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Imanol Arregui regresa para liderar la reacción del Xota: "Aquí nadie se esconde"

 "Voy a hacer absolutamente todo lo que esté en mi mano. He venido a ayudar"

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l balón aún no había empezado a rodar cuando el mensaje ya estaba claro. En su regreso al banquillo de Osasuna Magna, Imanol Arregui no perdió el tiempo: charla directa, tono firme y una idea innegociable sobre la mesa. “Hemos de centrarnos en el partido a partido, que es lo que nos va a sacar de esta situación”, lanzó el técnico navarro en sus primeras palabras en esta segunda etapa al frente del equipo.

Tres años después de su marcha, Arregui vuelve a casa en un contexto delicado para el Club Deportivo Xota. Y lo hace, según reconoce, sin titubeos en el compromiso, aunque no haya sido una decisión sencilla. “No ha sido fácil, pero si me llaman tengo que hacerlo porque es mi club”, explicó, dejando entrever ese vínculo que va más allá de lo profesional.

El diagnóstico es claro y no admite excusas. El técnico asume responsabilidades compartidas y apunta directamente al grupo. “La situación es de todos. Lo primero es asumirlo; lo segundo, poner absolutamente todo para salir de ahí”, subrayó, apelando a un ejercicio colectivo de autocrítica y reacción inmediata.

No llega a ciegas. Desde la distancia —ya fuera en Japón o Kuwait—, Arregui ha seguido de cerca cada paso del equipo. Conoce la plantilla, reconoce caras familiares y también nuevos nombres, pero el mensaje es uniforme: exigencia máxima. “El jugador debe ser consciente de que hay que apretar y ser mejor”, insistió, consciente de que el margen de error es mínimo y el calendario, exigente.

Sin embargo, el entrenador rehúye hacer cuentas a largo plazo. La mirada está fija en el siguiente desafío: el poderoso FC Barcelona Futsal, que visitará Anaitasuna este sábado a las 19:30. “Es un equipazo en un estado de forma sensacional”, advirtió. Pero también dejó claro que no hay espacio para complejos: competir “al cien por cien cada minuto” es la única vía.

El regreso de Arregui ha reactivado la ilusión en la grada, pero él prefiere rebajar expectativas. “Yo no soy mago”, dijo con naturalidad. Lo que sí garantiza es entrega absoluta. “Voy a hacer todo lo que esté en mi mano y un poco más”, aseguró, al tiempo que lanzó un mensaje directo a la afición: será clave en este tramo decisivo. Porque en momentos de duda, el empuje desde la grada puede marcar la diferencia.

Osasuna Magna ya tiene líder para su intento de resurgir. Ahora, toca demostrarlo sobre la pista.

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