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Pamplona presenta su primer Plan de Convivencia, «Elkar bizi / Convivir», con 52 acciones y 30.000 euros para 2027

El documento, consensuado con el PSN y que aprobará al Pleno el 12 de noviembre, se articula en cuatro retos: memoria, igualdad, barrios y cohesión

  • Presentación del Plan de Convivencia

El Ayuntamiento de Pamplona ha presentado el I Plan de Convivencia de Pamplona-Iruña 2026-2030, «Elkar bizi / Convivir», un documento que orientará por primera vez el trabajo municipal para mejorar las relaciones cotidianas, potenciar el diálogo entre personas y grupos, y fomentar el respeto, la empatía y el compromiso con el bien común. Lo ha expuesto en rueda de prensa el alcalde, Joseba Asiron, junto a representantes de los grupos del equipo de gobierno: Garbiñe Bueno (EH Bildu), Mikel Armendariz (Geroa Bai) y Txema Mauleón (Contigo-Zurekin).

El plan se concreta en 52 acciones, que se desarrollarán de forma gradual para alcanzar 33 metas, a través de doce líneas estratégicas agrupadas en cuatro retos. En su elaboración se han recogido 366 aportaciones, con la participación de 28 entidades y asociaciones, personal municipal, representantes institucionales, grupos políticos y ciudadanía a título personal. El texto pasará al Pleno el jueves 12 de noviembre y se está traduciendo al euskera y adaptando a lectura fácil. Con vocación de «plan de planes», recoge el trabajo que ya realizan las distintas áreas municipales, refuerza su coordinación y busca evitar duplicidades.

Financiación y seguimiento

Para 2027, primer año de despliegue, el plan cuenta con una dotación de 30.000 euros, que servirá para poner en marcha su gobernanza e impulsar el primer reto, el de la memoria. Los otros tres, de carácter transversal, no tienen partida específica y se desarrollarán con recursos municipales propios. El liderazgo corresponderá a Alcaldía, con apoyo técnico de la Oficina Estratégica. Cada año se presentará un balance público, con una evaluación intermedia en 2028 y otra final en 2030.

Memoria, justicia y reparación

El primer reto reconoce la dignidad y el sufrimiento de las víctimas de ETA, de la violencia de motivación política y de la represión franquista, «con respeto a sus diferentes contextos históricos», y se apoya en los principios de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Entre sus acciones figuran una agenda anual de actos municipales de reconocimiento, actividades en bibliotecas, Civivox y Casa de la Juventud para que la población joven conozca la memoria democrática, dos unidades didácticas (memoria histórica y memoria reciente) y la incorporación al Archivo de Memoria Inmaterial, junto al Gobierno de Navarra y la UPNA, de los testimonios de las víctimas. También se plantean un ciclo intergeneracional de lectura y conversación y formaciones sobre bulos, desinformación e inteligencia artificial generativa.

Igualdad y diversidad

El segundo reto, centrado en vivir con igualdad y respeto a las diferencias, incluye la creación de un buzón ciudadano para denunciar expresiones de discriminación, el mapeo de los servicios de acogida, acciones vinculadas al IV Plan de Igualdad y al I Plan LGTBI, la difusión anual del Observatorio municipal contra la LGTBIfobia y espacios de escucha y encuentro en torno al euskera dentro del futuro Plan de Normalización Lingüística.

Barrios y espacio público

El tercer reto aborda la gestión positiva de conflictos, la convivencia vecinal y el espacio público, fiestas y ocio. Se seleccionarán dos o tres conflictos sobre ruido, ocio, limpieza o uso del espacio, y se fijarán actuaciones tras escuchar a las partes implicadas, con responsables, plazos y revisión. Se busca conciliar el ocio, la actividad económica y el derecho al descanso.

Cohesión social

El cuarto reto apuesta por «hacer comunidad» para que nadie quede al margen. Prevé acompañamiento administrativo y técnico a colectivos con menos capacidad para acceder a convocatorias, proyectos conjuntos por barrios, un inventario de espacios comunitarios, iniciativas voluntarias que conecten a asociaciones y personas de distintas edades y procedencias, e itinerarios de bienvenida de barrio para personas recién llegadas.

