El Ayuntamiento de Pamplona ha lanzado un proyecto de ciencia ciudadana en el barrio de San Jorge, donde 25 hogares participan en la medición de la calidad del aire. Desde el lunes, los residentes han colocado macetas de raigrás en sus ventanas, que serán analizadas por el Instituto Agrobiotecnológico (IdAB-CSIC) para detectar metales pesados y partículas contaminantes.
El uso del raigrás (Lolium perenne) se debe a su capacidad para captar partículas y contaminantes atmosféricos. Esta especie vegetal servirá para evaluar la contaminación del aire en el barrio. Los datos obtenidos ayudarán a determinar los niveles de contaminación y la calidad del aire en distintas áreas de San Jorge.
El papel del raigrás en la medición
La colaboración vecinal es clave en este proyecto, ya que permite establecer múltiples puntos de muestreo en el barrio. Así, se amplía el alcance del estudio y se obtiene una visión más detallada de la situación ambiental. Este enfoque es nuevo, pues es la primera vez que el estudio se concentra en un único barrio.
Además de recibir las macetas, los participantes han sido formados en conceptos básicos de contaminación atmosférica, sus fuentes y efectos en la salud y el ecosistema urbano. Esta formación busca no solo informar, sino también involucrar activamente a la ciudadanía en el proceso de investigación.
El martes 24 de noviembre se recogerán las macetas para su análisis en el IdAB-CSIC, ubicado en Mutilva. Los participantes podrán asistir a un taller práctico sobre contaminación atmosférica y visitar las instalaciones científicas, donde se les mostrará el proceso de preparación y análisis de las muestras vegetales.
Formación y participación ciudadana
Los resultados del estudio se esperan para finales de febrero. Este proyecto no solo busca obtener datos científicos, sino también fomentar la educación ambiental y el diálogo entre ciudadanía, investigadores y agentes locales sobre la calidad del aire en entornos urbanos.
La iniciativa pretende acercar la investigación científica a la sociedad, promoviendo la educación ambiental y generando espacios de diálogo sobre los retos que plantea la calidad del aire. Este enfoque busca involucrar a la comunidad en la búsqueda de soluciones para mejorar la calidad de vida en las ciudades.
El Ayuntamiento de Pamplona ha lanzado un proyecto de ciencia ciudadana en el barrio de San Jorge, donde 25 hogares participan en la medición de la calidad del aire. Desde el lunes, los residentes han colocado macetas de raigrás en sus ventanas, que serán analizadas por el Instituto Agrobiotecnológico (IdAB-CSIC) para detectar metales pesados y partículas contaminantes.
El uso del raigrás (Lolium perenne) se debe a su capacidad para captar partículas y contaminantes atmosféricos. Esta especie vegetal servirá para evaluar la contaminación del aire en el barrio. Los datos obtenidos ayudarán a determinar los niveles de contaminación y la calidad del aire en distintas áreas de San Jorge.
El papel del raigrás en la medición
La colaboración vecinal es clave en este proyecto, ya que permite establecer múltiples puntos de muestreo en el barrio. Así, se amplía el alcance del estudio y se obtiene una visión más detallada de la situación ambiental. Este enfoque es nuevo, pues es la primera vez que el estudio se concentra en un único barrio.
Además de recibir las macetas, los participantes han sido formados en conceptos básicos de contaminación atmosférica, sus fuentes y efectos en la salud y el ecosistema urbano. Esta formación busca no solo informar, sino también involucrar activamente a la ciudadanía en el proceso de investigación.
El martes 24 de noviembre se recogerán las macetas para su análisis en el IdAB-CSIC, ubicado en Mutilva. Los participantes podrán asistir a un taller práctico sobre contaminación atmosférica y visitar las instalaciones científicas, donde se les mostrará el proceso de preparación y análisis de las muestras vegetales.
Formación y participación ciudadana
Los resultados del estudio se esperan para finales de febrero. Este proyecto no solo busca obtener datos científicos, sino también fomentar la educación ambiental y el diálogo entre ciudadanía, investigadores y agentes locales sobre la calidad del aire en entornos urbanos.
La iniciativa pretende acercar la investigación científica a la sociedad, promoviendo la educación ambiental y generando espacios de diálogo sobre los retos que plantea la calidad del aire. Este enfoque busca involucrar a la comunidad en la búsqueda de soluciones para mejorar la calidad de vida en las ciudades.