Pamplona Actual

Dos vecinos de Tarazona son investigados por robar ornamentos en diez cementerios de Navarra, La Rioja y Euskadi

La Guardia Civil recuperó jarrones, crucifijos y otros objetos funerarios de cobre y latón que se vendían como chatarra en empresas de reciclaje

Mujer en un cementerio denunciando lo ocurrido

Detalle de un elemento robado

Detalle de un elemento robado

Flores marchitas, jarrones volcados y panteones sin cadenas. Esa era la imagen que encontraban las familias al visitar a sus difuntos en varios cementerios de Navarra, La Rioja, Zaragoza, Soria y el País Vasco. Detrás de los expolios había, según la Guardia Civil, una pareja de Tarazona (Zaragoza): un hombre de 56 años y una mujer de 61, que se desplazaban por las necrópolis de varias comunidades para sustraer objetos ornamentales de cobre, latón y aluminio y venderlos como chatarra.

La investigación, bautizada como operación CEMENTAR y liderada por el Equipo ROCA de Tudela, ha concluido con ambos identificados como presuntos autores de diez delitos de hurto. Las diligencias han sido remitidas al Tribunal de Instancia de Tafalla, que ha acordado medidas cautelares contra los investigados.

Del cementerio a la chatarrería

El rastro comenzó a desenredarse cuando agentes detectaron una serie de sustracciones en cementerios, especialmente en localidades de La Rioja. A partir de ahí, el Equipo ROCA realizó inspecciones en varias empresas gestoras de residuos de la Ribera de Navarra, donde localizó e incautó una importante cantidad de material: jarrones, crucifijos, cadenas delimitadoras de panteones y otros elementos funerarios fabricados en metales no férreos.

La pista de los compradores de chatarra permitió reconstruir el modus operandi: los dos investigados recorrían cementerios de distintas provincias, recogían los objetos ornamentales de las tumbas y los vendían por su peso en empresas de reciclaje.

Una investigación que cruzó varias comunidades autónomas

La amplitud geográfica de los hechos obligó a coordinar la labor entre distintas unidades territoriales de la Guardia Civil y la Ertzaintza, que colaboró en la localización de afectados residentes en el País Vasco. Para identificar a los perjudicados, se revisaron denuncias presentadas tanto en oficinas de la Guardia Civil como en otros cuerpos policiales.

Con el objetivo de devolver los objetos a sus legítimos propietarios, las autoridades difundieron imágenes de los efectos recuperados entre administraciones y fuerzas de seguridad. Además, en colaboración con el Ayuntamiento de Cervera del Río Alhama (La Rioja) y la Guardia Civil riojana, se organizó una exposición pública de los objetos en dependencias municipales. Gracias a estas gestiones, una gran parte del material ha sido restituida a sus dueños. Los objetos que no han podido ser identificados permanecen depositados en dependencias de la Guardia Civil de Tudela, a disposición judicial.

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