Sabemos, gracias a la evidencia científica, que la salud de las personas y las comunidades está fundamentalmente relacionada con las condiciones y los estilos de vida. Es preciso tener en cuenta que solo el 20% de la salud de las personas está relacionado con los servicios sanitarios. En 2024, se presentó en el Parlamento el estudio de la oficina de Análisis y Prospección del Gobierno de Navarra sobre “Determinantes Sociales de la Salud en Navarra” que reiteraba como las condiciones de vida afectan a la salud. De hecho, entre algunas de sus conclusiones, resaltaba la relación entre un bajo estatus social y el riesgo de padecer obesidad, diabetes o trastornos mentales.
Desde esta perspectiva, por ejemplo, conociendo el daño que provoca el tabaco en la salud y sabiendo que era un problema que no se podía abordar únicamente desde el sistema sanitario, se realizaron múltiples cambios legislativos para reducir su consumo. De igual manera, durante la pandemia de COVID-19, además de contar con un sistema sanitario público de calidad, fue fundamental establecer medidas sociales que frenasen la propagación del virus. Con la misma mirada, reflexionamos hoy sobre cuatro aspectos de la actual crisis de vivienda y su impacto en salud que vemos a diario en nuestras consultas: el sinhogarismo, los desahucios, el hacinamiento y la pobreza energética.
El Ayuntamiento calcula que en Pamplona hay unas 200 personas sin hogar. Está demostrado que, para estas personas, resulta muy complicado mantener hábitos saludables de alimentación, higiene o descanso. Esta situación favorece el desarrollo de importantes problemas de salud física y mental, y dificulta el acceso adecuado a la atención sanitaria.
Según datos del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, en 2025, hubo 167 desahucios. Los “desahucios invisibles”, en los que la persona inquilina abandona la vivienda antes de existir una orden judicial, no están cuantificados. Diferentes estudios científicos señalan cómo los desahucios se relacionan con problemas cardiovasculares, alteraciones del sueño, síntomas de ansiedad o son agravantes de problemas de salud previos.
Un informe del Instituto de Estadística de Navarra publicado en 2025 estima que aproximadamente 1 de cada 10 personas residentes en la Comunidad Foral vive en situación de hacinamiento, es decir, demasiadas personas en un espacio insuficiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya su asociación directa con enfermedades infecciosas o problemas de salud mental. Además, en el caso de la infancia, las investigaciones científicas relacionan el hacinamiento con malos resultados académicos.
Por último, el coste de la vivienda obliga a muchas personas a elegir entre pagar el alquiler o asumir otros gastos básicos, como alimentación saludable o el uso de la calefacción. El informe sobre exclusión y desarrollo social en Navarra de la Fundación Foessa de 2025 señala que en torno a 1 de cada 7 personas no puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada. La OMS señala que la exposición a bajas temperaturas dentro de la vivienda se asocia con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y problemas de salud mental.
Un editorial reciente de una prestigiosa revista sanitaria concluía que “el fortalecimiento de las políticas públicas de vivienda no es solo una cuestión de política social, sino también una intervención con un claro potencial de impacto poblacional en salud”. Desde esta posición, solicitamos:
En primer lugar, a la ciudadanía y a los movimientos sociales, como los sindicatos de vivienda o las plataformas de personas afectadas por la hipoteca, que sigan movilizándose, generando espacios de apoyo y promoviendo respuestas colectivas.
En segundo lugar, a las instituciones y los partidos políticos, que desarrollen políticas públicas valientes y transformadoras en este ámbito y con una mirada de “salud en todas las políticas”.
El acceso a una vivienda adecuada constituye el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Hagamos que en Navarra se cumpla.
