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Nueve navarros viajaron en el Hondius antes del brote y revelan protocolos riguroso en higiene y salubridad

El grupo desembarcó en Argentina antes del contagio

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  • Crucero Hondius

Un grupo de 24 españoles, entre ellos nueve navarros, viajó en el buque de expedición Hondius pocos días antes de que se detectara un brote de hantavirus a bordo. Todos ellos desembarcaron el 1 de abril en el puerto de Ushuaia y, transcurrido más de un mes, no han presentado síntomas relacionados con la enfermedad.

El viaje formaba parte de una expedición a la Antártida que se desarrolló entre el 20 de marzo y el 1 de abril. Uno de los pasajeros era el navarro Luis Gorricho, buceador profesional ya retirado, quien ha explicado este miércoles en una entrevista con Javier Izu, en Radio Nacional de España en Navarra, que el grupo abandonó el barco antes de que este continuara su ruta hacia el sur de África, momento en el que se detectaron los contagios.

Según su testimonio, la noticia ha sido recibida con sorpresa entre los viajeros, que siguen con atención la evolución del caso. “Se nos hace muy extraño”, señala, especialmente por las estrictas condiciones de limpieza y control sanitario que, asegura, se mantenían a bordo.

Gorricho describe protocolos “muy rigurosos” durante toda la travesía: revisión de ropa antes de cada desembarco, limpieza de equipos con rodillos, uso de líquidos desinfectantes y medidas preventivas habituales en navegación, como sistemas para evitar la presencia de roedores en el barco, principal vector del hantavirus.

La expedición contaba con unos 140 pasajeros, aunque solo un grupo reducido participaba en actividades de buceo. Tras regresar, los viajeros han mantenido contacto entre ellos, confirmando que ninguno ha desarrollado síntomas compatibles con la enfermedad.

Pese a la alarma generada por el brote posterior, Gorricho insiste en que su experiencia a bordo fue excepcional, y que de momenot no han recibido avisos ni seguimiento sanitario tras abandonar el barco. Por ahora, el caso queda como un episodio inesperado que, afortunadamente en su caso, no ha tenido consecuencias.

El hantavirus es una enfermedad poco frecuente, habitualmente asociada a la transmisión por roedores, lo que hace que este tipo de situaciones resulte especialmente llamativo en entornos controlados como un buque de expedición.

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