Con la mirada puesta en la tragedia ferroviaria de Urda, en Castilla-La Mancha, donde se han confirmado 69 fallecidos y no se descarta que la cifra supere los setenta, Pamplona Actual ya adelantó el pasado 19 de enero que un error en la comunicación operativa estaba en el origen del último descarrilamiento registrado en Navarra. Aquel suceso, calificado como grave por sus circunstancias, ocurrió en la estación de Cortes y se saldó sin daños personales, a diferencia de lo ocurrido en las tragedias de Adamuz y ahora en Urda.
Ningún otro medio hizo referencia a lo ocurrido, hasta hoy. El accidente tuvo lugar la noche del 22 de mayo de 2025, a las 21:56 horas, en la línea 700 Casetas-Intermodal Abando Indalecio Prieto, a la altura del punto kilométrico 55+526, en el término municipal de Cortes de Navarra. Según los datos de la investigación, todavía provisional, el tren Media Distancia 18079 de Renfe Viajeros estaba parado en la vía 1 de la estación cuando el responsable de circulación preparó un itinerario de paso por la vía 3 para otro convoy, el tren 00801. Para ello tuvo que invertir la aguja número 6, una maniobra habitual pero crítica en la explotación ferroviaria.
Un aviso al maquinista equivocado
El problema se produjo en el momento de la advertencia al maquinista. El responsable de circulación intentó avisar al conductor del tren 18079 de que iba a cerrar la señal de salida S1/1, pero se equivocó de interlocutor y contactó por error con el maquinista del tren 18078, que estaba estacionado en Castejón de Ebro. Al no recibir ninguna advertencia, el maquinista del 18079 reanudó la marcha y rebasó la señal justo cuando esta se cerró de manera intempestiva.
Tras sobrepasar la señal, el tren talonó la aguja número 6. El responsable de circulación ordenó entonces detener el tren 00801 antes de su entrada en la estación y autorizó al 18079 a retroceder, después de pedir al maquinista que comprobara el estado de las agujas. El conductor respondió que no apreciaba ninguna anomalía y que creía que no se había producido talonamiento.
Un convoy atravesado en la estación
Durante la maniobra de retroceso se evidenció que sí había habido incidencia. El segundo y el tercer vehículo del tren permanecieron en la vía 1, mientras que el primer bogie del coche de cabeza se encaminó hacia la vía 3. Aunque no llegó a producirse un descarrilamiento completo, la composición quedó atravesada y la cola del tren golpeó una columna de electrificación, lo que dañó el enganche. No hubo heridos ni entre los viajeros ni entre el personal ferroviario.
El suceso motivó la intervención de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). En su pleno número 195, la comisión acordó primero hacer un estudio preliminar y, tras analizar las primeras indagaciones, decidió abrir una investigación formal. Su objetivo es esclarecer las causas del incidente y determinar responsabilidades, con especial atención al fallo humano en la cadena de comunicaciones que desencadenó la situación de riesgo.
El debate sobre los protocolos, de nuevo abierto
El incidente reabrió entonces el debate sobre la importancia de los protocolos de comunicación y verificación en la seguridad ferroviaria, incluso en operaciones aparentemente rutinarias, un debate que vuelve ahora al primer plano tras lo ocurrido en Urda.
Sobre este último siniestro, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha explicado este viernes que los indicios apuntan por el momento a un fallo en el centro de control de Adif, aunque ha insistido en que no se pueden prejuzgar responsabilidades hasta que concluya la investigación, ya judicializada.
Con la mirada puesta en la tragedia ferroviaria de Urda, en Castilla-La Mancha, donde se han confirmado 69 fallecidos y no se descarta que la cifra supere los setenta, Pamplona Actual ya adelantó el pasado 19 de enero que un error en la comunicación operativa estaba en el origen del último descarrilamiento registrado en Navarra. Aquel suceso, calificado como grave por sus circunstancias, ocurrió en la estación de Cortes y se saldó sin daños personales, a diferencia de lo ocurrido en las tragedias de Adamuz y ahora en Urda.
Ningún otro medio hizo referencia a lo ocurrido, hasta hoy. El accidente tuvo lugar la noche del 22 de mayo de 2025, a las 21:56 horas, en la línea 700 Casetas-Intermodal Abando Indalecio Prieto, a la altura del punto kilométrico 55+526, en el término municipal de Cortes de Navarra. Según los datos de la investigación, todavía provisional, el tren Media Distancia 18079 de Renfe Viajeros estaba parado en la vía 1 de la estación cuando el responsable de circulación preparó un itinerario de paso por la vía 3 para otro convoy, el tren 00801. Para ello tuvo que invertir la aguja número 6, una maniobra habitual pero crítica en la explotación ferroviaria.
Un aviso al maquinista equivocado
El problema se produjo en el momento de la advertencia al maquinista. El responsable de circulación intentó avisar al conductor del tren 18079 de que iba a cerrar la señal de salida S1/1, pero se equivocó de interlocutor y contactó por error con el maquinista del tren 18078, que estaba estacionado en Castejón de Ebro. Al no recibir ninguna advertencia, el maquinista del 18079 reanudó la marcha y rebasó la señal justo cuando esta se cerró de manera intempestiva.
Tras sobrepasar la señal, el tren talonó la aguja número 6. El responsable de circulación ordenó entonces detener el tren 00801 antes de su entrada en la estación y autorizó al 18079 a retroceder, después de pedir al maquinista que comprobara el estado de las agujas. El conductor respondió que no apreciaba ninguna anomalía y que creía que no se había producido talonamiento.
Un convoy atravesado en la estación
Durante la maniobra de retroceso se evidenció que sí había habido incidencia. El segundo y el tercer vehículo del tren permanecieron en la vía 1, mientras que el primer bogie del coche de cabeza se encaminó hacia la vía 3. Aunque no llegó a producirse un descarrilamiento completo, la composición quedó atravesada y la cola del tren golpeó una columna de electrificación, lo que dañó el enganche. No hubo heridos ni entre los viajeros ni entre el personal ferroviario.
El suceso motivó la intervención de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). En su pleno número 195, la comisión acordó primero hacer un estudio preliminar y, tras analizar las primeras indagaciones, decidió abrir una investigación formal. Su objetivo es esclarecer las causas del incidente y determinar responsabilidades, con especial atención al fallo humano en la cadena de comunicaciones que desencadenó la situación de riesgo.
El debate sobre los protocolos, de nuevo abierto
El incidente reabrió entonces el debate sobre la importancia de los protocolos de comunicación y verificación en la seguridad ferroviaria, incluso en operaciones aparentemente rutinarias, un debate que vuelve ahora al primer plano tras lo ocurrido en Urda.
Sobre este último siniestro, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha explicado este viernes que los indicios apuntan por el momento a un fallo en el centro de control de Adif, aunque ha insistido en que no se pueden prejuzgar responsabilidades hasta que concluya la investigación, ya judicializada.