Pedro Sánchez compareció este miércoles ante los medios tras mantener una reunión de aproximadamente tres cuartos de hora con el Papa León XIV en el Vaticano, y aprovechó la rueda de prensa para responder a la actualidad política española, marcada por las diligencias judiciales que afectan al PSOE y al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Sánchez describió el encuentro como "muy interesante" y destacó la sintonía con el pontífice en asuntos como la migración, la inteligencia artificial, la defensa de la paz y la dignidad humana. El presidente subrayó que sería "un inmenso honor" recibir al Papa en España en los próximos días, con una agenda que incluye una intervención ante el Congreso de los Diputados, la visita a la Sagrada Familia en Barcelona, una parada en Canarias centrada en la migración y un encuentro con reclusos.
Preguntado por si esperaba que la visita papal respaldara las políticas del Gobierno, Sánchez fue claro: "No creo que la figura del Papa trascienda lo que pueda ser el debate político. No estamos pensando en absoluto en eso".
Zapatero y las diligencias en Ferraz
Sobre el expresidente Zapatero, investigado por la Audiencia Nacional, Sánchez reiteró su respaldo sin fisuras: "He tenido ocasión de leer el auto y el sumario, y no veo motivo suficiente para cambiar mi posición". El presidente insistió en la presunción de inocencia y en respetar los tiempos judiciales.
Respecto a la actuación de la Guardia Civil en la sede socialista, Sánchez corrigió el término utilizado por los periodistas: "No es un registro, es un requerimiento", y aseguró que el PSOE prestará "total y absoluta colaboración" con la justicia. También se refirió a la investigación que apunta a la actual gerente del partido y a otros cargos, afirmando que no tenía información previa sobre esos extremos y que conocía los detalles por los medios de comunicación.
Sin adelanto electoral
Ante las voces que reclaman elecciones anticipadas —entre ellas la del presidente castellanomanchego Emiliano García-Page— Sánchez descartó cualquier convocatoria por motivos partidistas y defendió la estabilidad como valor en sí mismo. "La Constitución dice que son cuatro años y eso es el objetivo", afirmó, añadiendo que la gestión de los fondos europeos, cuyo plazo vence en diciembre de 2026, exige continuidad y no una parálisis derivada de un proceso electoral.
El presidente también ironizó sobre quienes le piden adelantar las elecciones: "Hay algún compañero que me lo pide porque es consciente de que obtendré una mayor mayoría. Se lo agradezco, pero no puedo convocar elecciones por interés partidista".



