El Ayuntamiento de Bilbao ha iniciado una ambiciosa estrategia de sensibilización destinada a combatir las conductas incívicas más recurrentes en la Villa. La iniciativa, que se extenderá desde este mes de marzo hasta noviembre de 2026, responde a un compromiso personal del alcalde, Juan Mari Aburto, quien ya señaló la mejora de la convivencia ciudadana como uno de los grandes retos estratégicos para el bienestar de la capital vizcaína.
Bajo el concepto creativo “No dejes rastro, deja huella”, la campaña busca diferenciar entre las acciones que ensucian el entorno y aquellas que generan un impacto positivo en la comunidad. Lejos de un tono punitivo, el consistorio apuesta por la corresponsabilidad y un lenguaje cercano que utiliza la ironía para invitar a la reflexión sobre comportamientos cotidianos en parques, plazas y calles.
Fases de la campaña y comportamientos a corregir
La estrategia se desarrollará de forma progresiva, poniendo el foco en distintas problemáticas según la época del año y las quejas vecinales detectadas. Entre los objetivos prioritarios se encuentra la erradicación de prácticas como orinar en la calle, el abandono de heces caninas y la gestión incorrecta de residuos durante el ocio nocturno o el botellón.
Asimismo, se incidirá en la seguridad vial de los peatones, promoviendo que las bicicletas y los patinetes eléctricos no circulen por las aceras. El consistorio bilbaíno refuerza así el mensaje de que, aunque los servicios municipales de limpieza trabajan diariamente, el éxito de una ciudad sostenible depende de que la ciudadanía asuma el reto de "ensuciar menos" en lugar de simplemente limpiar más.
Visibilidad en el mobiliario urbano y transporte
Para asegurar que el mensaje llegue a todos los sectores de la población, la campaña contará con un despliegue masivo en los autobuses de Bilbobus, marquesinas y soportes digitales. Esta presencia en el espacio público se complementará con una fuerte difusión en medios de comunicación y redes sociales institucionales.
Con esta inversión en cultura ciudadana, Bilbao pretende consolidar su imagen como una ciudad amable y respetuosa, donde el cuidado de la "casa común" sea un motivo de orgullo para todos sus habitantes. La iniciativa se presenta como una herramienta clave para garantizar que la calidad de vida en la Villa siga siendo un referente de bienestar y civismo.






