La comarca navarra de Malerreka se ha convertido esta semana en punto de encuentro para una nueva generación de profesionales de la animación y el videojuego. Truxa Muxa, residencia e incubadora creativa impulsada por Bárbara Gragirena, inauguró el pasado 17 de septiembre su tercera edición, que se desarrolla hasta este domingo, 20 de septiembre, en Ituren y Elgorriaga.
Tras dos primeras ediciones centradas en la creación de comunidad, la formación y la conexión entre creación contemporánea, patrimonio y territorio, Truxa Muxa 2026 profundiza en su dimensión de incubadora profesional, acompañando a siete proyectos en desarrollo —cuatro de animación y tres de videojuegos— mediante formación, mentorías y trabajo colectivo.
La edición de este año incorpora además una mirada centrada en las condiciones profesionales y personales que permiten sostener una carrera creativa a largo plazo. La programación aborda cuestiones que van desde la construcción de un universo artístico y el desarrollo de personajes hasta la financiación, los derechos de autor, la propiedad intelectual y la salud mental dentro de la industria.
"Queremos que Truxa Muxa sea un lugar donde los proyectos puedan crecer, pero también donde las personas que están detrás de ellos puedan aprender a sostener sus carreras sin perder aquello que les llevó a crear en esta industria tan competitiva", explica Bárbara Gragirena, directora de Truxa Muxa.
De Netflix y Disney al entorno rural navarro
Truxa Muxa reúne este año a profesionales con experiencia en producciones internacionales y grandes estudios como Netflix, Disney, Cartoon Saloon e Ilusorium, con una mirada puesta en cómo la creación puede dialogar con el patrimonio, la cultura y la identidad de los territorios.
Entre ellos figuran Elisabeth Ito, creadora de City of Ghosts para Netflix, una serie que explora el patrimonio cultural de Los Ángeles; Pakoto Martínez, con experiencia en proyectos para Disney y Netflix; y Nerea Torrijos, ganadora del Goya por Akelarre y nominada posteriormente por Irati, 20.000 especies de abejas y Gaua. Sus trayectorias sirven como punto de partida para abordar cómo construir mundos y personajes con identidad, investigar desde la cultura y el patrimonio, y convertir referencias locales en propuestas creativas capaces de viajar internacionalmente.
Formación, residencia y comunidad
Desde su creación, Truxa Muxa ha conectado la creación digital contemporánea con el territorio navarro. La residencia mantiene este año su apuesta por el patrimonio, la naturaleza y la cultura local como fuentes de inspiración y conocimiento. La programación incorpora encuentros con agentes del territorio y actividades vinculadas a la cultura y el entorno de Malerreka, como los Joaldunak de Ituren y agentes de medio ambiente, así como con otros referentes locales, entre ellos la harrijasotzaile Estefanía Etxebeste.
La residencia propone un espacio de trabajo alejado de los grandes centros urbanos y de los ritmos habituales de la industria. Durante cuatro días, los participantes conviven en Tresanea, Ituren, mientras que las masterclasses se desarrollan en el Balneario de Elgorriaga, rodeados de naturaleza y en contacto directo con el patrimonio y el tejido local de Malerreka. El entorno rural se plantea así no como escenario aislado y consumible, sino como un espacio activo de creación, investigación y encuentro que, según la organización, hay que conocer y respetar.
Truxa Muxa 2026 cuenta con el apoyo del Gobierno de Navarra y la colaboración de MIA – Mujeres en la Animación, Elkar, Reyno Gourmet y Carnet Joven Navarra, e incorpora este año nuevas colaboraciones con Toon Mates y centros de formación como Pixelian.
"Truxa Muxa visibiliza y refuerza nuestro territorio, poniéndonos en valor. No tenemos que irnos fuera, hay que crear desde quienes somos, valorando nuestra riqueza", señala Gragirena. "Queremos que Navarra forme parte también de ese imaginario colectivo y de sus corazones, y dejar una semilla para nuevas creaciones".
Con esta tercera edición, Truxa Muxa consolida su apuesta por unir animación, videojuegos, patrimonio, naturaleza y comunidad, situando a Malerreka como un espacio para experimentar otras formas de trabajar y relacionarse dentro de las industrias creativas.












