La misa funeral por Carlos Garaikoetxea ha reunido en Pamplona a una amplia representación institucional y política, en un último adiós marcado por el respeto y la sobriedad. A la ceremonia, celebrada en la iglesia parroquial de San Francisco Javier de Iruña, han acudido la presidenta navarra, María Chivite; el lehendakari, Imanol Pradales; y los expresidentes Juan Cruz Alli y Uxue Barkos, entre otras autoridades.
El templo pamplonés se ha quedado pequeño para una despedida cargada de simbolismo, con presencia de dirigentes del Gobierno navarro y vasco, así como de representantes de distintas sensibilidades políticas. La afluencia ha reflejado el peso histórico de Garaikoetxea como primer lehendakari de la democracia y figura clave en la construcción institucional de Euskadi.
Antes del funeral, Chivite subrayó la trayectoria de Garaikoetxea como “un ejemplo en la construcción de la convivencia”, mientras que Pradales puso en valor su papel en un tiempo de enormes dificultades para Euskadi. También se han acercado a despedirlo otras personalidades como el vicepresidente navarro Javier Remírez, el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde, y el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron.
La misa se ha celebrado en la parroquia de San Francisco Javier, en el Segundo Ensanche de Pamplona, un templo habitual para actos religiosos de la ciudad. La ceremonia ha puesto el broche a una jornada de despedida que comenzó con la capilla ardiente y ha reunido a ciudadanos y cargos públicos llegados desde distintos puntos de Navarra y Euskadi.




