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Pamplona impulsará un nuevo ascensor urbano entre Azpilagaña e Iturrama para sustituir las rampas mecánicas

El pleno del Ayuntamiento aprueba por unanimidad una declaración del PSN que prevé redactar en 2026 el proyecto de un ascensor para salvar el desnivel

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  • Recreación del proyecto en Azpilagaña -

El pleno del Ayuntamiento de Pamplona ha aprobado este jueves por unanimidad una declaración presentada por el grupo socialista para proyectar un ascensor urbano que salve el desnivel entre Iturrama, y Azpilagaña, en sustitución de las actuales rampas mecánicas, objeto de continuas averías y reclamaciones vecinales desde su puesta en marcha. La iniciativa se financiará con la partida ya prevista en los presupuestos municipales de 2026 para la redacción del proyecto, con la intención de poder iniciar las obras a partir de 2027.​

En la declaración se señala que las actuales rampas automáticas que conectan Iturrama y Azpilagaña entraron en funcionamiento en 2009 para salvar un desnivel de unos 7 metros, mediante dos cintas mecánicas paralelas y una escalera convencional central, tras una inversión inicial de 665.000 euros. Sin embargo, desde los primeros años han presentado problemas de funcionamiento, averías frecuentes ligadas tanto a incidencias técnicas como a actos de vandalismo y una obsolescencia prematura de componentes clave como cadenas, rodillos y sistemas de tracción.​

El vecindario utiliza este itinerario como conexión entre la zona de Abejeras, San Juan Bosco, el grupo Rinaldi, Alfonso el Batallador, la plaza de la Concordia y la comunidad de la Cruz Negra con el centro de salud de Azpilagaña, lo que convierte el enlace en un recorrido esencial, especialmente para personas con movilidad reducida. A ello se suma que la superficie de las rampas resulta resbaladiza en días de lluvia, incrementando el riesgo de caídas, un aspecto que también ha sido trasladado reiteradamente al Consistorio por residentes de la zona.​

Desde el PSN, el portavoz Xabier Sagardoy  ha defendido que ha llegado el momento de dejar de destinar recursos públicos a una infraestructura con “elevada tasa de inactividad” y “alto coste de mantenimiento” y apostar por un ascensor urbano que ofrezca mayores garantías de accesibilidad, seguridad y continuidad del servicio. La declaración se enmarca en el denominado plan de caminabilidad que impulsa el grupo socialista, orientado a generar itinerarios peatonales continuos, accesibles y seguros entre barrios, en línea con la estrategia “Pamplona Caminable” recogida en la Agenda Urbana 2030, aprobada por unanimidad en el pleno.​

El concejal de Proyectos y Movilidad, Borja Izaguirre ha apoyado la idea al subrayar que el futuro ascensor se integrará en un corredor verde y peatonal que el Ayuntamiento viene configurando en el sur de la ciudad, con actuaciones ya realizadas en las calles Río Queiles y Blas de la Serna y el próximo estudio de mejora del itinerario peatonal en Buenaventura Iñíguez desde la Avenida de Zaragoza hasta las actuales rampas. Estas intervenciones, ha señalado, buscan reforzar la continuidad peatonal entre barrios, aumentar la presencia de vegetación, reducir superficies impermeables y contribuir a la adaptación al cambio climático, objetivos que se verán reforzados con la nueva infraestructura de elevación entre Iturrama y Azpilagaña.​

El edil Borja Izaguirre ha recordado que Ayuntamiento ha venido destinando de forma recurrente recursos al mantenimiento de esta infraestructura, con una inversión destacada en 2020, cuando se superaron los 100.000 euros para renovar sistemas mecánicos y dispositivos de seguridad, además de decenas de miles de euros en reparaciones posteriores y unos 18.100 euros anuales en sustitución de piezas fundamentales. Pese a un seguimiento técnico constante, con inspecciones diarias y supervisión remota, la fiabilidad de las rampas ha ido disminuyendo y la instalación “nació fallida”, en palabras del equipo de gobierno, al no estar diseñada con la robustez necesaria para un uso intensivo y a la intemperie en la climatología de Pamplona.​

Durante el debate, varios grupos recordaron que otros ascensores urbanos instalados en Pamplona desde 2004 han dado mejores resultados que las rampas de 2009 entre ambos barrios y defendieron la apuesta por este tipo de soluciones para mejorar la accesibilidad en una ciudad con importantes desniveles. Aunque la intención de varias formaciones era que la declaración tuviera carácter institucional, finalmente se tramitó como declaración del PSN, si bien todos los grupos que intervinieron manifestaron su apoyo a la iniciativa.​

El debate se cerró con reproches cruzados entre representantes del equipo de gobierno y de UPN sobre la gestión de la movilidad y la accesibilidad en la ciudad, en un tono que algunos concejales criticaron por desviar el foco del problema concreto que sufren los vecinos de la zona.

Pese a ese cruce de acusaciones, la propuesta de proyectar el ascensor urbano salió adelante con la unanimidad del pleno, abriendo la puerta a una solución largamente demandada por el vecindario de Azpilagaña e Iturrama.

 

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