"No tengo una foto. No tengo un titular. No tengo cifras. Solo una escena: un contenedor de basura, una niña, una mirada. Ahí empieza todo. Mientras los medios de comunicación hablan de rescates bancarios, en una calle cualquiera de Pamplona se abre una grieta. Me asomo. Y empiezo a escribir. Sábado, 4 de octubre de 2008. (…)".
Así arranca el primer capítulo de 'La ciudad de los Ángeles. Vivir en el subsuelo de la capital del bienestar', el último libro del periodista y periodista de Diario de Navarra Iván Benítez, que se presentó este domingo, 4 de octubre, en la Feria de la Edición de Navarra. Una coincidencia de fechas de la que, según explicó el autor, fue consciente esa misma mañana mientras repasaba durante el desayuno las primeras páginas de la obra.
Editado por Ediciones Eunate, el libro es un ejercicio de denuncia y memoria sobre el sinhogarismo en Pamplona, una ciudad y una comunidad que presumen de bienestar mientras unas doscientas personas duermen cada noche en la calle y cientos de familias con menores viven hacinadas en una habitación. Benítez denunció durante el acto la actitud de una Administración "que no quiere verlo ni atenderlo", en una época en la que, advirtió, "los discursos de odio y la deshumanización están a la orden del día".
'La ciudad de los Ángeles' es, en palabras de su autor, un "cuaderno de bitácora" escrito durante los últimos 18 años bajo puentes junto al río Arga, en cunetas, cajeros, portales, invernaderos, edificios abandonados, coches y albergues. Sus 58 capítulos, más el epílogo, recorren en 258 páginas historias escritas de manera clara y directa y con capítulos breves, pensando especialmente en los lectores más jóvenes. El libro nace también con vocación educativa y con la intención de llegar a centros escolares y universidades.
La presentación, celebrada dentro de la feria organizada por la asociación Editargi, reunió junto a Benítez a la editora María Oset, de Ediciones Eunate; a Tere González, coordinadora de Apoyo Mutuo, y a varios de los protagonistas de las historias recogidas en el libro. Entre ellos estaban Sufyan y Aadil, dos jóvenes que conocieron de primera mano lo que significa dormir a la intemperie en Pamplona tras un viaje a pie desde Turquía.
Pero el acto sirvió, sobre todo, para reconocer a quienes acompañan de manera anónima a las personas que más sufren.
Montse Port y Gonzalo Toscano
Benítez recordó al comienzo de la presentación que, en realidad, su libro empieza unas páginas antes de la introducción: en la dedicatoria. Allí aparecen Mikel, Txus, Yacek y Ángel, cuatro personas sin hogar que murieron a la intemperie en el centro de Pamplona, en lugares donde ni siquiera existe una placa que los recuerde.
"Nadie los vio. Nadie quiso verlos. Ni una placa recuerda su paso por la vida", escribe.
La dedicatoria se extiende también a los voluntarios y voluntarias de las entidades sociales "que siguen resistiendo". Por eso, explicó Benítez, si tuviera que publicar de nuevo 'La ciudad de los Ángeles', añadiría dos nombres y apellidos: los de Montse Port Gimeno y Gonzalo Toscano Lucero, voluntarios de Apoyo Mutuo fallecidos recientemente.
Port, matrona de 68 años y vecina de Zizur Mayor, dedicó buena parte de su vida a acompañar a familias y mujeres vulnerables, algunas de ellas en situación de calle. "Fue un referente y un ejemplo para todos", destacó Benítez.
Nerea Osés Redondo, voluntaria de Apoyo Mutuo y compañera de Port, fue la encargada de recordarla durante el acto. "Muchas personas recuerdan a Montse por cómo cuidaba, pero Montse era muchísimo más. Era directa, era transparente y tenía una sinceridad auténtica. Tenía una capacidad única para conectar con las personas. Nos deja un vacío enorme, pero nos quedamos con sus risas, su sinceridad sin filtros y con todo lo que nos enseñó. Seguiremos cultivando lo que plantaste, amiga".
El homenaje se hizo extensivo a Gonzalo Toscano Lucero, también voluntario de Apoyo Mutuo y otro de esos "ángeles" que, según Benítez, trabajó lejos de los focos junto a las personas sin hogar.
Tere González, coordinadora de Apoyo Mutuo, profundizó durante la presentación en la labor que desarrolla la asociación, integrada por alrededor de medio centenar de voluntarios.
"Toda persona que tenga una necesidad será bien acogida en Apoyo Mutuo; esa es la base fundamental. Es importante la escucha, porque no tienen a nadie. Muchas veces no se trata solo de lo material. Les falta el idioma, les falta red y al principio ni siquiera entienden cómo están organizadas nuestras sociedades. La mayor aportación que podemos hacer es tratarlos como a iguales y no juzgar. La vida en la calle es dura, muy dura", explicó. González reclamó también una mayor implicación de las instituciones.
