Estamos en tiempos convulsos, complicados, donde el ambiente político y social se ha vuelto muy complicado, casi irrespirable.
Los últimos acontecimientos en Ceuta, los enaltecimientos del terrorismo en las fiestas patronales que denunciaba COVITE y que vienen siendo, por desgracia, ya recurrentes en muchas fiestas, los ataques a la libre expresión de alegría por la victoria de nuestra selección en el mundial de fútbol, el enaltecimiento del fascismo por los grupos de ultraderecha aceptados con recelo, pero sin una respuesta contundente de las derechas, etc.
Tampoco ayudan ciertos medios que amplifican los conflictos, que los manipulan, ni las redes sociales donde el odio se ha instalados contra todos y contra todo, y que dibujan realidades paralelas a la realidad verdadera que abogan y abrazan la confrontación denigrando y desplazando lo que mayoritariamente quiere el conjunto de la ciudadanía que es la convivencia con mayúsculas.
El plan de convivencia de Pamplona no es un tema menor, nosotros decimos que es un tema fundamental y troncal para que esta ciudad avance.
Y este plan, que ya va tarde, lo acordamos en diciembre del 23 con EH Bildu en la moción de censura en Pamplona, no puede nacer sesgado, cojo.
No se pueden obviar o tapar ni el fascismo, la xenofobia, la intolerancia ni mucho menos en esta tierra un factor clave en la confrontación y la falta de convivencia durante años, hoy en algunos lugares y situaciones sigue de alguna manera, como es el terrorismo de ETA, sus víctimas y el enaltecimiento del terrorismo que durante años ensombreció
nuestra tierra y nuestra ciudad. Es hora de reconocer que, valorando los pasos positivos que se están dando por parte de todas las fuerzas políticas para el reconocimiento de esta realidad, se manifieste en un plan de convivencia de Pamplona que el terrorismo fu, es y será siempre incompatible con la democracia y con los Derechos Humanos de la ciudadanía y que todas las identidades y sus símbolos deben ser respetados.
No se trata de equiparar ni de igualar, se trata de contemplar todos y cada uno de lo focos de conflicto para buscar espacios de convivencia.
No es una tarea fácil, no se hace de un día para otro, pero estamos en otros tiempos.
Todos y todas deberíamos entender que, sin memoria, justicia y reparación, como principios de aceptación del daño causado por cualquiera de esos conflictos y ataques a la convivencia no se puede avanzar, y hay que avanzar.
La ciudadanía de Pamplona quiere y debe avanzar, reclama más convivencia, sin olvidar, pero con paso firme hacia un futuro de todos y para todos.
Debemos aprovechar el momento, porque los peligros contra la convivencia, la libertad, la democracia y los derechos humanos hoy vuelven a ser una realidad perversa alimentada por unos y otros.
La convivencia no es una mera palabra o expresión, es un sentimiento de tranquilidad, de tolerancia, de respeto, de vivir sin temor a nada ni a nadie. La convivencia es construir
juntos un espacio común pese a nuestras diferencias, respetar esas diferencias, reconocernos como iguales sabiendo que por encima de aquello que nos separa existe algo que merece la pena construir juntos y que nos une. Un futuro donde cabemos todos y todas.
Esta ciudad se lo merece y nuestro partido va a ser firme y contundente en la defensa de este plan de convivencia que marca el presente y el futuro de nuestra ciudad.
Sin convivencia no habrá un futuro halagüeño para nadie ni para nada.
No permitiremos que el plan de convivencia nazca cojo, porque ni podemos ni vamos a defraudar a esa ciudadanía que merece, demanda y quiere una Pamplona en paz permanente.
Convivir es hacer de nuestras diferencias un lugar de encuentro y de nuestro futuro una tarea compartida.
Y como decía Mandela, acariciar el ideal de una sociedad plenamente democrática y libre en la que todas las personas convivan en armonía y con igualdad de oportunidades.
Trabajemos para ello y por ello.
Marina Curiel, Portavoz del PSN-PSOE, en el Ayuntamiento de Pamplona





