El consejero de Presidencia e Igualdad del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, ha apostado por "avanzar hacia una democracia de los cuidados de manera integral" y ha avanzado que las decisiones en esta materia se "materializarán" en los próximos Presupuestos Generales de Navarra. Lo ha hecho en el Pleno de control, en respuesta a una interpelación de EH Bildu.
Remírez ha defendido que "los cuidados son una responsabilidad colectiva y tienen que ocupar un lugar preferente en nuestras políticas", sobre todo en un contexto de envejecimiento de la población. Ha admitido que su reparto es "muy desigual, porque gran parte de este trabajo ha recaído en las familias y especialmente en las mujeres". Por ello, ha abogado por "una organización social de los cuidados que tenga una mayor responsabilidad pública, un reparto más equilibrado entre hombres y mujeres y mejores condiciones para quienes cuidan profesionalmente".
El consejero ha explicado que el modelo del Ejecutivo foral pasa por "facilitar que quien necesita cuidados los reciba con dignidad y que quien cuida lo haga sin comprometer su salud, sus derechos o su economía". Entre las medidas, ha citado el acuerdo para el primer convenio colectivo de dependencia en Navarra, "que el Gobierno ha dotado de los recursos necesarios para que sea efectivo" y que "permite mejorar las condiciones salariales de alrededor de 5.000 profesionales, la mayoría mujeres". A ello ha sumado una "clara apuesta por los centros de día, los apoyos en el domicilio, la teleasistencia y los programas de promoción de la autonomía personal".
"Somos autocríticos, no somos conformistas y hay que seguir avanzando en un cambio de modelo de atención y de las condiciones de quienes cuidan. Esta es la dirección que queremos seguir tomando", ha remarcado.
EH Bildu pide evaluar el impacto de los pactos
La parlamentaria de EH Bildu Oihana Gallo ha asegurado que "la sociedad y el funcionamiento de la economía se sostienen sobre el conjunto de los trabajos de cuidados, pero muchos de ellos no son reconocidos ni remunerados, son invisibles y recaen en gran medida sobre las mujeres y, sobre todo, sobre las mujeres racializadas".
Gallo ha considerado que los pactos por los cuidados de 2022 "supusieron un cambio de paradigma, porque los cuidados se colocan en el centro de las políticas públicas", con "compromisos, una metodología, un cronograma y acciones concretas". Sin embargo, tras cuatro años, se ha preguntado "qué impacto han tenido estos pactos en la sociedad navarra y en la organización de los cuidados", porque "es evidente que estamos en una crisis de los cuidados". En su opinión, es "necesario que las instituciones abran caminos y que la sociedad tenga capacidad de influencia".
Reacciones del resto de grupos
Desde UPN, Isabel Olave ha señalado que "los retos exigen más que amabilidades y optimismo, deben comprobarse". Además del número de entidades adheridas, ha reclamado indicadores como el número de personas beneficiarias, "el apoyo efectivo a cuidadoras" o la continuidad de los proyectos tras las subvenciones. "Sin seguimiento real y sin evaluación de resultados, nos lleva a cuestionar qué aporta realmente el pacto y que se habría hecho igualmente desde servicios municipales ordinarios", ha insistido.
La socialista Arantza Biurrun ha afirmado que "el sistema actual se ha construido sobre las espaldas de las mujeres" y ha apostado por un sistema "apoyado en servicios públicos suficientes, con responsabilidad y participación comunitaria que proteja la autonomía de las personas", construido "con perspectiva feminista". "Queremos los cuidados como un derecho social garantizado, como una responsabilidad pública y colectiva", ha corroborado.
Blanca Regúlez, de Geroa Bai, ha manifestado que "hablar de cuidados es hablar de igualdad" y que no son "una cuestión privada ni una responsabilidad que podemos seguir depositando en las mujeres". A su juicio, los pactos "no pueden quedarse en declaraciones de voluntad, en cartelería en días concretos o en fiestas", sino que "tienen que convertirse en políticas públicas, en presupuestos, en servicios y en derechos".
Por parte del PPN, Maribel García Malo ha señalado que los cuidados sostienen "una parte fundamental de nuestro Estado del Bienestar" y que el convenio "no es la panacea". Ha pedido que los "hechos acompañen a sus discursos" votando el próximo jueves a favor de una moción de su grupo para mejorar la prestación a las familias que cuidan a menores con cáncer o enfermedades graves.
Finalmente, Miguel Garrido (Contigo-Zurekin) ha reconocido los "avances" del Gobierno foral, aunque ha considerado que "levantar un sistema público comunitario de cuidados digno aún está muy lejos". Ha opinado que el convenio de la dependencia "mejora las condiciones, pero no acaba con la precariedad de todas las trabajadoras", que los cuidados "siguen recayendo fundamentalmente en lo privado" y que "continúan siendo un privilegio y no un derecho accesible a toda la sociedad". Por ello, ha reclamado "un salto cualitativo".