Benítez recogió el guante y trasladó el debate a un contexto internacional marcado por los desplazamientos forzosos. "Estamos viviendo más de 50 guerras a nivel mundial. Hablamos de millones y millones de personas, muchas mujeres con niños, que se están desplazando ahora mismo. ¿En qué momento pensamos que a nosotros, como Comunidad foral de Navarra, no nos va a tocar acoger a una parte? ¿Qué estamos haciendo para acogerlas?", se preguntó.
El periodista se mostró también crítico con el "lenguaje administrativo" empleado para abordar fenómenos como la migración o el sinhogarismo. A su juicio, se utilizan "eufemismos para deshumanizar". Su intención, explicó, es precisamente "desactivar" ese léxico.
Esa realidad tomó cuerpo durante la presentación con los testimonios de Sufyan y Aadil
Sufyan recordó su viaje hasta Europa después de abandonar Marruecos. "Volé desde Marruecos a Turquía y empecé a cruzar fronteras: Bulgaria, Serbia, Hungría, Austria, Suiza, Alemania y Francia". Durante el trayecto, entre Serbia y Bulgaria, sufrió el ataque de perros policía. Cuando finalmente llegó a Pamplona, no conocía a nadie ni hablaba castellano. "Gracias a mi profesora María por enseñármelo", dijo. "Es muy difícil vivir en la calle".
Aadil también llegó a Pamplona después de recorrer a pie buena parte de Europa desde Turquía junto a un hermano menor, en un viaje que se prolongó durante unos seis meses.
"Aquí soy extranjero. No estoy con mi familia, mi madre y mis amigos. Apoyo Mutuo me hace sentir bien. Ahora soy voluntario también". Aadil es, además, el protagonista de la fotografía que ilustra la portada de 'La ciudad de los Ángeles'. Al final del acto tomó el micrófono. Lo hizo temblando por su miedo a hablar en público, pero también agradecido por poder mostrarse ante los asistentes tal como es: una persona. "Gracias a la confianza de todos ellos y ellas se ha podido escribir 'La ciudad de los Ángeles'", resumió Benítez.
"No tengo una foto. No tengo un titular. No tengo cifras. Solo una escena: un contenedor de basura, una niña, una mirada. Ahí empieza todo. Mientras los medios de comunicación hablan de rescates bancarios, en una calle cualquiera de Pamplona se abre una grieta. Me asomo. Y empiezo a escribir. Sábado, 4 de octubre de 2008. (…)".
Así arranca el primer capítulo de 'La ciudad de los Ángeles. Vivir en el subsuelo de la capital del bienestar', el último libro del periodista y periodista de Diario de Navarra Iván Benítez, que se presentó este domingo, 4 de octubre, en la Feria de la Edición de Navarra. Una coincidencia de fechas de la que, según explicó el autor, fue consciente esa misma mañana mientras repasaba durante el desayuno las primeras páginas de la obra.
Editado por Ediciones Eunate, el libro es un ejercicio de denuncia y memoria sobre el sinhogarismo en Pamplona, una ciudad y una comunidad que presumen de bienestar mientras unas doscientas personas duermen cada noche en la calle y cientos de familias con menores viven hacinadas en una habitación. Benítez denunció durante el acto la actitud de una Administración "que no quiere verlo ni atenderlo", en una época en la que, advirtió, "los discursos de odio y la deshumanización están a la orden del día".
'La ciudad de los Ángeles' es, en palabras de su autor, un "cuaderno de bitácora" escrito durante los últimos 18 años bajo puentes junto al río Arga, en cunetas, cajeros, portales, invernaderos, edificios abandonados, coches y albergues. Sus 58 capítulos, más el epílogo, recorren en 258 páginas historias escritas de manera clara y directa y con capítulos breves, pensando especialmente en los lectores más jóvenes. El libro nace también con vocación educativa y con la intención de llegar a centros escolares y universidades.
La presentación, celebrada dentro de la feria organizada por la asociación Editargi, reunió junto a Benítez a la editora María Oset, de Ediciones Eunate; a Tere González, coordinadora de Apoyo Mutuo, y a varios de los protagonistas de las historias recogidas en el libro. Entre ellos estaban Sufyan y Aadil, dos jóvenes que conocieron de primera mano lo que significa dormir a la intemperie en Pamplona tras un viaje a pie desde Turquía.
Pero el acto sirvió, sobre todo, para reconocer a quienes acompañan de manera anónima a las personas que más sufren.
