El portavoz de UPN, Javier Esparza, y el consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite, han protagonizado un duro cruce de acusaciones en el pleno de este jueves sobre el calendario de la segunda fase del Canal de Navarra. El Gobierno no ha confirmado si se licitará antes de que acabe el año.
Esparza ha lamentado que la presidenta no respondiera a una pregunta dirigida a ella y ha reprochado al Gobierno que haya “mentido” sobre las fechas del Canal. Ha recordado que la semana pasada el Parlamento aprobó una moción de UPN para licitar antes de que termine 2026, con el voto a favor del PSN, y ha preguntado hasta tres veces si se cumplirá. Él cree que es imposible y ha afirmado que el ministerio ha pedido la firma de los regantes, sin la cual no se puede licitar.
El consejero ha defendido que el Gobierno no ha dejado de trabajar un solo día. Ha enumerado los hitos: la ampliación de la primera fase, concluida en abril de 2025; la declaración de impacto ambiental de 2024; el proyecto definitivo de 2025; el préstamo del BEI, aprobado en 2026; y un texto de convenio con el Estado, también de 2026, que está en tramitación. Ha subrayado que el Canal atiende a más de 4.500 regantes y a 450.000 personas. Ante la pregunta directa, ha respondido que “las tramitaciones para licitar avanzan día a día” y que “el canal se va a hacer sí o sí”. Ha preguntado a Esparza cómo ha podido leer un borrador de convenio confidencial.
Reproches sobre el retraso
Óscar Chivite ha atribuido el retraso a la decisión de UPN de reducir el área regable de la Ribera y de dejar el proyecto de la segunda fase en un cajón. Ha citado actas de 2010 y 2012 de la comisión de seguimiento del convenio, en la que participó Esparza como consejero, y ha desmentido que el presupuesto fuera de 520 millones: según una modificación del convenio de 2014, era de 213 millones. Ha acusado a Esparza de mentir “de manera consciente” y ha comparado sus explicaciones con “una charla de cafetería”.
El debate ha subido de tono cuando Esparza ha reprochado a la presidenta una expresión que ha considerado una falta de respeto, y la presidencia de la Cámara ha pedido silencio.
El portavoz de UPN, Javier Esparza, y el consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite, han protagonizado un duro cruce de acusaciones en el pleno de este jueves sobre el calendario de la segunda fase del Canal de Navarra. El Gobierno no ha confirmado si se licitará antes de que acabe el año.
Esparza ha lamentado que la presidenta no respondiera a una pregunta dirigida a ella y ha reprochado al Gobierno que haya “mentido” sobre las fechas del Canal. Ha recordado que la semana pasada el Parlamento aprobó una moción de UPN para licitar antes de que termine 2026, con el voto a favor del PSN, y ha preguntado hasta tres veces si se cumplirá. Él cree que es imposible y ha afirmado que el ministerio ha pedido la firma de los regantes, sin la cual no se puede licitar.
El consejero ha defendido que el Gobierno no ha dejado de trabajar un solo día. Ha enumerado los hitos: la ampliación de la primera fase, concluida en abril de 2025; la declaración de impacto ambiental de 2024; el proyecto definitivo de 2025; el préstamo del BEI, aprobado en 2026; y un texto de convenio con el Estado, también de 2026, que está en tramitación. Ha subrayado que el Canal atiende a más de 4.500 regantes y a 450.000 personas. Ante la pregunta directa, ha respondido que “las tramitaciones para licitar avanzan día a día” y que “el canal se va a hacer sí o sí”. Ha preguntado a Esparza cómo ha podido leer un borrador de convenio confidencial.
Reproches sobre el retraso
Óscar Chivite ha atribuido el retraso a la decisión de UPN de reducir el área regable de la Ribera y de dejar el proyecto de la segunda fase en un cajón. Ha citado actas de 2010 y 2012 de la comisión de seguimiento del convenio, en la que participó Esparza como consejero, y ha desmentido que el presupuesto fuera de 520 millones: según una modificación del convenio de 2014, era de 213 millones. Ha acusado a Esparza de mentir “de manera consciente” y ha comparado sus explicaciones con “una charla de cafetería”.
El debate ha subido de tono cuando Esparza ha reprochado a la presidenta una expresión que ha considerado una falta de respeto, y la presidencia de la Cámara ha pedido silencio.