Pamplona Actual

Diane Foley y Marc Marginedas defienden en Madrid el valor de informar desde los conflictos

La madre del periodista James Foley, asesinado por el ISIS, y su compañero de cautiverio participaron en el primer foro «Pioneros. Voces que inspiran»

  • Debate en la FCOM en Madrid

La Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra ha celebrado este miércoles, 21 de octubre, en Madrid la primera edición de «Pioneros. Voces que inspiran». Sus protagonistas fueron Diane Foley, coautora con Colum McCann del libro American Mother y fundadora y presidenta de la James W. Foley Legacy Foundation, creada en memoria de su hijo, el periodista James Foley, asesinado por el ISIS en Siria en 2014, y Marc Marginedas, periodista de El Periódico, antiguo alumno de la facultad (COM '90), Premio Luka Brajnovic y compañero de cautiverio de Foley. El encuentro, moderado por el catedrático de Periodismo Ramón Salaverría, giró en torno al dolor y al valor de informar con solidaridad y responsabilidad.

Un foro para abrir el debate a los profesionales

«Pioneros. Voces que inspiran» es un nuevo foro pensado como lugar de encuentro para quienes ejercen profesiones de la comunicación y para escuchar a quienes han marcado la profesión. Nace como respuesta al debilitamiento de la libertad y a sus efectos sobre la vida en común. Por eso, como ha señalado la decana, Ruth Gutiérrez Delgado, en su presentación, «es urgente que los debates y la reflexión sobre cómo ejercer la comunicación pública en el contexto actual trasciendan el ámbito de la academia y se abran a los profesionales». Gutiérrez Delgado ha defendido también el papel del periodismo en tiempos de incertidumbre: «En un escenario incierto sigue siendo legítima la consigna de contar la verdad».

«El valor moral» de James Foley

Diane Foley ha vinculado esa idea a su hijo. James, ha contado, hizo sus primeras coberturas acompañando al ejército estadounidense en Irak y Afganistán. Allí no solo ayudó a entender y explicar por qué los soldados iban a la guerra, sino que se esforzó por comprender el sufrimiento de las víctimas más invisibles y darles voz. Como freelance, no dependía de la agenda de los medios y se quedaba en esos lugares cuando dejaban de ser portada, porque seguían siendo importantes para los ciudadanos. Según su madre, lo que lo hacía un buen periodista era «su valor moral: la valentía de decir e investigar la verdad sin importar las consecuencias».

«Un periodista secuestrado no informa de nada»

Marginedas, que compartió cautiverio con Foley en Siria, se ha descrito a sí mismo y a James como «víctimas de un accidente laboral». Sigue cubriendo conflictos e incluso volvió a Raqqa, donde estuvo secuestrado, y encontró transformado por completo un paisaje que antes le resultaba aterrador. «No me arrepiento de nada, lo único que quiero repensar es la seguridad. Un periodista en la cárcel o secuestrado no informa de nada», ha dicho. Sobre el periodismo en zonas de conflicto, ha sido claro: «Sin ellos, los bandos se sienten impunes a la hora de aplicar la violencia. Es importante que haya concienciación».

El legado de Jim y el encuentro con uno de sus captores

Esa preocupación por quienes no vuelven es también la de Diane Foley, que ha admitido que conoció mejor a su hijo después de su muerte: su generosidad, su pasión por la profesión, su empatía. La fundación es su manera de seguir promoviendo el espíritu de James: «Quiero que el legado de Jim sea que otros secuestrados puedan volver a casa». A pesar de lo ocurrido, ha defendido que sigue haciendo falta que los periodistas cubran los conflictos.

Foley decidió además reunirse con Alexanda Kotey, uno de los captores de su hijo, que cumple cadena perpetua en Estados Unidos. «Lo hice porque quería que el asesino supiera cómo era Jim como persona», ha explicado. Ha contado que fue capaz de enfrentarse a él y perdonarlo con la ayuda de Dios: «Hemos estado rodeados de amor y de oración. Con amor puedes hacerlo todo. He sido bendecida; cuando pasan cosas malas es cuando sale lo mejor de las personas».

La Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra ha celebrado este miércoles, 21 de octubre, en Madrid la primera edición de «Pioneros. Voces que inspiran». Sus protagonistas fueron Diane Foley, coautora con Colum McCann del libro American Mother y fundadora y presidenta de la James W. Foley Legacy Foundation, creada en memoria de su hijo, el periodista James Foley, asesinado por el ISIS en Siria en 2014, y Marc Marginedas, periodista de El Periódico, antiguo alumno de la facultad (COM '90), Premio Luka Brajnovic y compañero de cautiverio de Foley. El encuentro, moderado por el catedrático de Periodismo Ramón Salaverría, giró en torno al dolor y al valor de informar con solidaridad y responsabilidad.

Un foro para abrir el debate a los profesionales

«Pioneros. Voces que inspiran» es un nuevo foro pensado como lugar de encuentro para quienes ejercen profesiones de la comunicación y para escuchar a quienes han marcado la profesión. Nace como respuesta al debilitamiento de la libertad y a sus efectos sobre la vida en común. Por eso, como ha señalado la decana, Ruth Gutiérrez Delgado, en su presentación, «es urgente que los debates y la reflexión sobre cómo ejercer la comunicación pública en el contexto actual trasciendan el ámbito de la academia y se abran a los profesionales». Gutiérrez Delgado ha defendido también el papel del periodismo en tiempos de incertidumbre: «En un escenario incierto sigue siendo legítima la consigna de contar la verdad».

«El valor moral» de James Foley

Diane Foley ha vinculado esa idea a su hijo. James, ha contado, hizo sus primeras coberturas acompañando al ejército estadounidense en Irak y Afganistán. Allí no solo ayudó a entender y explicar por qué los soldados iban a la guerra, sino que se esforzó por comprender el sufrimiento de las víctimas más invisibles y darles voz. Como freelance, no dependía de la agenda de los medios y se quedaba en esos lugares cuando dejaban de ser portada, porque seguían siendo importantes para los ciudadanos. Según su madre, lo que lo hacía un buen periodista era «su valor moral: la valentía de decir e investigar la verdad sin importar las consecuencias».

«Un periodista secuestrado no informa de nada»

Marginedas, que compartió cautiverio con Foley en Siria, se ha descrito a sí mismo y a James como «víctimas de un accidente laboral». Sigue cubriendo conflictos e incluso volvió a Raqqa, donde estuvo secuestrado, y encontró transformado por completo un paisaje que antes le resultaba aterrador. «No me arrepiento de nada, lo único que quiero repensar es la seguridad. Un periodista en la cárcel o secuestrado no informa de nada», ha dicho. Sobre el periodismo en zonas de conflicto, ha sido claro: «Sin ellos, los bandos se sienten impunes a la hora de aplicar la violencia. Es importante que haya concienciación».

El legado de Jim y el encuentro con uno de sus captores

Esa preocupación por quienes no vuelven es también la de Diane Foley, que ha admitido que conoció mejor a su hijo después de su muerte: su generosidad, su pasión por la profesión, su empatía. La fundación es su manera de seguir promoviendo el espíritu de James: «Quiero que el legado de Jim sea que otros secuestrados puedan volver a casa». A pesar de lo ocurrido, ha defendido que sigue haciendo falta que los periodistas cubran los conflictos.

Foley decidió además reunirse con Alexanda Kotey, uno de los captores de su hijo, que cumple cadena perpetua en Estados Unidos. «Lo hice porque quería que el asesino supiera cómo era Jim como persona», ha explicado. Ha contado que fue capaz de enfrentarse a él y perdonarlo con la ayuda de Dios: «Hemos estado rodeados de amor y de oración. Con amor puedes hacerlo todo. He sido bendecida; cuando pasan cosas malas es cuando sale lo mejor de las personas».