La Policía Foral de Navarra vivió este miércoles, 3 de junio de 2026, uno de los días más trágicos de su historia reciente. Cinco agentes de la División de Intervención perdieron la vida en un accidente ocurrido en Euskadi, dejando un vacío irreparable en el cuerpo policial y en las familias que aguardaban su regreso. Eran el comisario Fermín Sola Barrena, el subinspector Jesús María Vidaurreta Fernández y los agentes Miguel Crespo Obanos, Juan Martín Domínguez Villar y Miguel Antonio D’Entremont Jiménez. Entre los cinco sumaban décadas de servicio leal, vocacional y desinteresado a la ciudadanía de Navarra. La institución, conmocionada, quiso honrar su memoria con una semblanza de cada uno de ellos.
Fermín Sola Barrena, Mintxo
Comisario, Jefe de la División de Intervención
Fermín Sola Barrena ingresó en la Policía Foral de Navarra el 1 de marzo de 1996 y desde entonces construyó una carrera ejemplar que le llevó a alcanzar el rango de comisario y la jefatura de la División de Intervención. Nacido el 17 de abril de 1974, tenía 52 años en el momento de su fallecimiento.
A lo largo de sus treinta años de servicio, Fermín ocupó destinos en el Palacio de Navarra, la División de Tráfico, diversas Unidades de Policía Judicial, Seguridad Ciudadana y Protección de Autoridades, hasta consolidarse como uno de los pilares de la División de Intervención. Entre febrero de 2008 y noviembre de 2011 asumió además la jefatura de la Policía Municipal de Tafalla, responsabilidad que desempeñó con la misma entrega que caracterizó toda su vida profesional.
Conocido cariñosamente como Mintxo entre sus compañeros, era una persona siempre dispuesta a ayudar, dentro y fuera del servicio. Voluntario en DYA Navarra, dedicaba su tiempo libre a los demás con la misma generosidad con la que afrontaba cada jornada de trabajo. Profundamente religioso y familiar, su mayor orgullo eran sus tres hijos.
Jesús María Vidaurreta Fernández
Subinspector, Jefe del Grupo Operativo de Intervención GOI 4
Jesús María Vidaurreta Fernández se incorporó a la Policía Foral de Navarra el 1 de marzo de 1997, tras completar el curso básico de ingreso. Nacido el 1 de julio de 1970, tenía 55 años. Comenzó su andadura en la División de Tráfico, pero pronto encontró su vocación definitiva en la Unidad Móvil de Intervención —actual División de Intervención—, donde desarrolló la mayor parte de una carrera marcada por la lealtad, el sacrificio y el servicio a los demás.
A lo largo de los años fue asumiendo responsabilidades crecientes dentro de la División hasta convertirse en jefe del Grupo Operativo de Intervención GOI 4, cargo que desempeñaba en el momento de su fallecimiento. Para Jesús, la Policía Foral no era únicamente una profesión: era, en sus propias palabras y en las de quienes le conocieron, su vida. Cuando la situación lo requería, no dudaba en anteponer el deber a su vida personal.
Muy unido a su familia, parte de la cual compartía también su compromiso con la institución policial, dejó en el cuerpo el recuerdo de un profesional generoso, entregado e íntegro.
Miguel Crespo Obanos
Agente del Grupo de Intervenciones Especiales (GIE)
Miguel Crespo Obanos ingresó en la Policía Foral de Navarra el 26 de marzo del año 2000. Nacido el 28 de abril de 1978, tenía 48 años. Tras completar el curso básico, formó parte de la División de Intervención y, posteriormente, de la Brigada Central de Prevención y Atención Ciudadana, aunque fue en el Grupo de Intervenciones Especiales donde recorrió la mayor y más significativa parte de su trayectoria.
En el GIE, Miguel se ganó la reputación de ser un referente: trabajador incansable, de profesionalidad extrema y compromiso inquebrantable con la organización. Sus compañeros le recuerdan como un gran compañero, siempre dispuesto a responder a cualquier demanda que el servicio requiriera, sin importar las circunstancias.
Fuera del uniforme, Miguel era un hombre volcado en su familia, que constituía el motor de su vida y a la que dedicaba toda la atención y el cariño que le sobraban tras cada jornada de servicio.
Juan Martín Domínguez Villar
Agente del Grupo Operativo de Apoyo al Mando (GOAM), División de Intervención
Juan Martín Domínguez Villar se incorporó a la Policía Foral de Navarra el 1 de diciembre de 2005. Nacido el 16 de enero de 1982, tenía 44 años. Sus primeros destinos le llevaron a Pamplona, donde sirvió en la División de Prevención y Atención Ciudadana, encuadrado en el Grupo Operativo 1. En 2007 accedió a la División de Intervención, donde desarrollaría el grueso de su carrera hasta el día de su fallecimiento, integrado en el Grupo Operativo de Apoyo al Mando.
Discreto y servicial, Juan Martín era el tipo de profesional que sostiene el engranaje de cualquier unidad sin buscar protagonismo. Acataba cada indicación con una entrega y una capacidad de trabajo que le convirtieron en un elemento imprescindible dentro de su División. Sus compañeros le recuerdan como un motor silencioso, siempre disponible y siempre fiable.
En el plano personal, era un hombre orgulloso de su familia, a la que dedicaba todo su tiempo y afecto fuera del servicio.
Miguel Antonio D’Entremont Jiménez
Agente del Grupo de Intervenciones Especiales (GIE)
Miguel Antonio D’Entremont Jiménez fue el último en llegar al Grupo de Intervenciones Especiales, pero no por ello el menos comprometido. Nacido el 17 de noviembre de 1990, tenía 35 años y era el más joven de los cinco agentes fallecidos. Se incorporó a la Policía Foral el 15 de junio de 2021 y, tras servir en las comisarías de Alsasua y Tafalla dentro del Grupo de Prevención y Atención Ciudadana, cumplió en 2024 uno de sus grandes sueños: ingresar en el GIE.
Ese logro, conquistado con pundonor y esfuerzo tras superar las exigentes pruebas de acceso, era para él motivo de orgullo genuino. Pertenecer al GIE significaba para Miguel pertenecer a una nueva familia, y así lo vivía cada día. Optimista y siempre sonriente, afrontaba los momentos más duros con una entereza digna de admiración, y siempre tenía una palabra, un gesto o una sonrisa para quien lo necesitara.
Deportista y trabajador incansable, Miguel era también un hombre entregado por entero a su familia, a la que consideraba su mayor logro. Con apenas cuatro años en el cuerpo, dejó ya una huella imborrable en quienes tuvieron la suerte de conocerle y trabajar a su lado.
Goian beude. Descansen en paz.