Montse Port y Gonzalo Toscano
Benítez recordó al comienzo de la presentación que, en realidad, su libro empieza unas páginas antes de la introducción: en la dedicatoria. Allí aparecen Mikel, Txus, Yacek y Ángel, cuatro personas sin hogar que murieron a la intemperie en el centro de Pamplona, en lugares donde ni siquiera existe una placa que los recuerde.
"Nadie los vio. Nadie quiso verlos. Ni una placa recuerda su paso por la vida", escribe.
La dedicatoria se extiende también a los voluntarios y voluntarias de las entidades sociales "que siguen resistiendo". Por eso, explicó Benítez, si tuviera que publicar de nuevo 'La ciudad de los Ángeles', añadiría dos nombres y apellidos: los de Montse Port Gimeno y Gonzalo Toscano Lucero, voluntarios de Apoyo Mutuo fallecidos recientemente.
Port, matrona de 68 años y vecina de Zizur Mayor, dedicó buena parte de su vida a acompañar a familias y mujeres vulnerables, algunas de ellas en situación de calle. "Fue un referente y un ejemplo para todos", destacó Benítez.
Nerea Osés Redondo, voluntaria de Apoyo Mutuo y compañera de Port, fue la encargada de recordarla durante el acto. "Muchas personas recuerdan a Montse por cómo cuidaba, pero Montse era muchísimo más. Era directa, era transparente y tenía una sinceridad auténtica. Tenía una capacidad única para conectar con las personas. Nos deja un vacío enorme, pero nos quedamos con sus risas, su sinceridad sin filtros y con todo lo que nos enseñó. Seguiremos cultivando lo que plantaste, amiga".
El homenaje se hizo extensivo a Gonzalo Toscano Lucero, también voluntario de Apoyo Mutuo y otro de esos "ángeles" que, según Benítez, trabajó lejos de los focos junto a las personas sin hogar.
Tere González, coordinadora de Apoyo Mutuo, profundizó durante la presentación en la labor que desarrolla la asociación, integrada por alrededor de medio centenar de voluntarios.
"Toda persona que tenga una necesidad será bien acogida en Apoyo Mutuo; esa es la base fundamental. Es importante la escucha, porque no tienen a nadie. Muchas veces no se trata solo de lo material. Les falta el idioma, les falta red y al principio ni siquiera entienden cómo están organizadas nuestras sociedades. La mayor aportación que podemos hacer es tratarlos como a iguales y no juzgar. La vida en la calle es dura, muy dura", explicó. González reclamó también una mayor implicación de las instituciones.
Benítez recogió el guante y trasladó el debate a un contexto internacional marcado por los desplazamientos forzosos. "Estamos viviendo más de 50 guerras a nivel mundial. Hablamos de millones y millones de personas, muchas mujeres con niños, que se están desplazando ahora mismo. ¿En qué momento pensamos que a nosotros, como Comunidad foral de Navarra, no nos va a tocar acoger a una parte? ¿Qué estamos haciendo para acogerlas?", se preguntó.
El periodista se mostró también crítico con el "lenguaje administrativo" empleado para abordar fenómenos como la migración o el sinhogarismo. A su juicio, se utilizan "eufemismos para deshumanizar". Su intención, explicó, es precisamente "desactivar" ese léxico.
Esa realidad tomó cuerpo durante la presentación con los testimonios de Sufyan y Aadil
Sufyan recordó su viaje hasta Europa después de abandonar Marruecos. "Volé desde Marruecos a Turquía y empecé a cruzar fronteras: Bulgaria, Serbia, Hungría, Austria, Suiza, Alemania y Francia". Durante el trayecto, entre Serbia y Bulgaria, sufrió el ataque de perros policía. Cuando finalmente llegó a Pamplona, no conocía a nadie ni hablaba castellano. "Gracias a mi profesora María por enseñármelo", dijo. "Es muy difícil vivir en la calle".
Aadil también llegó a Pamplona después de recorrer a pie buena parte de Europa desde Turquía junto a un hermano menor, en un viaje que se prolongó durante unos seis meses.
"Aquí soy extranjero. No estoy con mi familia, mi madre y mis amigos. Apoyo Mutuo me hace sentir bien. Ahora soy voluntario también". Aadil es, además, el protagonista de la fotografía que ilustra la portada de 'La ciudad de los Ángeles'. Al final del acto tomó el micrófono. Lo hizo temblando por su miedo a hablar en público, pero también agradecido por poder mostrarse ante los asistentes tal como es: una persona. "Gracias a la confianza de todos ellos y ellas se ha podido escribir 'La ciudad de los Ángeles'", resumió Benítez.