El consejero de Presidencia e Igualdad del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, ha apostado por "avanzar hacia una democracia de los cuidados de manera integral" y ha avanzado que las decisiones en esta materia se "materializarán" en los próximos Presupuestos Generales de Navarra. Lo ha hecho en el Pleno de control, en respuesta a una interpelación de EH Bildu.
Remírez ha defendido que "los cuidados son una responsabilidad colectiva y tienen que ocupar un lugar preferente en nuestras políticas", sobre todo en un contexto de envejecimiento de la población. Ha admitido que su reparto es "muy desigual, porque gran parte de este trabajo ha recaído en las familias y especialmente en las mujeres". Por ello, ha abogado por "una organización social de los cuidados que tenga una mayor responsabilidad pública, un reparto más equilibrado entre hombres y mujeres y mejores condiciones para quienes cuidan profesionalmente".
El consejero ha explicado que el modelo del Ejecutivo foral pasa por "facilitar que quien necesita cuidados los reciba con dignidad y que quien cuida lo haga sin comprometer su salud, sus derechos o su economía". Entre las medidas, ha citado el acuerdo para el primer convenio colectivo de dependencia en Navarra, "que el Gobierno ha dotado de los recursos necesarios para que sea efectivo" y que "permite mejorar las condiciones salariales de alrededor de 5.000 profesionales, la mayoría mujeres". A ello ha sumado una "clara apuesta por los centros de día, los apoyos en el domicilio, la teleasistencia y los programas de promoción de la autonomía personal".
"Somos autocríticos, no somos conformistas y hay que seguir avanzando en un cambio de modelo de atención y de las condiciones de quienes cuidan. Esta es la dirección que queremos seguir tomando", ha remarcado.
EH Bildu pide evaluar el impacto de los pactos
La parlamentaria de EH Bildu Oihana Gallo ha asegurado que "la sociedad y el funcionamiento de la economía se sostienen sobre el conjunto de los trabajos de cuidados, pero muchos de ellos no son reconocidos ni remunerados, son invisibles y recaen en gran medida sobre las mujeres y, sobre todo, sobre las mujeres racializadas".
Gallo ha considerado que los pactos por los cuidados de 2022 "supusieron un cambio de paradigma, porque los cuidados se colocan en el centro de las políticas públicas", con "compromisos, una metodología, un cronograma y acciones concretas". Sin embargo, tras cuatro años, se ha preguntado "qué impacto han tenido estos pactos en la sociedad navarra y en la organización de los cuidados", porque "es evidente que estamos en una crisis de los cuidados". En su opinión, es "necesario que las instituciones abran caminos y que la sociedad tenga capacidad de influencia".
Reacciones del resto de grupos
Desde UPN, Isabel Olave ha señalado que "los retos exigen más que amabilidades y optimismo, deben comprobarse". Además del número de entidades adheridas, ha reclamado indicadores como el número de personas beneficiarias, "el apoyo efectivo a cuidadoras" o la continuidad de los proyectos tras las subvenciones. "Sin seguimiento real y sin evaluación de resultados, nos lleva a cuestionar qué aporta realmente el pacto y que se habría hecho igualmente desde servicios municipales ordinarios", ha insistido.
La socialista Arantza Biurrun ha afirmado que "el sistema actual se ha construido sobre las espaldas de las mujeres" y ha apostado por un sistema "apoyado en servicios públicos suficientes, con responsabilidad y participación comunitaria que proteja la autonomía de las personas", construido "con perspectiva feminista". "Queremos los cuidados como un derecho social garantizado, como una responsabilidad pública y colectiva", ha corroborado.
Blanca Regúlez, de Geroa Bai, ha manifestado que "hablar de cuidados es hablar de igualdad" y que no son "una cuestión privada ni una responsabilidad que podemos seguir depositando en las mujeres". A su juicio, los pactos "no pueden quedarse en declaraciones de voluntad, en cartelería en días concretos o en fiestas", sino que "tienen que convertirse en políticas públicas, en presupuestos, en servicios y en derechos".
Por parte del PPN, Maribel García Malo ha señalado que los cuidados sostienen "una parte fundamental de nuestro Estado del Bienestar" y que el convenio "no es la panacea". Ha pedido que los "hechos acompañen a sus discursos" votando el próximo jueves a favor de una moción de su grupo para mejorar la prestación a las familias que cuidan a menores con cáncer o enfermedades graves.
Finalmente, Miguel Garrido (Contigo-Zurekin) ha reconocido los "avances" del Gobierno foral, aunque ha considerado que "levantar un sistema público comunitario de cuidados digno aún está muy lejos". Ha opinado que el convenio de la dependencia "mejora las condiciones, pero no acaba con la precariedad de todas las trabajadoras", que los cuidados "siguen recayendo fundamentalmente en lo privado" y que "continúan siendo un privilegio y no un derecho accesible a toda la sociedad". Por ello, ha reclamado "un salto cualitativo".