La tarde se hizo larga en El Sadar. Tras encajar la segunda derrota consecutiva, Alessio Lisci apareció ante los micrófonos con la cabeza alta pero el gesto serio, y pronunció las palabras que pocos entrenadores se permiten en momentos así: "La culpa es mía. No hay más debate".
El italiano no buscó refugio en los errores puntuales ni en la mala fortuna. Reconoció que el equipo ha repetido los mismos fallos en la recta final de temporada y que la responsabilidad de no haberlos corregido recae sobre él. "Si llegamos a la penúltima jornada cometiendo ciertos errores, el culpable es el entrenador", afirmó.
Un vestuario "dolido pero conjurado"
Lisci describió un vestuario afectado por el golpe pero no hundido. "Dolido, porque se veía que hoy lo podíamos hacer", reconoció. Sin embargo, insistió en que el grupo ya ha cerrado filas de cara al partido ante el Getafe: "Mañana se van a levantar con la cabeza arriba. Lo tenemos que hacer, no hay otra".
El técnico también reconoció el error de gestión en la segunda mitad. El equipo, con el empate en el marcador, vio cómo encajaba un gol que lo dejó sin margen. "Hemos hablado de que el empate nos valía, y cuando lo logramos nos marcan. No puede ser, y no es la primera vez".
Víctor Muñoz, "de aplaudir"
Una de las pocas notas positivas de la noche fue la actuación de Víctor Muñoz, quien jugó pese a arrastrar molestias. Lisci lo destacó de manera especial: "Quería jugar, estaba bien y lo metimos de titular porque si hubiera estado en el banquillo el riesgo era diferente. Es un chico de aplaudir, hay que hacerle una mención especial". Al acabar el partido, el delantero se quedó en el terreno de juego con gesto de dolor, tocándose la pierna. El técnico confirmó que mañana valorarán su estado, aunque reconoció que llegó al partido "muy cansado".
"No hay plan B. A Getafe con todo"
Preguntado por el grado de optimismo de cara a la visita al Coliseum, Lisci no quiso esconderse detrás de palabras vacías, pero tampoco tiró la toalla. "Ahora mismo el partido se ha acabado. No podemos hacer más que levantar la cabeza y preparar la semana para ir a Getafe con todo. No hay plan B".
El técnico cerró la comparecencia con un mensaje dirigido a la afición, a la que pidió disculpas directamente: "El mayor culpable soy yo, y cualquier cosa que pueda decir entiendo que hoy la afición no compra nada".


