Los cuatro expresidentes de la Cámara de Comptos han salido al paso de la polémica generada en torno al informe de las cuentas generales de Navarra de 2024 para cerrar filas en defensa de la institución y de su actual presidente, Ignacio Cabeza.
En un comunicado conjunto, Patxi Tuñón San Martín, Luis Muñoz Garde, Helio Robleda Cabeza y Asun Olaechea Estanga han defendido la actuación del órgano fiscalizador tras la inclusión de una cláusula de discrepancia por parte del auditor redactor del borrador del informe.
Los firmantes subrayan que este mecanismo está previsto para casos en los que se pretenda alterar las conclusiones de una auditoría, una circunstancia que, recalcan, “no se ha producido”. Según explican, la divergencia responde a un desacuerdo técnico entre el autor del borrador y el resto de los órganos de la institución, incluidos auditores y letrados.
En este sentido, apuntan que el documento inicial contenía “juicios no basados en evidencias de auditoría”, así como valoraciones jurídicas contrarias al criterio de la asesoría interna y consideraciones que, a su juicio, invadían competencias propias del Parlamento y del Gobierno foral.
La decisión final, añaden, se adoptó conforme a la Ley Foral que regula la Cámara de Comptos, bajo un principio que consideran irrenunciable: cualquier informe debe sustentarse exclusivamente en pruebas verificables, sin dar cabida a opiniones personales.
Los expresidentes aprovechan además para poner en valor la trayectoria de Cabeza, al que describen como un “profesional prestigioso” con más de tres décadas de experiencia en auditoría pública dentro de la propia institución. Recuerdan también su participación en organismos técnicos de referencia como AECA, REA y IGAE.
Aunque reconocen que la inclusión de una cláusula de discrepancia no es una situación deseable, consideran que hubiera sido “peor” dar luz verde a un informe que no cumpliera con los estándares exigibles.
Finalmente, el comunicado pone el foco en la importancia de la Cámara de Comptos como garante de la transparencia en la gestión de los fondos públicos de Navarra y anima a sus responsables a continuar trabajando con “objetividad y rigurosidad”, pilares —concluyen— de su credibilidad institucional.




