Un vecino de Lezaun ha presentado una queja ante el Defensor del Pueblo pidiendo mediación, tras constatar que el Ayuntamiento no ejecuta una sentencia que le ordena realizar mediciones acústicas del ruido ocasionado por los cencerros del ganado en fincas comunales. Lleva casi tres años esperando que se cumpla una medida que el Tribunal Administrativo de Navarra consideró necesaria en una sentencia, mientras su situación ha derivado en problemas de salud.
El calvario de este vecino comenzó hace más de cuatro años. En mayo de 2022, el vecino presentó el primer escrito al Ayuntamiento denunciando las molestias causadas por los cencerros del ganado que pasta en una finca comunal adyacente a su vivienda. Envió nuevos escritos en noviembre de 2022 y mayo de 2023 solicitando la adopción de medidas. El Ayuntamiento no respondió a ninguno de ellos.
Ante el silencio municipal, el vecino recurrió en alzada. El 20 de diciembre de 2023, el Tribunal Administrativo de Navarra dictó sentencia. Aunque rechazó que probara niveles de ruido insoportables —por falta de mediciones técnicas previas—, el tribunal sí condenó la inactividad del Ayuntamiento y ordenó explícitamente realizar una inspección en la vivienda para medir los niveles de ruido y comprobar si se mantenían dentro de los límites tolerables conforme a ordenanzas municipales.
"Procede, por parte del Ayuntamiento, realizar una inspección en la vivienda del denunciante, midiendo los niveles de ruido", especificaba la resolución judicial. Criticaba además que el consistorio se había limitado a mantener reuniones sin realizar medición acústica alguna, "siendo su práctica precisamente la que despejaría cualquier duda al respecto".
La posición del vecino
El afectado ha sido claro en sus escritos: no está en contra de la actividad ganadera ni de las vacas. Procede de una familia de ganaderos y desea continuar viviendo donde nació. Su problema es específico: los cencerros. Considera que existen alternativas más efectivas para localizar el ganado —sistemas de geolocalización, marcas visuales— que permitirían mantener la actividad sin la contaminación acústica constante. El ganado permanece en la finca la mayor parte del año.
La situación ha afectado gravemente su salud. El vecino reporta encontrarse en tratamiento psiquiátrico y psicológico, bajo medicación por contaminación acústica, y refiere que los conflictos han escalado: amenazas de muerte, insultos, e intentos de acoso con vehículos.
La respuesta tardía del Ayuntamiento
Sorpresivamente, ahora la respuesta ha sido veloz aunque no en sentido afirmativo, ya que no dan su brazo a torcer. Así, este lunes 10 de agosto, casi dos años y ocho meses después de la sentencia, el Ayuntamiento de Lezaun, tras un requerimiento del vecino para que de efectivo cumplimiento del TAN respondió-de una forma un tanto torticera- a la petición inicial del vecino. Su comunicado reconoce que la ganadería extensiva es "una actividad tradicional y legítima" y que los cencerros son "una herramienta tradicional" necesaria para localizar y controlar ganado.
El consistorio sostiene que cualquier restricción debe estar "debidamente justificada" por datos objetivos sobre niveles acústicos. Sin embargo, obvia justamente lo que se le pide que haga- la ejecución de la orden del TAN de realizar mediciones, ni da plazo alguno para hacerlo. Insta nuevamente al vecino a aportar una "medición acústica oficial" como requisito previo, lo cual genera un círculo: el tribunal dijo que era responsabilidad municipal medir; el Ayuntamiento dice que debe medir el vecino.
Mediación y próximos pasos
Ahora, y con la presentación de una solicitud ante el Defensor del Pueblo, el vecino busca una intervención que logre una solución negociada: bien la retirada de los cencerros de las inmediaciones de su vivienda, bien la implementación de sistemas alternativos de localización del ganado que no impliquen ruido contaminante.