Representantes de la plataforma 'Salvemos Larrabide' comparecieron esta mañana ante la Comisión de Cultura, Deporte y Turismo del Parlamento de Navarra para exponer sus argumentos contra el proyecto del Gobierno de Navarra de construir una piscina cubierta de 50 metros en el recinto de las actuales piscinas de verano de Larrabide.
La sesión fue solicitada por UPN, el PP y el Grupo Mixto, y dejó un debate cruzado entre la dimensión social de la instalación y la necesidad deportiva de una piscina olímpica que, en el fondo, ningún grupo parlamentario discutió.
"No a costa de nuestra piscina"
La plataforma articuló su presentación en tres bloques: demostrar que Guelbenzu no es una alternativa viable, acreditar la función social de Larrabide y proponer soluciones alternativas. Juan Manuel Varea, portavoz principal, fue claro desde el inicio: "No discutimos que existe una necesidad de piscina olímpica. La federación de natación la necesita, y tendrán razón. Pero no a costa de nuestra piscina, cuando hay opciones mejores".
Los datos que aportaron resultan difícilmente rebatibles. De los usuarios de verano de Larrabide, casi el 70% son personas con pocos recursos: jóvenes menores de 17 años, jubilados, personas con discapacidad, familias numerosas y beneficiarios de renta básica. En agosto de 2025, nueve de los 31 días el aforo de tarde —600 personas— quedó superado. "Si no cabemos ahora en Larrabide, ¿cómo vamos a caber en Guelbenzu?", preguntó Varea.
La plataforma subrayó además que, a 20 de mayo, ni Guelbenzu ni Larrabide tienen a la venta abonos de verano, dejando a miles de usuarios sin opciones para la temporada que arranca en menos de un mes.
Para ilustrar el impacto humano, una de las representantes, Marta Beranuí, leyó la carta de una madre cuyo hijo de nueve años, Martín, pasa cada verano en Larrabide junto a amigos del barrio de distintos orígenes: "Nadie sabe si habrá bonos de verano. Lo único que sabemos es que se anunció que Larrabide no abrirá, y los no socios no cuentan".
Tres soluciones alternativas sobre la mesa
Frente a lo que califican de "la peor decisión posible" —derribar las piscinas de verano para construir una instalación exclusivamente deportiva—, la plataforma planteó varias alternativas. La óptima, a su juicio, sería desarrollar la Ciudad Deportiva de Lezkairu en colaboración entre el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra, donde la piscina olímpica fuera la primera piedra. Las de compromiso pasan por hacer la piscina cubierta en Larrabide pero de uso mixto —deportivo y público en verano, como ocurre en Guelbenzu—, o construir una instalación de uso exclusivo deportivo en la UPNA u otro recinto con mejores accesos. "Con cualquiera de estas opciones, una inversión en piscinas genera una piscina pública adicional. Con la decisión actual, genera una menos", resumió Varea.
Los grupos, de acuerdo en el diagnóstico, divididos en la solución
El portavoz de UPN.Javier Trigo, centró su crítica en la falta de planificación: el Plan Director de Infraestructuras 2022-2025 del propio Gobierno de Navarra preveía únicamente un estudio de viabilidad sobre la piscina cubierta, estudio que nunca se realizó. "En un momento determinado el Gobierno ha dicho 'vamos a hacerla y la hacemos en Larrabide'. ¿En base a qué?", preguntó. Subrayó también la ausencia de diálogo previo con los usuarios y la urgencia de que Salud Pública resuelva cuanto antes si la piscina puede abrir este verano con una reforma menor.
La portavoz del PP, Maribel García Malo coincidió en la crítica al proceso y cargó contra la alternativa de Guelbenzu: "Ustedes lo demuestran con datos. No es viable. Y si llegara ese momento nos encontraríamos con el lío". Reconoció que la piscina olímpica puede ser necesaria, pero insistió en que no puede construirse "a costa de eliminar una piscina pública con un componente social importantísimo".
El portavoz de VOX, Emilio Jiménez fue el más directo en el apoyo a la plataforma: "Estamos a favor de ustedes. Esto es desvestir a un santo para vestir a otro".
El portavoz del PSN, Ibai Crespo introdujo una nota discordante al recordar que mantener una instalación autonómica con función esencialmente municipal genera un agravio comparativo con otros municipios de Navarra —citó casos como Estella o Tafalla— y defendió que es el Ayuntamiento de Pamplona quien debe liderar la solución de la Ciudad Deportiva de Lezkairu, propuesta que reconoció como propia.
El portavoz de EH Bildu, Ohian Mendo, separó los dos problemas: lo urgente —qué pasa este verano, con una propuesta técnica ya en manos de Salud Pública— y lo estructural, que requiere diálogo entre Gobierno, Ayuntamiento y vecindario antes de tomar ninguna decisión irreversible.
Itxaso Soto, de Geroa Bai dejó clara su posición en la comisión: lo más urgente es encontrar una solución a corto plazo que permita abrir las piscinas de Larrabide este verano. A largo plazo, Geroa Bai apuesta por integrar a la ciudadanía de Pamplona en un complejo deportivo de mayor envergadura que dé respuesta tanto a las necesidades de alto rendimiento como al uso recreativo y social que hoy cubre Larrabide.
Desde Contigo Zurekin, Daniel López Cordiba añadió que la piscina olímpica en Larrabide tiene sentido como centro integral de tecnificación —atletismo, natación, triatlón—, pero que eso no exime de buscar una solución para los usuarios actuales en Larrabide, e insistió en que el Ayuntamiento de Pamplona debe coger la bandera de hacer un nuevo complejo deportivo en Lezkairu.


