Agentes de la Brigada de Protección Medioambiental de la Comisaría de Tudela han llevado a cabo en los últimos días dos intervenciones relevantes en la Ribera navarra, centradas en la protección de la fauna silvestre y el control de actividades cinegéticas irregulares.
En la primera actuación, efectivos del Grupo de Investigación Medioambiental detectaron un cebadero ilegal en un coto de la zona. Sobre el terreno, los agentes hallaron abundantes restos de cereal esparcido, así como un intenso olor a gasóleo, una sustancia utilizada de forma fraudulenta para atraer a determinadas especies, especialmente jabalíes, que la emplean para desparasitarse.
Junto a estos elementos, se localizó una cámara de foto-trampeo, posteriormente decomisada, que habría sido utilizada para monitorizar la presencia de animales y planificar futuras batidas. Las imágenes obtenidas permitieron identificar con claridad al presunto autor del cebado.
Estos hechos constituyen infracciones de la Ley Foral 17/2005 de Caza de Navarra, que prohíbe expresamente el uso de cebos, sustancias atrayentes o cualquier método destinado a alterar el comportamiento natural de las especies sin la debida autorización. Asimismo, el uso de sistemas de vigilancia en cebaderos ilegales para optimizar la actividad cinegética también vulnera la normativa vigente.
En una segunda intervención, agentes del Grupo de Medio Ambiente interceptaron de madrugada un vehículo en un camino rural de Corella. En su interior, el conductor portaba una carabina de aire comprimido cargada y lista para su uso, equipada además con una linterna sujeta al arma mediante gomas, presumiblemente para facilitar la caza nocturna.
El individuo fue denunciado tanto por incumplir la normativa cinegética —al realizar esta actividad en horario nocturno sin autorización— como por infringir el Reglamento de Armas, al portar un arma de cuarta categoría en un lugar no habilitado y sin la correspondiente tarjeta municipal.
Ambas actuaciones se enmarcan en el refuerzo de la vigilancia medioambiental en la Ribera, donde las autoridades insisten en la importancia de respetar la legislación vigente para garantizar la conservación de los ecosistemas y la práctica responsable de la caza.



