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Xarma Yoga: cuando el yoga deja de ser una clase y se convierte en un camino personal

Autopráctica, presencia y bienestar emocional: la propuesta de Xabier Pérez redefine cómo vivir el yoga

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Xabier Pérez, profesor y fundador de Xarma Yoga

En un momento histórico marcado por la prisa, la hiperconexión y la ansiedad cotidiana, cada vez más personas buscan espacios donde detenerse. Lugares donde el tiempo no corra, donde el cuerpo tenga voz y donde la mente pueda descansar. En Ansoáin, a pocos minutos del centro de Pamplona, existe uno de esos espacios singulares: Xarma Yoga, una escuela que propone una forma distinta de entender el yoga.

Al frente se encuentra Xabier Pérez, profesor y fundador del centro, quien lleva más de una década dedicada a la práctica y enseñanza de esta disciplina milenaria. Su propuesta rompe con el modelo tradicional de clases colectivas para apostar por algo poco habitual: la autopráctica acompañada.

“Lo que hacemos aquí es un acompañamiento individual dentro de un formato grupal”, explica. “Cada persona aprende su propia práctica personal y yo voy guiando y adaptando el proceso según sus necesidades”.

No se trata simplemente de asistir a una clase, seguir instrucciones y marcharse. En Xarma Yoga, el alumno aprende a practicar por sí mismo.

El yoga como encuentro personal

Para quienes todavía asocian el yoga únicamente a posturas físicas o ejercicios de flexibilidad, Xabier ofrece una definición mucho más profunda.

“El yoga es un momento de encuentro con uno mismo”, afirma. “Un espacio donde escuchar lo que el cuerpo necesita y dárnoslo, para después relacionarnos de forma más coherente con nosotros mismos y con el mundo”.

Esta visión conecta directamente con el origen del yoga, una tradición milenaria nacida en la India hace miles de años. Según explica el profesor, el yoga surge como un conjunto de herramientas destinadas a aliviar el sufrimiento humano.

Porque, aunque la vida inevitablemente contiene dificultades, el problema no suele ser el dolor en sí, sino la manera en la que la mente se relaciona con él.

“La mente suele estar atrapada en el pasado o preocupada por el futuro”, señala. “Rara vez está en el presente, que es donde realmente ocurre la vida”.

El yoga, desde esta perspectiva, no busca escapar de la realidad, sino volver a ella.

La presencia como medicina cotidiana

Uno de los conceptos centrales que se trabajan en Xarma Yoga es la presencia. A través del movimiento, la respiración y la atención corporal, la práctica devuelve al alumno al momento actual.

Sentir cómo los pies contactan con el suelo, cómo respira el cuerpo o cómo se mueve cada articulación se convierte en una herramienta poderosa para regular emociones y estados mentales. Especialmente cuando se hace en compañía.

Xabier explica que muchas formas de ansiedad o estrés nacen precisamente de esa desconexión con el presente. Cuando el sistema nervioso vive en alerta constante, aparecen respuestas automáticas como la lucha, la huida o el bloqueo emocional.

La práctica del yoga ayuda a desarrollar otra vía: la regulación.

“El objetivo es cultivar una sensación de enraizamiento”, explica. “Cuando hay presencia, seguridad y vínculos sanos, la ansiedad puede transformarse en energía creativa o en juego. Y la tendencia al aislamiento puede convertirse en descanso verdadero”.

Lejos de fórmulas mágicas, la propuesta se basa en algo sencillo pero transformador: dedicar tiempo diario a escucharse.

Una escuela diferente en Navarra

Existen muchos estilos y escuelas de yoga. Algunas más dinámicas, otras restaurativas; algunas centradas en la espiritualidad y otras en el trabajo físico. Sin embargo, Xarma Yoga introduce un elemento diferenciador que la convierte en una propuesta única en Navarra.

En lugar de clases donde todos siguen el mismo ritmo, cada alumno desarrolla una secuencia propia adaptada a su cuerpo, experiencia y circunstancias personales. A esto se le llama Vinyasa Krama.

“El alumnado aprende su estructura y practica a su ritmo”, explica Xabier. “Yo voy acompañando individualmente, ajustando movimientos, adaptando ejercicios o modificando la práctica si hay lesiones o necesidades específicas”.

Este sistema implica algo poco habitual: responsabilidad personal.

