La 'Abejera de Pópulo' en Añorbe, una estructura tradicional de apicultura que había caído en desuso el siglo pasado, está siendo restaurada gracias a una iniciativa de voluntariado ambiental. Este proyecto busca conservar el entorno natural del municipio, mejorar el conocimiento sobre la importancia de las abejas en el ecosistema y preservar las construcciones tradicionales.
La asociación de voluntariado ambiental, en colaboración con la Dirección General de Medio Ambiente, lidera esta triple apuesta por la conservación, el desarrollo sostenible y la recuperación del patrimonio inmaterial. La iniciativa no solo resalta la necesidad de proteger a los polinizadores, esenciales para el medio natural y humano, sino también de poner en valor la cultura apícola de Valdizarbe.
En septiembre, el alumnado del CPEIP Añorbe se unirá a la iniciativa, trabajando junto a la asociación de familias Txapartea para profundizar en la función de las abejas en la biodiversidad. Este proyecto educativo complementará el esfuerzo de restauración y conservación que ya está en marcha, integrando a la comunidad local en el proceso.
Apoyo institucional y financiero para la restauración
La directora general de Medio Ambiente, Ana Bretaña de la Torre, junto a otros representantes locales, asistieron a un acto en Añorbe para destacar la importancia de la apicultura en la biodiversidad. El presupuesto para la recuperación de la abejera asciende a 12.938,56 euros, de los cuales 10.000 euros serán financiados por la Dirección General de Medio Ambiente a través de las Ayudas para proyectos de Educación ambiental, Voluntariado ambiental y Ciencia Ciudadana de 2026.
En los últimos 10 años, Medio Ambiente ha financiado 341 propuestas en todo el territorio, respaldando 36 proyectos educativos, 8 de voluntariado y otros 8 de Ciencia Ciudadana con un total de 412.938 euros. Este apoyo financiero es crucial para el éxito de iniciativas como la restauración de la abejera, que requieren recursos significativos para su ejecución.
Restauración y técnicas tradicionales en marcha
Desde marzo, una veintena de vecinos de Añorbe, con la asesoría de la Asociación Berdesia de Tafalla, han estado planificando la restauración de la abejera. La estructura, un paralelepípedo de 13,5 metros de largo por 3,5 metros de ancho, se caracteriza por sus 100 ventanas para colmenas. Las tareas incluyen la consolidación de muros de piedra, colocación de nidos de adobe y actividades de cestería.
El proyecto cuenta con 49 voluntarios, quienes realizan diversas tareas según sus habilidades, desde trabajar en el talud trasero, desbrozar vegetación afectada por incendios, hasta plantar sotobosque con especies autóctonas. La colaboración comunitaria es esencial para llevar a cabo estas labores, que requieren tanto esfuerzo físico como conocimientos técnicos.
Capacitación y colaboración comunitaria
Los voluntarios también han recibido capacitación en técnicas tradicionales, como la cestería, necesaria para la construcción de los panales. A pesar de las dificultades para encontrar un cestero, un curso de tres días y el traslado a Salamanca para adquirir mimbre han permitido avanzar en la creación de cestas. Hasta el momento, se han fabricado 20 de las 100 cestas necesarias.
La campaña de captación de voluntarios, iniciada en julio, permanecerá abierta hasta el 30 de noviembre de 2026 a través de la plataforma de Navarra + Voluntaria. Esta iniciativa permite a la comunidad involucrarse activamente en la conservación de su patrimonio natural, asignando turnos y detallando el calendario de las jornadas de trabajo de campo programadas.
Un poco de historia
La abejera llamada ‘De Pópulo’ está a unos 4 km del núcleo urbano y es de propiedad municipal. Su existencia se rastrea en la documentación escrita desde el siglo XVIII (1765) y se convierte en la segunda del pueblo tras la del monte, junto a San Esteban. Propiedad inicial de Joaquín de Goñi acabará en manos de Joaquín de Izco, alias Pópulo, en cuya familia se mantuvo la propiedad durante generaciones.
En el siglo XVIII, y casi hasta el siglo XX, una abejera se utilizaba para obtener la miel que, además de para usos medicinales, fue el edulcorante más accesible para las clases populares hasta que el azúcar se abarató ya en el siglo XX. Pero lo que realmente se comercializaba a un precio muy superior era la cera. Esta última era un bien preciado para iluminación, por la combustión más limpia de la cera de abeja que la de las velas de sebo; y también se usaba para ceremonias religiosas y la conservación de suelos y muebles. Hoy el principal producto apícola es la miel y se comercializan polen, propóleo y jalea real, y la cera se usa de forma muy residual.
El procedimiento de obtención antiguo era, sin embargo, poco respetuoso con las abejas y su ciclo porque para recoger la cera y la miel se cortaban y destruían los panales. Pese a que el actual sistema de bandejas móviles, más sostenible, se ideó en el siglo XIX, las abejeras tradicionales como la de Añorbe se siguieron usando hasta bien entrado el siglo pasado.
Educación ambiental para menores de 3 a 12 años
El 11 de septiembre está prevista la visita a la abejera del alumnado del CPEIP Añorbe con personal de Guarderío de Medio Ambiente de la Demarcación de Pamplona. Medio centenar de menores de Educación Infantil y Primaria de este centro rural va a trabajar este curso sobre la importancia de la polinización para el Medio Ambiente, la biología y comportamiento de las abejas y la historia de la abejera de su localidad.
Lo harán con la metodología de Aprendizaje Servicio (ApS), es decir, colaborando a través de lo aprendido con su entorno social y siempre con contenidos adaptados a sus edades. Este trabajo está ligado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, en la parte etnográfica, se plantea con un enfoque intergeneracional, con entrevistas a personas mayores y recogida de fotografías antiguas. La idea es organizar una jornada festiva con el trabajo acabado y coincidiendo con el final de curso.
El trabajo educativo y de voluntariado en la abejera se alinea con la normativa europea de restauración de la naturaleza y el esfuerzo en la reactivación de poblaciones polinizadoras del continente.





