El Ayuntamiento de Pamplona ha activado el concurso internacional de arquitectura que marcará el futuro del denominado Monumento a los Caídos, con el objetivo de transformarlo en un Museo Memorial dedicado a la recuperación de la memoria democrática y a la denuncia del fascismo. El proceso prevé la selección de hasta cinco propuestas finalistas, que serán presentadas a la ciudadanía para abrir un proceso participativo cuyas aportaciones se incorporarán al proyecto técnico definitivo.
El concurso ha sido presentado por el concejal delegado de Gobierno Estratégico, Urbanismo, Vivienda y Agenda 2030, Joxe Abaurrea San Juan, quien ha subrayado que la iniciativa busca una “transformación radical” del simbolismo del edificio. El procedimiento se ajusta a lo establecido en el Acuerdo Político para la Transformación del denominado Monumento a los Caídos y la creación del Centro de Interpretación Maravillas Lamberto, aprobado por el Pleno municipal el 6 de febrero de 2025, así como al informe del comité de personas expertas y a la ficha modificada del Catálogo del Plan Municipal.
Estas tres referencias normativas y técnicas marcan la diferencia respecto al concurso iniciado en 2018 y dotan al nuevo proceso de una clara dimensión internacional. El plazo para la presentación de propuestas será de dos meses desde la publicación del anuncio en el Diario Oficial de la Unión Europea.
De la exaltación franquista a la memoria democrática
La actuación propuesta persigue revertir por completo la carga simbólica del edificio, concebido originalmente para exaltar el golpe militar de 1936 y el franquismo. El futuro Museo Memorial deberá servir para explicar de forma crítica la actuación de los perpetradores —quiénes fueron, cuándo y cómo actuaron—, prevenir sobre la aparición de nuevas formas de fascismo y poner en valor los principios de la convivencia democrática y los derechos humanos.
El concurso se articula en torno a tres grandes objetivos: la desactivación simbólica del monumento mediante una nueva interpretación acorde con los valores democráticos contemporáneos; la definición del futuro Museo Memorial con una intervención integrada en el edificio y su entorno urbano; y la transformación del paisaje urbano, modificando jerarquías y permeabilizando el tránsito entre el Ensanche y Lezkairu. Todo ello desde un enfoque de memoria democrática que exige un trabajo interdisciplinar, capaz de combinar la transformación física y simbólica con un análisis histórico y crítico del pasado.
Pamplona, “Ciudad con Memoria”
El nuevo Museo Memorial se integrará en una red más amplia de espacios dedicados a la memoria democrática, como el Instituto Navarro de la Memoria, y contribuirá a configurar Pamplona como una “Ciudad con Memoria”, conectada además con otros museos memoriales de referencia a nivel internacional.
Entre los requisitos del concurso figura el respeto a las determinaciones del Catálogo del Plan Municipal, en función del grado de protección del edificio, así como la incorporación de los criterios recogidos tanto en el acuerdo político de 2025 como en el informe del comité de expertos presentado en octubre de ese mismo año. Se subraya, además, la aplicación de los principios de la Carta Internacional de Museos Memoriales del Comité Internacional de Museos Memoriales y de Derechos Humanos (ICMEMOHRI).
El ámbito de actuación abarca no solo el monumento, sino también la plaza de la Libertad, la parte posterior del parque de Serapio Esparza y las calles colindantes. Las propuestas deberán integrar accesos, arbolado, el aparcamiento subterráneo y elementos singulares como la escultura ‘Coreano’, de Jorge Oteiza. El condicionado contempla incluso que el propio proceso de materialización del proyecto pueda formar parte de la resignificación del conjunto.
Premios y desarrollo del proceso
Cada una de las propuestas seleccionadas recibirá un premio de 20.000 euros, IVA incluido, hasta un máximo de 100.000 euros. El concurso será anónimo y se desarrollará mediante procedimiento abierto. Tras la primera evaluación del jurado, se abrirá una fase informativa en la que la ciudadanía podrá conocer las propuestas y realizar aportaciones, que tendrán un peso relevante en la elección del proyecto ganador.
La fase final consistirá en un procedimiento negociado, sin nueva licitación, al que podrán concurrir las propuestas premiadas. El presupuesto y las prescripciones técnicas se ajustarán a la capacidad de inversión prevista una vez concluido el proceso participativo.
La valoración de las propuestas se basará en su calidad global y conceptual, atendiendo a cuatro criterios principales: la desactivación simbólica del monumento, la adecuación arquitectónica y funcional como Museo Memorial, la propuesta urbanística del espacio público y la viabilidad técnica y económica. El jurado podrá declarar el concurso desierto si ninguna propuesta alcanza la puntuación mínima exigida.
Con este concurso, el Ayuntamiento de Pamplona da un paso decisivo hacia la resignificación de uno de los espacios más controvertidos de la ciudad, apostando por convertirlo en un lugar de memoria, reflexión y compromiso con los valores democráticos.






