Noelia Castillo, una joven de 25 años afectada por una enfermedad neuromuscular irreversible, ha fallecido este jueves tras recibir la eutanasia, en cumplimiento de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia vigente en España desde 2021. Su caso había adquirido notoriedad nacional después de que su padre emprendiera una batalla legal para impedir el procedimiento, alegando que su hija no estaba en condiciones de tomar una decisión plenamente consciente.
Sin embargo, tanto el equipo médico como las instancias judiciales confirmaron en varias ocasiones que Noelia cumplía con todos los requisitos establecidos por la ley: sufrimiento físico y psicológico insoportable, enfermedad incurable y capacidad plena para decidir. Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia desestimó los recursos presentados por el padre, ratificando el derecho de la joven a poner fin a su vida de manera digna.
Fuentes cercanas a la familia aseguran que la joven había manifestado en varias ocasiones su voluntad de acogerse a la eutanasia, cansada del dolor y la progresiva pérdida de autonomía que le provocaba la enfermedad, provocada por un intento de suicidio hace varios años al arrojarse por una ventana varios pisos al vacío. También la joven había revelado que había sufrido dos violaciones sexuales, una de ellas múltiple, aunque no había denunciado ya que los hechos se produjeron días antes de su intento de suicidio.
Los colectivos defensores del derecho a morir dignamente han expresado su apoyo a la decisión de Noelia y han subrayado la importancia de respetar la libertad individual en situaciones tan delicadas. Mientras, colectivos cristianos realizaron una cita junto al domicilio para rezar.
Su muerte reabre el debate social y ético en torno a la eutanasia en España, donde, pese a la legalización, siguen produciéndose resistencias y controversias familiares en torno al derecho a decidir sobre la propia vida.




