La central de calor de Txantrea tiene los deberes hechos. A punto de cerrar su primera fase, la infraestructura que calienta 2.500 viviendas del barrio pamplonés con biomasa forestal navarra prepara ya su expansión: en 2027 doblará su capacidad y llegará a 4.500 hogares y equipamientos públicos. El consejero de Industria y Transición Ecológica, Mikel Irujo, visitó hoy las instalaciones junto a representantes de ENGIE y de la sociedad pública Nasuvinsa para abordar esa segunda fase.
La primera biomasa urbana de Navarra
La red, impulsada por Nasuvinsa y gestionada por ENGIE, funciona con astilla procedente de bosques gestionados de forma sostenible en Navarra, a menos de 150 kilómetros de la central. Desde una planta de 14,5 MW y una red soterrada de 2,5 kilómetros, suministra calor a viviendas, dos centros municipales, una residencia para personas dependientes y un club deportivo. Un depósito de 1,8 millones de litros garantiza el suministro en los momentos de mayor demanda.
La primera fase concluirá próximamente con la conexión del Centro San Francisco Javier, perteneciente al Gobierno de Navarra. El balance medioambiental hasta ahora: unas 4.000 toneladas anuales de CO₂ evitadas al prescindir de combustibles fósiles.
El doble de potencia en 2027
La segunda fase, prevista para 2027, incorporará una nueva caldera de biomasa y elevará la potencia conectada de los 24,5 MW actuales hasta los 50 MW, con lo que el ahorro de emisiones también se duplicará. El objetivo es consolidar Txantrea como referencia para otros municipios navarros que quieran adoptar modelos similares de energía urbana descentralizada.


