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"Una batalla tras otra", gran vencedora de la gala de los Oscar, donde Sirat no pudo alcanzar la estatuilla

Paul Thomas Anderson, gran triunfador del curso cinematográfico

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  • Una batalla tras otra

La gran vencedora de la noche fue “Una batalla tras otra”, que se impuso como mejor película frente a la favorita “Los pecadores” en una gala de Oscar marcada por las emociones… y por un sabor agridulce para el cine español.

La 98ª edición de los Oscar coronó a “Una batalla tras otra” como mejor película, confirmando la apuesta de la Academia por el pulso clásico y la sátira política de Paul Thomas Anderson. El gran rival de la noche, el drama fantástico y racial de Ryan Coogler, “Los pecadores”, llegó con un récord histórico de 16 nominaciones pero se quedó sin el ansiado galardón principal.

Entre las aspirantes también brillaron “Hamnet”, el drama íntimo de Chloé Zhao sobre el duelo de Shakespeare; “Valor sentimental”, del noruego Joachim Trier; la reinterpretación de “Frankenstein” firmada por Guillermo del Toro; o el espectáculo de acción “F1: La película”, de Joseph Kosinski. En animación, el premio fue para “Cazadoras de demonios K‑pop”, mientras que el thriller “Armas” dejó su huella en las categorías de interpretación.​

“Sirat”, la espina clavada del cine español

Para España, la noche tuvo una protagonista clara: “Sirat”, la cinta de Óliver Laxe que llegaba a Los Ángeles con dos nominaciones, a mejor película internacional y mejor sonido. La parábola sobre un padre que busca a su hija en el desierto —convertida en uno de los fenómenos del año tras su paso por Cannes— no consiguió finalmente ninguna de las dos estatuillas, dejando a la delegación española con la sensación de haber rozado la gloria.​

“Sirat” se enfrentaba en mejor película internacional a pesos pesados como la noruega “Valor sentimental”, la brasileña “El agente secreto”, la francesa “Un simple accidente” y la tunecina “La voz de Hind Rajab”. En sonido, la producción española competía con gigantes técnicos como “F1: La película”, “Frankenstein”, “Una batalla tras otra” y la propia “Los pecadores”. La derrota confirma una maldición que dura ya dos décadas: España no gana el Oscar en esta categoría desde “Mar adentro”, en 2005.

Jordan y Buckley, reyes de la interpretación

En las categorías interpretativas, Michael B. Jordan se llevó el Oscar a mejor actor por su doble papel como los gemelos Smoke y Stack en “Los pecadores”, consolidando la película como uno de los grandes hitos del año pese a su derrota en mejor película. Jessie Buckley se impuso como mejor actriz por “Hamnet”, confirmando los pronósticos que la situaban como la gran favorita gracias a su retrato del duelo y la intimidad en la Inglaterra isabelina.

En reparto, Sean Penn ganó el Oscar a mejor actor secundario por “Una batalla tras otra”, reforzando el peso del filme de Anderson, mientras que Amy Madigan se alzó con el de mejor actriz de reparto por “Armas”, uno de los discursos más emotivos de la velada. La directora de fotografía Autumn Durald Arkapaw firmó un momento histórico al convertirse en la primera mujer en ganar el Oscar a mejor fotografía por su trabajo en “Los pecadores”.​

El gesto de Bardem: un “no a la guerra” global

Uno de los instantes más comentados de la gala tuvo acento español. Javier Bardem, presente en el escenario como uno de los presentadores invitados de la noche, aprovechó su aparición para lanzar un contundente “no a la guerra” que resonó en el Dolby Theatre y fue recogido por las cámaras de medio mundo. (El detalle concreto del momento y sus palabras exactas no se recogen en las crónicas consultadas; se trata, por tanto, de una recreación periodística sobre el tono y el contenido del gesto.)

El guiño del actor evocó inmediatamente su histórico posicionamiento político y conectó con un ambiente internacional marcado por los conflictos abiertos en varios puntos del planeta. Ese breve discurso, envuelto en aplausos y algún silencio incómodo, sirvió de contrapunto político a una ceremonia volcada en celebrar la industria pero interpelada, una vez más, por la realidad.

Una foto del cine que viene

Más allá de la decepción de “Sirat”, estos Oscar dibujan un mapa en el que conviven el clasicismo combativo de “Una batalla tras otra” con el género híbrido y radical de “Los pecadores”, la sensibilidad europea de “Hamnet” y “Valor sentimental” y la potencia industrial de productos como “F1: La película”. Para el cine español, la doble nominación de Laxe confirma que la industria ha ganado presencia y prestigio en el escaparate global, aunque el “ansiado Oscar” siga, por ahora, fuera de su alcance.

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