se trata de sustituir la mastectomía por una segunda cirugía conservadora, sino de identificar aquellas situaciones en las que conservar de nuevo la mama puede ser una alternativa segura y adecuada. Es fundamental valorar también si es posible realizar una reirradiación parcial a la mama y cuál es la mejor estrategia en cada paciente", ha señalado Rubio, actualmente presidenta electa de la Organización Europea de Cáncer (ECO).
Un segundo tumor en la misma mama
Los avances en el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de mama han aumentado el número de mujeres que sobreviven a la enfermedad durante largos periodos. Según el estudio, la incidencia acumulada a cinco años de un segundo evento de cáncer de mama en la misma mama es del 2%, y a diez años se sitúa en torno al 4%. Por eso cobra especial importancia cómo abordar un segundo cáncer que aparece años después, sobre todo en mujeres que ya fueron tratadas inicialmente con cirugía conservadora y radioterapia.
Hasta ahora, la posibilidad de realizar una segunda cirugía conservadora ante una recaída carecía de criterios internacionales suficientemente homogéneos. El nuevo consenso reúne a 36 especialistas internacionales y, tras dos rondas de evaluación, ha alcanzado acuerdo en el 80% de las cuestiones analizadas sobre selección de pacientes y tratamiento local.
"Este estudio es el primer esfuerzo coordinado para establecer un consenso estructurado de expertos. Los objetivos son garantizar que esta estrategia ofrece resultados oncológicos adecuados y, al mismo tiempo, que puede realizarse manteniendo un resultado estético óptimo. Para ello, hay que valorar las características tumorales de la recaída, el tiempo que ha pasado desde el diagnóstico inicial y la probabilidad de preservar la mama y volver a radiar de forma parcial. Y, por supuesto, las preferencias de las pacientes", ha añadido la especialista.
Criterios clave y papel de la reirradiación
Los expertos han señalado que los tumores HER2 positivos y los triple negativos no deben considerarse, por sí mismos, una contraindicación absoluta para esta estrategia, y que la decisión debe integrar las características concretas del tumor y de la paciente. El consenso recoge también un amplio acuerdo sobre la importancia de valorar la relación entre el tamaño del tumor y el volumen de la mama, conseguir márgenes quirúrgicos libres de enfermedad y analizar la posibilidad de volver a irradiar el lecho tumoral.
La reirradiación adquiere así un papel relevante dentro de la estrategia de conservación de la mama. Los avances en radioterapia permiten plantear, en determinados casos, una nueva irradiación más focalizada sobre el área del tumor. Los especialistas han advertido de que su indicación debe valorarse de manera individual en un equipo multidisciplinar y teniendo en cuenta el tratamiento radioterápico previo.
La preferencia de la paciente, parte del tratamiento
Uno de los acuerdos más claros se refiere al papel de la mujer en la elección del tratamiento, ya que el 100% de los expertos considera que sus preferencias deben ocupar un lugar central en la toma de decisiones.
"Después de haber superado un cáncer de mama, enfrentarse de nuevo a la enfermedad puede ser especialmente difícil. Para algunas mujeres, tener la posibilidad de conservar la mama puede ser muy importante; para otras, una mastectomía es lo mejor. Nuestro papel no es decidir por ellas, sino ofrecerles todas las alternativas que sean oncológicamente adecuadas y con resultados estéticos óptimos", ha concluido Rubio.