La Guardia Civil, en una operación conjunta desarrollada en las provincias de Murcia y Alicante, ha logrado desarticular una peligrosa organización criminal especializada en el robo con fuerza y violencia. La operación, denominada “Gasfilter-Seagas”, ha culminado con la detención de cuatro personas y el esclarecimiento de más de 100 delitos cometidos en Alicante, Murcia, Almería, Granada, Albacete y Cuenca.
La investigación se inició el pasado mes de julio tras una serie de asaltos en gasolineras. El grupo criminal actuaba con un patrón definido: utilizaban vehículos robados para desplazarse de madrugada y empleaban mazos para acceder a los locales. En apenas unos minutos, sustraían las cajas registradoras y las máquinas de tabaco, que posteriormente abandonaban en zonas aisladas tras vaciarlas.
Violencia en viviendas y establecimientos
A medida que avanzaron las pesquisas, los agentes de la Policía Judicial descubrieron que la banda no solo actuaba en estaciones de servicio, sino que también asaltaba establecimientos de hostelería y viviendas con moradores. En estos casos, los delincuentes no dudaban en emplear la violencia para obtener dinero y joyas. Especialmente reseñable fue el robo de 80.000 euros en una gasolinera de la pedanía murciana de Llano de Brujas, detectado tras analizar el teléfono móvil de uno de los sospechosos.
Durante las festividades de Nochebuena y Nochevieja, la organización aprovechó para robar en domicilios de los municipios albaceteños de Cancarix, Agramón y Tobarra, donde se hicieron con un importante botín en efectivo, vehículos y objetos de valor con fácil salida en el mercado negro.
Registros y detenciones
La fase de explotación de la operación permitió la realización de tres registros en Beniel (Murcia) y Palomares (Almería). En estas intervenciones, la Guardia Civil incautó más de 12.000 euros, dos vehículos, cerca de 50 piezas de joyería y recuperó más de una treintena de coches robados que el grupo utilizaba para sus incursiones.
A los arrestados, que cuentan con un amplio historial delictivo, se les imputan los delitos de pertenencia a organización criminal, robo con violencia e intimidación, sustracción de vehículos y receptación. Pese a estar asentados en Murcia y Alicante, su carácter itinerante y las estrictas medidas de seguridad que adoptaban dificultaron su localización hasta este golpe policial definitivo.






