Muchas veces pensamos que hay que llamar a un abogado o un asesor jurídico sólo cuando tenemos un pleito o problema legal, y como siempre, es mejor prevenir que curar, sobre todo si tenemos una pequeña empresa o negocio
Pamplona/Iruña, 20 de abril de 2018
¿Tienes una empresa pequeña o eres autónomo? ¿Estás pensando en emprender? Pues entonces debe saber que necesitas asesoramiento jurídico. Sí o sí. El asunto es claro: muchas veces como cuando vamos al médico pensamos que hay que ir cuando tenemos fiebre o estamos enfermo, en este caso acudimos al abogado o al asesor jurídico sólo cuando se nos presenta un problema legal ineludible. Pero la respuesta en este caso es parecida: es mejor prevenir que curar, sobre todo si tenemos una pequeña empresa o negocio y además familiar.
La razón más evidente es que no se trata de un capricho sino de una necesidad el contar con un asesoramiento jurídico en Madrid o en otras partes del país. Un abogado especialista (no nuestro primo que es abogado penalista o de civil, por ejemplo) nos puede asesorar sobre un contrato que vamos a firmar con un cliente o un proveedor, y nos aconsejará fórmulas para resolver conflictos con ellos, que nos puede evitar litigios posteriores.
Un pequeño empresario o un autónomo no puede entender de todo, y aunque la experiencia es un grado, hay legislación cambiante por ejemplo en materia de protección de datos, y con detalles muy técnicos que nos puede resolver más efectivamente un servicio de asesoramiento jurídico, experto en la materia y con conocimientos en casuísticas similares.
Tampoco hay que dejarse un riñón para contar con estos servicios especializados. Existen opciones cómodas y con una tarifa cerrada como gdlegal.com, una asesoria especializada en asesoramiento legal y jurídico de pequeñas y medianas empresas
Otro momento en el que necesitarás sí o sí a un asesoramiento jurídico es a la hora de plantearte contratar a más personal para tu negocio. Hay que mirar todas las posibilidades (y no sólo las de salarios).
Junto a ello, y en materia de prevención de futuros problemas legales, un buen servicio de asesoramiento puede ayudarnos a que los pagos de nuestros clientes o proveedores no se alarguen, mermando nuestra liquidez, incluyendo algunas cláusulas o procesos legales a nuestra conveniencia.
Dormir tranquilo es otro de los razonamientos más que justificados para contar con un asesoramiento jurídico en todo momento y siempre cuando lo necesites. Muchas de las pequeñas empresas tienen un carácter familiar, por lo que contar con personas ajenas a ese entorno puede resolver y evitar conflictos que se puedan trasladar más allá de las empresas.
Ni que decir que el mismo consejo sirve para cuando haya que hacer cambios en la empresa, por jubilación o traspasos de negocios.
Y si todavía no eres un empresario, y estás pensando en montar un negocio o adquirir una franquicia, tampoco hay que dejar de lado el buscar un asesoramiento jurídico lo antes posible, ya que hay que revisar todas las cláusulas de las franquicias antes de embarcarse en este tipo de proyectos.
Por último, y no menos importante: salvar nuestro patrimonio familiar ante posibles problemas coyunturales de nuestra empresa o pyme es imprescindible, por lo que un asesoramiento jurídico puede decirnos cómo configurar nuestra empresa para que las tensiones de liquidez del negocio no afecten a nuestro entorno privado.






