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Navarra destina 222.000 euros a mejorar los pastizales montanos como herramienta frente al cambio climático

Las entidades locales pueden solicitar hasta el 7 de octubre unas ayudas que el año pasado movilizaron casi 198.000 euros y más de 9.400 hectáreas de pasto

  • Imagen de un pastizal en Uztárroz / Uztarroze. -

La Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra ha dotado con 222.273 euros la convocatoria de ayudas a entidades locales para actuaciones de mejora y conservación de pastizales montanos. El objetivo es fomentar su gestión sostenible y mitigar los efectos del cambio climático mediante Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN). Los ayuntamientos y demás entidades interesadas pueden presentar su solicitud hasta el próximo 7 de octubre.

En la edición anterior se acogieron a la convocatoria ocho entidades locales, titulares o gestoras de zonas como Salazar, Aezkoa, Erro, Aralar, Luzaide-Valcarlos o Monte Limitaciones, entre otras, por un importe total de 197.905 euros. Las actuaciones permitieron intervenir en el manejo de más de 9.400 hectáreas de pastos.

Las ayudas cubren la colocación y el mantenimiento de instalaciones para el manejo del ganado, como cierres, abrevaderos, puntos de agua o mangas. También sufragan los gastos del propio manejo, ya se realice con personal contratado por la entidad local o a través de empresas, así como la elaboración de los Planes de Gestión Sostenible de los Pastos (PGSP) y sus memorias, y los análisis de suelos.

Un año internacional dedicado a los pastizales

La convocatoria llega en 2026, declarado por Naciones Unidas Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, con el que se busca concienciar sobre el papel decisivo de estos ecosistemas. Los pastizales proporcionan alimento al ganado en todo el mundo y son una forma de vida para millones de personas. Además, contribuyen a la resiliencia del ecosistema frente a la contaminación y la erosión del suelo, ayudan a gestionar el agua y sirven de refugio de biodiversidad.

Navarra cuenta con 140.689 hectáreas de pastizales naturales, entre prados y pastizales, lo que supone aproximadamente el 13,5 % de su superficie. Los adaptados a las condiciones más duras de altura, suelo o clima se denominan montanos.

En la cumbre de la ONU COP17 de Lucha contra la Desertificación, celebrada el pasado mes de agosto en Mongolia, se presentó un informe internacional que ha incidido en la importancia y en la rentabilidad de invertir en la restauración de los pastizales. Según el documento, cada dólar invertido genera un retorno de entre cuatro y seis dólares, mientras que recuperar estos ecosistemas una vez degradados resultaría costosísimo. El informe señala además que los pastizales cubren aproximadamente la mitad de las tierras del mundo.

Ganadería extensiva, sostenibilidad y resiliencia

Los pastos montanos son ecosistemas dominados por plantas herbáceas, gramíneas y matorrales de baja altura, adaptados a situaciones duras como la escasa profundidad del suelo o la altitud. Acogen una gran variedad de flora y fauna, con endemismos, insectos como los polinizadores, reptiles, micromamíferos y aves.

Los especialistas han sostenido que el pastoreo puede desempeñar un papel clave como solución basada en la naturaleza para conservar los ecosistemas. Las profundas raíces de su vegetación fijan el suelo contra la erosión y ayudan a regular el ciclo del agua, al retener la lluvia y el deshielo, recargar acuíferos y regular el caudal. También actúan como sumideros de carbono, al retener CO2 que no pasa a la atmósfera. Además, el ganado controla la cantidad de matorral y reduce la carga de combustible, lo que supone una labor natural de prevención de incendios forestales. Por todo ello, su mera existencia contribuye a mitigar el cambio climático y ofrece servicios ecosistémicos a la comunidad.

El pastoreo, además, fertiliza el terreno con el estiércol de los animales e incorpora materia orgánica. El paisaje de estos pastos está hoy ligado a los usos ganaderos, de modo que los cambios en las orientaciones productivas de las explotaciones alteran sus condiciones de desarrollo. Entre ellos figuran el descenso continuado del ganado ovino frente a otras especies, como vacas o yeguas, y el auge del uso social y recreativo. A ello se suma el efecto del calentamiento global.

Cómo planificar la gestión sostenible

Medio Ambiente apoya con estas subvenciones a quienes trabajan la ganadería extensiva en esas zonas, para que puedan manejarlas de forma sostenible con un tipo de pastoreo que, además de un medio de vida, es patrimonio cultural.

El instrumento obligatorio para el manejo es el Plan de Gestión Sostenible de los Pastos, que redactan técnicos especialistas en estos ecosistemas, conocidos como pastólogos. Se trata de una herramienta de planificación con una vigencia de cinco años que programa las actuaciones de manejo, conservación y mejora de los pastizales. Debe ser acorde, además, con el Plan de Ordenación Pascícola (POP) de la zona en la que se enmarca el terreno.

Para concurrir a las ayudas, las entidades locales solicitantes deben contar con un POP, tener asegurada la colaboración de los ganaderos usuarios y disponer de un PGSP vigente o, si este vence durante el período, comprometerse a presentar uno nuevo. Si el pasto se encuentra en una Zona de Especial Conservación (ZEC), la propuesta tiene que ser además compatible con el plan de gestión del espacio protegido.

La Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra ha dotado con 222.273 euros la convocatoria de ayudas a entidades locales para actuaciones de mejora y conservación de pastizales montanos. El objetivo es fomentar su gestión sostenible y mitigar los efectos del cambio climático mediante Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN). Los ayuntamientos y demás entidades interesadas pueden presentar su solicitud hasta el próximo 7 de octubre.

En la edición anterior se acogieron a la convocatoria ocho entidades locales, titulares o gestoras de zonas como Salazar, Aezkoa, Erro, Aralar, Luzaide-Valcarlos o Monte Limitaciones, entre otras, por un importe total de 197.905 euros. Las actuaciones permitieron intervenir en el manejo de más de 9.400 hectáreas de pastos.

Las ayudas cubren la colocación y el mantenimiento de instalaciones para el manejo del ganado, como cierres, abrevaderos, puntos de agua o mangas. También sufragan los gastos del propio manejo, ya se realice con personal contratado por la entidad local o a través de empresas, así como la elaboración de los Planes de Gestión Sostenible de los Pastos (PGSP) y sus memorias, y los análisis de suelos.

Un año internacional dedicado a los pastizales

La convocatoria llega en 2026, declarado por Naciones Unidas Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, con el que se busca concienciar sobre el papel decisivo de estos ecosistemas. Los pastizales proporcionan alimento al ganado en todo el mundo y son una forma de vida para millones de personas. Además, contribuyen a la resiliencia del ecosistema frente a la contaminación y la erosión del suelo, ayudan a gestionar el agua y sirven de refugio de biodiversidad.

Navarra cuenta con 140.689 hectáreas de pastizales naturales, entre prados y pastizales, lo que supone aproximadamente el 13,5 % de su superficie. Los adaptados a las condiciones más duras de altura, suelo o clima se denominan montanos.

En la cumbre de la ONU COP17 de Lucha contra la Desertificación, celebrada el pasado mes de agosto en Mongolia, se presentó un informe internacional que ha incidido en la importancia y en la rentabilidad de invertir en la restauración de los pastizales. Según el documento, cada dólar invertido genera un retorno de entre cuatro y seis dólares, mientras que recuperar estos ecosistemas una vez degradados resultaría costosísimo. El informe señala además que los pastizales cubren aproximadamente la mitad de las tierras del mundo.

Ganadería extensiva, sostenibilidad y resiliencia

Los pastos montanos son ecosistemas dominados por plantas herbáceas, gramíneas y matorrales de baja altura, adaptados a situaciones duras como la escasa profundidad del suelo o la altitud. Acogen una gran variedad de flora y fauna, con endemismos, insectos como los polinizadores, reptiles, micromamíferos y aves.

Los especialistas han sostenido que el pastoreo puede desempeñar un papel clave como solución basada en la naturaleza para conservar los ecosistemas. Las profundas raíces de su vegetación fijan el suelo contra la erosión y ayudan a regular el ciclo del agua, al retener la lluvia y el deshielo, recargar acuíferos y regular el caudal. También actúan como sumideros de carbono, al retener CO2 que no pasa a la atmósfera. Además, el ganado controla la cantidad de matorral y reduce la carga de combustible, lo que supone una labor natural de prevención de incendios forestales. Por todo ello, su mera existencia contribuye a mitigar el cambio climático y ofrece servicios ecosistémicos a la comunidad.

El pastoreo, además, fertiliza el terreno con el estiércol de los animales e incorpora materia orgánica. El paisaje de estos pastos está hoy ligado a los usos ganaderos, de modo que los cambios en las orientaciones productivas de las explotaciones alteran sus condiciones de desarrollo. Entre ellos figuran el descenso continuado del ganado ovino frente a otras especies, como vacas o yeguas, y el auge del uso social y recreativo. A ello se suma el efecto del calentamiento global.

Cómo planificar la gestión sostenible

Medio Ambiente apoya con estas subvenciones a quienes trabajan la ganadería extensiva en esas zonas, para que puedan manejarlas de forma sostenible con un tipo de pastoreo que, además de un medio de vida, es patrimonio cultural.

El instrumento obligatorio para el manejo es el Plan de Gestión Sostenible de los Pastos, que redactan técnicos especialistas en estos ecosistemas, conocidos como pastólogos. Se trata de una herramienta de planificación con una vigencia de cinco años que programa las actuaciones de manejo, conservación y mejora de los pastizales. Debe ser acorde, además, con el Plan de Ordenación Pascícola (POP) de la zona en la que se enmarca el terreno.

Para concurrir a las ayudas, las entidades locales solicitantes deben contar con un POP, tener asegurada la colaboración de los ganaderos usuarios y disponer de un PGSP vigente o, si este vence durante el período, comprometerse a presentar uno nuevo. Si el pasto se encuentra en una Zona de Especial Conservación (ZEC), la propuesta tiene que ser además compatible con el plan de gestión del espacio protegido.