Grupo de trabajo de inequidades en salud y PACAP de la Sociedad Navarra de Medicina de Familia y Atención Primaria:
María José Redín Sagredo
Sergio Chivite Sánchez
Luisa Jusué Rípodas
Asun Fernández de Garaialde Lazkano Sala
Cecilia Alzu Gallego
Alba Virto Marcilla
Mounir Diouri Nair
Kontxi Sánchez Vázquez
Asier Calvo Álvarez de Arkaia
Aitor Rubio Aguerri
Javier Vallés Romero
Sabemos, gracias a la evidencia científica, que la salud de las personas y las comunidades está fundamentalmente relacionada con las condiciones y los estilos de vida. Es preciso tener en cuenta que solo el 20% de la salud de las personas está relacionado con los servicios sanitarios. En 2024, se presentó en el Parlamento el estudio de la oficina de Análisis y Prospección del Gobierno de Navarra sobre “Determinantes Sociales de la Salud en Navarra” que reiteraba como las condiciones de vida afectan a la salud. De hecho, entre algunas de sus conclusiones, resaltaba la relación entre un bajo estatus social y el riesgo de padecer obesidad, diabetes o trastornos mentales.
Desde esta perspectiva, por ejemplo, conociendo el daño que provoca el tabaco en la salud y sabiendo que era un problema que no se podía abordar únicamente desde el sistema sanitario, se realizaron múltiples cambios legislativos para reducir su consumo. De igual manera, durante la pandemia de COVID-19, además de contar con un sistema sanitario público de calidad, fue fundamental establecer medidas sociales que frenasen la propagación del virus. Con la misma mirada, reflexionamos hoy sobre cuatro aspectos de la actual crisis de vivienda y su impacto en salud que vemos a diario en nuestras consultas: el sinhogarismo, los desahucios, el hacinamiento y la pobreza energética.
El Ayuntamiento calcula que en Pamplona hay unas 200 personas sin hogar. Está demostrado que, para estas personas, resulta muy complicado mantener hábitos saludables de alimentación, higiene o descanso. Esta situación favorece el desarrollo de importantes problemas de salud física y mental, y dificulta el acceso adecuado a la atención sanitaria.
Según datos del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, en 2025, hubo 167 desahucios. Los “desahucios invisibles”, en los que la persona inquilina abandona la vivienda antes de existir una orden judicial, no están cuantificados. Diferentes estudios científicos señalan cómo los desahucios se relacionan con problemas cardiovasculares, alteraciones del sueño, síntomas de ansiedad o son agravantes de problemas de salud previos.
Un informe del Instituto de Estadística de Navarra publicado en 2025 estima que aproximadamente 1 de cada 10 personas residentes en la Comunidad Foral vive en situación de hacinamiento, es decir, demasiadas personas en un espacio insuficiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya su asociación directa con enfermedades infecciosas o problemas de salud mental. Además, en el caso de la infancia, las investigaciones científicas relacionan el hacinamiento con malos resultados académicos.
Por último, el coste de la vivienda obliga a muchas personas a elegir entre pagar el alquiler o asumir otros gastos básicos, como alimentación saludable o el uso de la calefacción. El informe sobre exclusión y desarrollo social en Navarra de la Fundación Foessa de 2025 señala que en torno a 1 de cada 7 personas no puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada. La OMS señala que la exposición a bajas temperaturas dentro de la vivienda se asocia con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y problemas de salud mental.
Un editorial reciente de una prestigiosa revista sanitaria concluía que “el fortalecimiento de las políticas públicas de vivienda no es solo una cuestión de política social, sino también una intervención con un claro potencial de impacto poblacional en salud”. Desde esta posición, solicitamos:
En primer lugar, a la ciudadanía y a los movimientos sociales, como los sindicatos de vivienda o las plataformas de personas afectadas por la hipoteca, que sigan movilizándose, generando espacios de apoyo y promoviendo respuestas colectivas.
En segundo lugar, a las instituciones y los partidos políticos, que desarrollen políticas públicas valientes y transformadoras en este ámbito y con una mirada de “salud en todas las políticas”.
El acceso a una vivienda adecuada constituye el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Hagamos que en Navarra se cumpla.
Grupo de trabajo de inequidades en salud y PACAP de la Sociedad Navarra de Medicina de Familia y Atención Primaria:
María José Redín Sagredo
Sergio Chivite Sánchez
Luisa Jusué Rípodas
Asun Fernández de Garaialde Lazkano Sala
Cecilia Alzu Gallego
Alba Virto Marcilla
Mounir Diouri Nair
Kontxi Sánchez Vázquez
Asier Calvo Álvarez de Arkaia
Aitor Rubio Aguerri
Javier Vallés Romero