Geroa Bai ha presentado una alegación al estudio informativo del tramo Pamplona–Altsasu del corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo para reclamar que la futura infraestructura se construya desde el primer día en ancho UIC, el estándar europeo, y no en el ancho ibérico que propone el Ministerio de Transportes como solución inicial. La coalición considera que la decisión sobre el ancho de vía no es un detalle técnico sino "absolutamente estratégica", en palabras del presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde, uno de los firmantes de la posición.
El portavoz de Geroa Bai, Pablo Azcona, ha enmarcado la alegación en una "posición política clara, coherente y sostenida en el tiempo" a favor de un Tren de Altas Prestaciones "que sirva tanto para viajeros como para mercancías, que cumpla con los estándares europeos y que permita a Navarra integrarse plenamente en los grandes corredores de transporte". Azcona ha advertido de que las decisiones que se tomen ahora "van a condicionar durante décadas la posición de Navarra en el sistema de transportes, así como su conexión con Europa" y que, si no se afronta el proyecto con rigor, "el riesgo es evidente: Navarra puede quedarse descolgada".
El nudo del debate: el ancho de vía
El Ministerio plantea construir el tramo inicialmente en ancho ibérico —el tradicional en la red española— y acometer la adaptación al estándar europeo en una fase posterior. Geroa Bai rechaza de plano ese enfoque. Hualde ha argumentado que una construcción provisional en ancho ibérico "va a provocar importantes problemas de interoperabilidad con la red europea" y ha recordado que la normativa comunitaria obliga a que las nuevas líneas de la red transeuropea de transporte se ejecuten directamente en ancho estándar. "No tiene sentido hacer algo provisional en una obra que supone una inversión económica importante", ha subrayado.
Más allá de la incoherencia normativa, la coalición señala que la provisionalidad que defiende el Ministerio "no ofrece garantías reales" porque no existe un calendario vinculante ni un compromiso firme de cambio posterior. A ello se suman mayores costes operativos y las afecciones que implicaría una eventual migración de ancho una vez la infraestructura esté en servicio.
Hualde ha añadido otro argumento de peso: la elección del ancho de vía tampoco es neutral respecto a la futura conexión con la Y vasca, ya que puede cerrar alternativas antes de que el estudio informativo haya concluido, contradiciendo así el principio de no predeterminación que debe regir este tipo de análisis.
La propuesta: ancho europeo desde el primer día con cambiador en Pamplona
Frente al escenario que plantea el Ministerio, Geroa Bai propone una solución que define como "clara, viable y coherente": construir el tramo Pamplona–Altsasu directamente en ancho UIC e instalar un cambiador de ancho en el entorno de Pamplona que garantice la compatibilidad con la red existente mientras dure la transición. Esta fórmula, según Hualde, "mejora la interoperabilidad", evita costes futuros, reduce las perturbaciones al servicio durante las obras y asegura que Navarra contará con "una infraestructura alineada con Europa desde su puesta en marcha".
Azcona ha insistido en que "no vale cualquier proyecto, ni cualquier solución" y ha reclamado que el Gobierno foral tenga "un papel real" en las decisiones estratégicas que afectan a Navarra, entre ellas la conexión con la Y vasca. "Estamos ante una decisión que condicionará durante décadas la posición de Navarra en las redes de transporte", ha concluido. "Debe adoptarse con ambición, con rigor y con visión de futuro. Navarra no puede quedarse a medio camino."








