El mercado laboral en la Comunidad Autónoma de Euskadi ha consolidado en abril una tendencia de recuperación excepcional. Según los datos registrados por Lanbide, el paro se ha reducido en 3.368 personas respecto al mes anterior (una caída del 3,14%), situando la cifra total de desempleados en 103.805. Este dato representa el nivel de desempleo más bajo registrado desde diciembre de 2008, marcando un hito en los últimos 17 años.
La mejora ha sido transversal y homogénea: el paro ha descendido en los tres territorios históricos (Álava, Bizkaia y Gipuzkoa), en sus capitales, en todos los sectores económicos y en todas las franjas de edad. Destaca especialmente la evolución entre los menores de 30 años, donde el desempleo ha caído un 8,60%, y la reducción en el sector servicios, que lidera el descenso mensual con un recorte del 3,85%.
Contratación y estabilidad
En términos de calidad del empleo, abril cerró con la firma de 59.068 nuevos contratos, lo que supone un crecimiento interanual del 21,1%. Un aspecto clave es la estabilidad: casi una cuarta parte (23,9%) de estos contratos han sido de carácter indefinido. Las industrias manufactureras, la hostelería y las actividades sanitarias se han posicionado como los principales motores de esta dinámica de contratación.
Desde Lanbide se vincula este dinamismo a la eficacia de las políticas activas de empleo y la intervención temprana, que han permitido reducir tanto el paro de corta como el de larga duración, facilitando una inserción laboral más rápida y personalizada.
Récord de afiliación a la Seguridad Social
La solidez del empleo en Euskadi se refleja también en las cifras de cotización. El mes concluyó con 1.035.867 afiliados a la Seguridad Social, tras sumar 2.457 trabajadores en abril. Se trata del mejor dato histórico para un mes de abril en la comunidad, situándose a tan solo 937 afiliaciones de alcanzar el máximo histórico absoluto registrado el pasado diciembre.
A pesar de estos indicadores optimistas, el Departamento de Economía, Trabajo y Empleo ha manifestado que se mantiene en alerta. El gobierno vasco vigila de cerca la incertidumbre generada por la guerra arancelaria y energética a nivel mundial, factores externos que podrían condicionar la actividad de las empresas vascas en los próximos meses.




