Personal técnico del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra lleva semanas entrenando un modelo de inteligencia artificial para identificar y contar automáticamente los peces que remontan el río Bidasoa. El sistema, una iniciativa piloto enmarcada en el proyecto europeo LIFE Kantauribai, utiliza las imágenes de una cámara de alta resolución instalada en el primer paso de fauna piscícola del río en territorio navarro, aguas arriba de la estación de seguimiento de Bera.
Desde enero, la cámara ha detectado 159 peces remontando el cauce: 15 salmones, 52 truchas y 67 sábalos, la especie más abundante en lo que va de semestre. El objetivo es que el algoritmo, una vez completado su entrenamiento, permita obtener datos exhaustivos sin necesidad de capturar, adormecer y marcar a los ejemplares, como se ha venido haciendo hasta ahora en la estación de Bera.
El salmón, en veda por cuarto año consecutivo
Navarra ha prohibido la pesca del salmón atlántico por cuarto año consecutivo. Los primeros ejemplares de la temporada ya han sido detectados. Son los llamados "ejemplares multi-invierno", peces que han pasado al menos un año en el mar y son más grandes, con un porcentaje mayor de hembras. Su captura comprometería el desove en un momento crítico para la especie: según los informes técnicos, se necesita un millón de huevas por temporada para estar por encima del umbral mínimo de conservación.
La población de salmón ha caído de forma importante en los últimos años, una tendencia que se repite en todas las cuencas peninsulares y a escala global. El aumento de las temperaturas del agua y los obstáculos que impiden a los peces remontar hacia zonas más frías figuran entre las principales causas. Con todo, 2025 fue el segundo mejor año en cantidad de huevas desde que existen registros, y se volvieron a encontrar huevas y alevines aguas arriba del cauce principal y en afluentes, algo que no ocurría desde hacía años.
La mayor presa intervenida en Europa, en Artikutza
La monitorización con IA forma parte de un programa más amplio de restauración fluvial. LIFE Kantauribai, liderado por Navarra a través de Orekan y con horizonte 2027, contempla la demolición de 25 obstáculos y la liberación de 85 kilómetros de cauces en cinco cuencas compartidas entre Navarra, Gipuzkoa y Nueva Aquitania. De las 16 presas y azudes previstos en cauces navarros, ya se han derribado total o parcialmente 11.
La intervención más llamativa en curso es la de la presa de Enobieta, en el paraje de Artikutza, en Goizueta. Con 43 metros de altura, 180 de longitud y 35 de espesor, es la mayor presa intervenida en Europa en el marco de un proyecto de renaturalización. El objetivo es abrir un vano de 7 metros en uno de sus aliviaderos para facilitar el curso natural del agua en el Urumea y la permeabilidad ecológica. Próximamente, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico eliminará dos presas más en Arantza y Sumbilla.
El proyecto cuenta con un presupuesto total de 10,8 millones de euros, con una cofinanciación del 60% de la Unión Europea a través del Programa LIFE. Las actuaciones en Navarra tienen un presupuesto de 2,4 millones.





