El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló Avellanas, ha valorado este jueves de forma “muy positiva” que el Gobierno de España esté trabajando en una ley que desarrolle la protección integral de las víctimas de abusos “en cualquier ámbito de la vida social”, y no solo en el seno de la Iglesia. “Así se reconoce que hay víctimas fuera del ámbito eclesial, algo que todos sabemos, pero que hasta ahora no se quería investigar”, ha afirmado.
Roselló ha hecho estas declaraciones durante el balance de su segundo año al frente de la diócesis de Navarra, coincidiendo con el aniversario de su toma de posesión el pasado 27 de enero. En una comparecencia en la que también ha expresado su duelo por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, el arzobispo ha defendido el acuerdo firmado el 8 de enero entre el Gobierno de España, la Conferencia Episcopal y la Conferencia Española de Religiosos para la reparación de las víctimas de abusos. “No lo hemos firmado porque nos lo haya impuesto el Vaticano, sino porque queríamos. La diócesis lleva un año trabajando en la reparación a las víctimas y lo va a seguir haciendo”, ha subrayado.
El prelado ha insistido en que ese acuerdo obliga ahora al Ejecutivo a investigar los abusos cometidos en otros ámbitos, incluso décadas atrás. “Espero que el Gobierno ponga el mismo celo en perseguirlos que el que ha puesto con los de la Iglesia, porque hasta ahora somos la única institución que los ha investigado”, ha remarcado. En la misma línea, ha animado al Gobierno de Navarra a impulsar una nueva ley foral que amplíe la protección y el reconocimiento a todas las víctimas de abusos sexuales, más allá del ámbito eclesial, siguiendo el espíritu de la Ley Foral 24/2022.
Roselló también ha recordado que fue el propio Arzobispado quien solicitó que las indemnizaciones percibidas por las víctimas quedaran exentas de tributación, una medida que fue finalmente aprobada por el Parlamento de Navarra en diciembre.
Un año marcado por el compromiso social
El arzobispo ha querido poner el acento en la dimensión social de la Iglesia navarra, que, según ha señalado, se ha reforzado con dos proyectos concretos. Por un lado, la puesta en marcha de un Hogar Lázaro en el barrio de San Fermín de Aldapa, destinado a la recuperación de personas sin hogar. Por otro, la apertura de un piso para la atención a víctimas de trata, que ha sido posible gracias a los 186.000 euros recaudados entre los fieles en la colecta de mayo de 2025.
También ha valorado la aprobación del decreto de regularización extraordinaria de personas migrantes que residen en España desde hace más de cinco meses, una medida que podría beneficiar a unas 10.000 personas en Navarra. Roselló ha destacado que esta iniciativa partió de una Iniciativa Legislativa Popular respaldada por más de 900 organizaciones, entre ellas Cáritas y diversas entidades de la Iglesia.
Un plan para los próximos tres años
Otro de los hitos del año ha sido la aprobación del Plan Pastoral Diocesano, elaborado con una amplia participación de religiosos y laicos. El documento fija doce prioridades para el periodo 2026-2029, entre ellas el anuncio del evangelio, la atención a los pobres, la familia, los jóvenes, el mundo rural y la protección de menores y entornos seguros. “Ahora toca presentarlo y hacerlo llegar a todos los rincones de la diócesis”, ha indicado.
Roselló ha valorado igualmente el impacto del Jubileo de la Esperanza 2025, que ha dejado 53 celebraciones en las dos catedrales y en cuatro espacios vinculados al sufrimiento y la exclusión social. “La Iglesia navarra está muy viva y ha logrado reunir tanto a colectivos habituales como a otros que no suelen participar en celebraciones religiosas”, ha afirmado.
Más presencia pública
En su balance, el arzobispo ha destacado la creación de la Delegación de Pastoral Obrera, que en febrero organizará un curso sobre trabajo decente, y ha anunciado un impulso a las áreas de Justicia y Paz y Pastoral de la Salud. También ha subrayado la renovación de los órganos económicos y consultivos de la diócesis, con una mayor presencia de mujeres, y la disponibilidad de los sacerdotes para asumir cambios pastorales.
Finalmente, Roselló ha reiterado su apuesta por una Iglesia con mayor presencia en la vida pública. “Somos una entidad con un enorme impacto social —en educación, atención social o cooperación— y debemos reforzar nuestra relación con gobiernos, ayuntamientos, sindicatos y medios de comunicación”, ha concluido.