El Ayuntamiento de Pamplona ha presentado el I Plan de Convivencia de Pamplona-Iruña 2026-2030, «Elkar bizi / Convivir», un documento que orientará por primera vez el trabajo municipal para mejorar las relaciones cotidianas, potenciar el diálogo entre personas y grupos, y fomentar el respeto, la empatía y el compromiso con el bien común. Lo ha expuesto en rueda de prensa el alcalde, Joseba Asiron, junto a representantes de los grupos del equipo de gobierno: Garbiñe Bueno (EH Bildu), Mikel Armendariz (Geroa Bai) y Txema Mauleón (Contigo-Zurekin).

El plan se concreta en 52 acciones, que se desarrollarán de forma gradual para alcanzar 33 metas, a través de doce líneas estratégicas agrupadas en cuatro retos. En su elaboración se han recogido 366 aportaciones, con la participación de 28 entidades y asociaciones, personal municipal, representantes institucionales, grupos políticos y ciudadanía a título personal. El texto pasará al Pleno el jueves 12 de noviembre y se está traduciendo al euskera y adaptando a lectura fácil. Con vocación de «plan de planes», recoge el trabajo que ya realizan las distintas áreas municipales, refuerza su coordinación y busca evitar duplicidades.

Financiación y seguimiento

Para 2027, primer año de despliegue, el plan cuenta con una dotación de 30.000 euros, que servirá para poner en marcha su gobernanza e impulsar el primer reto, el de la memoria. Los otros tres, de carácter transversal, no tienen partida específica y se desarrollarán con recursos municipales propios. El liderazgo corresponderá a Alcaldía, con apoyo técnico de la Oficina Estratégica. Cada año se presentará un balance público, con una evaluación intermedia en 2028 y otra final en 2030.

Memoria, justicia y reparación

El primer reto reconoce la dignidad y el sufrimiento de las víctimas de ETA, de la violencia de motivación política y de la represión franquista, «con respeto a sus diferentes contextos históricos», y se apoya en los principios de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Entre sus acciones figuran una agenda anual de actos municipales de reconocimiento, actividades en bibliotecas, Civivox y Casa de la Juventud para que la población joven conozca la memoria democrática, dos unidades didácticas (memoria histórica y memoria reciente) y la incorporación al Archivo de Memoria Inmaterial, junto al Gobierno de Navarra y la UPNA, de los testimonios de las víctimas. También se plantean un ciclo intergeneracional de lectura y conversación y formaciones sobre bulos, desinformación e inteligencia artificial generativa.

Igualdad y diversidad

El segundo reto, centrado en vivir con igualdad y respeto a las diferencias, incluye la creación de un buzón ciudadano para denunciar expresiones de discriminación, el mapeo de los servicios de acogida, acciones vinculadas al IV Plan de Igualdad y al I Plan LGTBI, la difusión anual del Observatorio municipal contra la LGTBIfobia y espacios de escucha y encuentro en torno al euskera dentro del futuro Plan de Normalización Lingüística.

Barrios y espacio público

El tercer reto aborda la gestión positiva de conflictos, la convivencia vecinal y el espacio público, fiestas y ocio. Se seleccionarán dos o tres conflictos sobre ruido, ocio, limpieza o uso del espacio, y se fijarán actuaciones tras escuchar a las partes implicadas, con responsables, plazos y revisión. Se busca conciliar el ocio, la actividad económica y el derecho al descanso.

Cohesión social

El cuarto reto apuesta por «hacer comunidad» para que nadie quede al margen. Prevé acompañamiento administrativo y técnico a colectivos con menos capacidad para acceder a convocatorias, proyectos conjuntos por barrios, un inventario de espacios comunitarios, iniciativas voluntarias que conecten a asociaciones y personas de distintas edades y procedencias, e itinerarios de bienvenida de barrio para personas recién llegadas.

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