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Chivite valora el “éxito colectivo” que supone la nueva Facultad de Ciencias de la Salud de la UPNA

Ha presidido el acto inaugural del nuevo edificio, acto que fue aplazado la semana pasada por la tragedia de Adamuz

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Inauguración Facultad Ciencias de la Salud de la UPNA

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  • La UPNA inaugura su nuevo edificio que albergará el Grado de Medicina, un espacio de formación e investigación con vocación de impacto en el ecosistem

La presidenta de Navarra, María Chivite Navascués, ha presidido este lunes el acto inaugural del nuevo edificio de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), una infraestructura ubicada en el recinto del Hospital Universitario de Navarra que concentrará la docencia de los grados en Medicina, Enfermería y Psicología, así como diversos posgrados del ámbito sanitario. El acto institucional ha contado también con la presencia del rector de la UPNA, Ramón Gonzalo, y del secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, Juan Cruz Cigudosa.

Durante su intervención, Chivite ha calificado la apertura de esta nueva sede como «un éxito colectivo», que ha atribuido tanto al conjunto de la sociedad navarra, «que contribuye mediante sus impuestos», como al ámbito político, universitario y sanitario. En este sentido, ha subrayado que el nuevo edificio supone «el gran triunfo de lo público» y la culminación de un proceso que permite a la sanidad pública navarra «incorporar la última pieza que le faltaba para alcanzar la excelencia». «Este edificio es la demostración palpable de que este Gobierno tiene claras sus prioridades», ha afirmado la presidenta.

Por su parte, el rector de la UPNA ha agradecido el trabajo de todas las personas e instituciones implicadas en el desarrollo del proyecto, entre ellas el Gobierno de Navarra, por su «visión clara sobre la importancia estratégica de invertir en conocimiento», el personal del Servicio Navarro de Salud y, de manera especial, el personal de la propia universidad, que ha acompañado el proceso «muchas veces de forma discreta pero siempre eficaz». Gonzalo ha definido el nuevo inmueble como «moderno, flexible y sostenible» y ha destacado su papel clave para el ecosistema biosanitario público de Navarra en los ámbitos de la formación, la investigación y la transferencia de conocimiento. «Tenemos la responsabilidad de que lo que aquí se investiga y se enseña tenga un impacto tangible en la sociedad, en mejores diagnósticos, tratamientos más eficaces y en prevención y calidad de vida», ha señalado.

El acto, celebrado en el hall del edificio, ha incluido un reconocimiento a cuarenta personas que colaboraron tanto en la puesta en marcha del grado en Medicina como en la construcción de la nueva infraestructura, concebida como un espacio de formación e investigación con vocación de impacto en el ámbito biosanitario. En total, han asistido cerca de 250 personas, entre personal homenajeado, profesionales sanitarios, autoridades y miembros de la comunidad universitaria.

Tras los discursos, la comitiva institucional ha realizado un recorrido por el edificio, proyectado por los estudios navarros Bryaxis Arquitectos y VArquitectos y construido por una unión temporal de empresas integrada por Osés Construcción y Construcciones Mariezcurrena. Durante la visita se han conocido algunas de las principales dependencias, como las aulas, el laboratorio de anatomía y la sala de disección. El nuevo inmueble está comunicado con el edificio ya existente, de modo que ambos conforman una única Facultad de Ciencias de la Salud.

El proyecto fue adjudicado por un importe de 30,2 millones de euros, IVA incluido, dentro del acuerdo de financiación alcanzado entre la UPNA y el Gobierno de Navarra para dotar a la universidad de esta nueva infraestructura. El edificio destaca por su estructura íntegramente realizada con vigas y pilares de madera laminada de pino radiata, combinados con paneles de madera contralaminada (CLT) en los forjados. La fachada también incorpora distintos elementos de madera, desde el cuerpo interior de CLT hasta el acabado exterior con lamas de accoya, que garantizan su durabilidad.

La nueva sede cuenta con una superficie aproximada de 13.504 metros cuadrados útiles, distribuidos en planta baja, cuatro alturas y una planta subterránea destinada a aparcamiento e instalaciones técnicas. Construido a lo largo de 28 meses, el edificio dispone de 22 aulas, una decena de laboratorios, un área de anatomía de 190 metros cuadrados, salas de informática, despachos para el profesorado, una sala de grados tipo auditorio y una cafetería. La cuarta planta se ha concebido como un espacio diáfano en el que está previsto invertir este año 1,5 millones de euros para la creación del futuro centro de simulación clínica. En conjunto, el inmueble dará servicio a unas 1.500 personas entre alumnado y personal docente e investigador.

La UPNA ha programado, además, una serie de visitas durante el mes de enero para que la ciudadanía pueda conocer el edificio. Las plazas para las visitas en castellano ya se han completado, mientras que todavía quedan disponibles para las visitas en euskera.

Desde el punto de vista técnico, el edificio incorpora más de 2.900 metros cúbicos de productos de madera, procedentes en su mayor parte de elementos industrializados fabricados por el grupo sueco-finlandés Stora Enso y de productos técnicos ensamblados por la empresa navarra Madergia en su centro de Oricáin. Los elementos exteriores de madera de la fachada están protegidos por piezas de aluminio anodizado que los sombrean y preservan de la humedad y la radiación ultravioleta, generando una imagen exterior de trama trenzada.

La sostenibilidad es uno de los ejes del proyecto. El uso de sistemas industrializados en madera ha permitido reducir la huella de carbono y los plazos de ejecución, mientras que la elevada eficiencia energética, la hermeticidad del edificio y la instalación de paneles fotovoltaicos en la cubierta hacen que el inmueble funcione exclusivamente con electricidad y sin combustibles fósiles. En su balance anual, el edificio será capaz de generar más energía de la que consume en calefacción, refrigeración, ventilación e iluminación, lo que lo convierte en un edificio de energía positiva.

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