El Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente ha revelado que diciembre experimentó un aumento en las temperaturas y precipitaciones medias, lo que también ha llevado a un incremento en el agua almacenada en los embalses, pasando del 35% en noviembre al 40% actual. Este fenómeno ha sido notable en diferentes regiones, afectando tanto a las temperaturas como a las precipitaciones.
Precipitaciones desiguales y temperaturas inusuales
En cuanto a las precipitaciones, diciembre mostró un comportamiento variado. En el extremo sur, el mes fue muy húmedo, mientras que en la vertiente cantábrica y la mitad norte de la zona pirenaica fue muy seco. En la Ribera y algunas estaciones de la Zona Media se superaron los valores medios, pero en la franja central, la mayoría de las estaciones registraron entre el 50 y el 75% de los valores medios. En el tercio norte, no se llegó al 50% de dichos valores. A pesar de los numerosos días de lluvia, las precipitaciones fueron de escasa entidad. Las nevadas se registraron entre los días 2 y 4 y del 21 al 26 en el tercio norte.
En lo que respecta a las temperaturas, la mayoría de las estaciones registraron temperaturas medias entre 1 y 1,5 ºC por encima de la media. Destacan Zubiri y Erro, con un aumento de +2,7 ºC, mientras que Azanza y Larraona se mantuvieron más cerca de los valores medios con +0,1 ºC y +0,3 ºC, respectivamente. Este comportamiento inusual ha generado interés en los patrones climáticos de la región.
Rachas de viento significativas
El mes también estuvo marcado por rachas máximas de viento destacadas, especialmente en Gorramendi, donde se registraron velocidades de 106 km/h el 21 y el 18, 105 km/h el 9 y 96 km/h el 15. En Bera, las rachas alcanzaron los 94 km/h el 18. Estos eventos climáticos han contribuido a un diciembre inusual en términos meteorológicos.
En resumen, diciembre ha sido un mes de contrastes en cuanto a las condiciones climáticas, con un aumento en las temperaturas y un comportamiento desigual en las precipitaciones. El incremento en el agua almacenada en los embalses es una señal de los cambios que se están produciendo en la región, lo que ha llevado a un interés renovado en el seguimiento de los patrones climáticos.





