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Mendebaldea estrena un bosque urbano de 8.000 árboles y arbustos que absorberá 67 toneladas de CO2 al año

La parcela junto a la Biblioteca General de Navarra, que hasta ahora se destinaba a pastos, se ha transformado en un sumidero de carbono

Visita bosque urbano Mendebaldea

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Una parcela municipal sin uso específico junto al aparcamiento disuasorio de la Biblioteca General de Navarra y la Ciudad de la Música se ha convertido en un bosque urbano de absorción de CO2. La Gerencia de Urbanismo visitó esta mañana el resultado de una actuación que ha supuesto la plantación de cerca de 8.000 árboles y arbustos en una superficie de más de 37.700 metros cuadrados en el barrio de Mendebaldea, con una inversión de 351.503 euros.

El nuevo bosque, que da continuidad vegetal a la ripa, se registrará como sumidero de carbono ante el Ministerio para la Transición Ecológica y absorberá 67 toneladas de CO2 anuales. La actuación se enmarca en la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático del Ayuntamiento de Pamplona.

Dos tipos de bosque en una misma parcela

El proyecto ha diferenciado dos tipos de masa forestal. En el centro y sur de la parcela se ha creado una zona de bosque autóctono tradicional, con plantación en masa a una densidad de unas 700 plantas por hectárea, predominando el robledal pubescente y especies acompañantes. Las plantas jóvenes cuentan con protectores individuales para preservarlas del pisoteo de conejos y del paso de la desbrozadora.

En la zona norte y noroeste se han plantado bosquetes de alta densidad siguiendo el método Miyawaki, con tres estratos —arbóreo, subarbóreo y arbustivo—. Esta técnica, en la que la competencia entre plantas acelera el crecimiento vertical en busca de luz, permite crear zonas más densas que mejoran también la percepción de seguridad en los recorridos.

Entre las especies más destacadas figura un centenar de olmos resistentes a la grafiosis donados por el propio Ministerio para la Transición Ecológica, plantados en la alineación del camino principal y en las zonas más húmedas. El proyecto ha respetado además la vegetación ya existente —espinos, rosa silvestre— que sirve de refugio a aves como el ruiseñor, el colirrojo real o el papamoscas, y ha evitado intervenir en las zonas donde crecen orquídeas silvestres.

Drenaje sostenible y zona canina

La actuación incluye también sistemas urbanos de drenaje sostenible para recoger el agua de lluvia de la futura cubierta fotovoltaica que cubrirá el aparcamiento disuasorio adyacente. El agua se canalizará hacia lagunas de infiltración rodeadas de vegetación de ribera.

Para el uso ciudadano, se ha prolongado 25 metros la acera de la calle Arcadio María Larraona hasta la entrada al bosque, se han consolidado recorridos peatonales y se ha habilitado una nueva zona de esparcimiento canino vallada con dos accesos y punto de agua, que estará operativa en cuanto la pradera quede establecida. La organización municipal recuerda que los primeros años de este tipo de plantaciones son críticos y pide respeto al espacio para evitar daños por pisoteo.

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