El practicante no depende constantemente del profesor, sino que aprende a sostener su propio proceso. Desde el segundo día, muchos alumnos ya cuentan con una pequeña práctica autónoma de apenas cinco minutos.

Y ese aprendizaje genera algo clave: empoderamiento.

“Saber que puedes cuidarte por ti mismo cambia mucho la relación con el bienestar”, afirma.

Movimiento, respiración y meditación en acción

La especialización del centro se encuentra dentro del vinyasa yoga, un estilo dinámico basado en la sincronización entre respiración y movimiento.

Las secuencias se aprenden, se memorizan y se repiten hasta que el movimiento fluye sin esfuerzo consciente. Es entonces cuando aparece una dimensión meditativa.

“El flujo de movimiento y respiración se convierte en una meditación en movimiento”, explica el profesor.

Las sesiones suelen durar alrededor de 90 minutos, aunque cada persona adapta el tiempo según su disponibilidad. Algunos practican una hora; otros, dos. Lo importante no es la duración, sino la continuidad.

Porque, como insiste Xabier, el yoga no tiene una meta final.

“No hay un momento en el que digas ‘ya sé yoga’. La práctica es continua. Es un encuentro diario contigo mismo”.

¿Quién puede practicar yoga?

Una de las dudas más habituales entre quienes se plantean iniciarse es si el yoga está dirigido solo a personas flexibles o con experiencia previa.

La respuesta es clara: cualquier persona puede empezar.

El único requisito real en Xarma Yoga es la motivación para aprender una práctica personal. Al tratarse de un enfoque dinámico, suele atraer a personas que disfrutan del trabajo corporal y del movimiento consciente.

Desde principiantes absolutos hasta practicantes avanzados comparten espacio, pero cada uno recorre su propio camino.

Y ahí reside parte de la belleza del método: todos viven la misma experiencia esencial, independientemente del nivel técnico.

Del deporte a la India: el camino personal de Xabier

La historia de Xarma Yoga está profundamente ligada a la trayectoria vital de su fundador.

Antes de descubrir el yoga, Xabier ya mantenía una intensa relación con el cuerpo a través de la montaña, la escalada y el deporte. Los estiramientos formaban parte natural de su rutina hasta que alguien le hizo notar algo revelador: aquello se parecía mucho al yoga.

Probó una clase en Pamplona y la experiencia fue inmediata.

Al año siguiente ya viajaba a la India para formarse.

Durante años regresó periódicamente al país asiático, estudiando con diferentes maestros y desarrollando su práctica personal en lugares emblemáticos como Rishikesh, considerada una de las capitales mundiales del yoga.

Aquella experiencia le permitió comprender también las diferencias culturales entre Oriente y Occidente.

“En India el yoga está muy ligado a la espiritualidad y al sentido del sufrimiento humano”, explica. “En Occidente muchas veces se ha convertido en algo más cercano al fitness”.

Xarma Yoga busca precisamente integrar ambas miradas: el trabajo corporal dinámico junto a la dimensión interior de la práctica.

Mucho más que clases

La actividad del centro no se limita a las sesiones diarias en Ansoáin. A lo largo del año organizan retiros de yoga en distintos lugares, formaciones para futuros profesores y talleres impartidos por el propio Xabier en otras escuelas. También se dan clases de autopráctica online.

El objetivo es crear comunidad y ofrecer espacios donde profundizar en la práctica lejos del ritmo habitual.

Porque, como insiste su fundador, el yoga no es solo una actividad semanal, sino una herramienta para vivir mejor.

Un tiempo dedicado a uno mismo que, paradójicamente, mejora también la relación con los demás.

Un espacio para parar

En una sociedad que premia la productividad constante, propuestas como Xarma Yoga recuperan algo esencial: el derecho a detenerse.

Respirar. Sentir. Escuchar.

Tal vez ahí resida el verdadero atractivo del yoga contemporáneo: no promete convertirse en alguien distinto, sino aprender a habitar con mayor conciencia quien ya somos.

Y en ese sencillo gesto —volver al cuerpo, volver al presente— comienza muchas veces el cambio más profundo.

Datos de contacto

Xarma Yoga
Parque Empresarial Ansoáin
C/ Berriobide 38, PB 011
Ansoáin (Pamplona-Iruña / Navarra)

Teléfono: 620 047 676 (L-V de 9:00 a 17:00)
Email: info@xarmayoga.com
Web:
https://xarmayoga.com/

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