Pamplona trabaja para contar antes de final de año con un instrumento hasta ahora inexistente: su primer Plan de Convivencia. El Ayuntamiento ha adjudicado el contrato de asistencia técnica a la empresa consultora Areté-Activa por un importe de 14.250 euros y un plazo de ejecución de cinco meses.
El plan partirá del diagnóstico sobre convivencia presentado a principios de mayo y deberá traducirlo en objetivos concretos, líneas estratégicas y actuaciones orientadas a reforzar la cohesión social y promover una convivencia basada en el respeto, la igualdad y los derechos humanos.
Un proceso participativo y con todos los grupos políticos
El trabajo se articulará en varias fases. La primera revisará en profundidad el diagnóstico ya elaborado para convertirlo en base útil de planificación estratégica. A partir de ahí se definirá el marco estratégico —con misión, visión y valores— y se abrirá una fase de contraste y participación que incluirá seis entrevistas con los grupos políticos municipales, tres grupos de trabajo con agentes relevantes, un mínimo de ocho entrevistas con asociaciones e instituciones vinculadas a la memoria histórica y un proceso participativo online abierto a la ciudadanía.
La metodología empleada será el análisis CAME —Corregir, Afrontar, Mantener y Explotar—, que permitirá identificar acciones sobre las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades detectadas en el diagnóstico previo.
Evaluación integrada desde el diseño
El plan incorporará desde su elaboración un sistema de indicadores, un plan de seguimiento y un modelo de gobernanza que permita medir de forma sistemática su grado de ejecución y su impacto real sobre la convivencia en la ciudad.


