El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes la convocatoria de elecciones generales anticipadas, que se celebrarán el domingo 29 de noviembre, festividad de San Saturnino, patrono de Pamplona. Lo ha hecho en una declaración institucional en la que ha asegurado que ha decidido convocar un Consejo de Ministros extraordinario "esta misma mañana" para disolver las Cortes Generales, "de acuerdo a los plazos que establece la ley", tras informar al jefe del Estado.
Con este anuncio se confirma el escenario que se daba por más probable desde que, el viernes, el Congreso tumbara los dos reales decretos-ley de vivienda del Gobierno con el voto en contra de Junts, PP, Vox y UPN. Sánchez, sin embargo, no ha hecho referencia expresa a esa derrota parlamentaria y ha planteado la cita con las urnas como la ocasión de renovar y ampliar el apoyo ciudadano al Ejecutivo. "Ha llegado el momento de que los españoles y españolas decidáis qué futuro queréis para vosotros mismos y para vuestro país", ha afirmado.
Balance de legislatura y críticas a la oposición
El presidente ha comenzado su intervención recordando que hace más de tres años las urnas y el Congreso apostaron por un Gobierno de coalición progresista, y ha defendido que, a pesar de las dificultades, el Ejecutivo "no ha dejado de trabajar". Ha descrito una legislatura marcada por emergencias inéditas, por una coyuntura internacional complicada, con tensiones comerciales, crisis energéticas y guerras en Europa y Oriente Medio, y por un Congreso "muy bronco" en el que, según ha señalado, "muchos confunden pactar con traicionar y bloquear convencer".
Sánchez ha cargado también contra la oposición, a la que ha calificado como "la peor" que ha conocido la historia democrática, "sin ningún sentido de Estado". Ha asegurado que ha cuestionado incluso la legitimidad del sistema electoral y que ha utilizado su poder autonómico y municipal para boicotear políticas favorables a la ciudadanía. En ese punto, ha afirmado que el Gobierno ha transferido a las comunidades autónomas más recursos que nunca para sanidad, educación y vivienda, y ha acusado a los gobiernos regionales del PP de haber "comprado áticos" y "privatizado hospitales". Además, ha hablado de "élites económicas y sociales muy poderosas que no se presentan a las elecciones" pero que quieren seguir controlando el país.
Economía, vivienda y política exterior
En su repaso a la gestión, el presidente ha sostenido que España se ha convertido en la economía que más crece y más empleo crea de toda la Unión Europea, que el poder adquisitivo de los ciudadanos ha aumentado el triple que en economías como la francesa o la alemana y que los niveles de desigualdad y pobreza, que ha reconocido que siguen siendo altos, han caído hasta su mínimo desde que existe serie histórica.
Ha citado también la ampliación de becas, permisos de maternidad y paternidad, ayudas a la dependencia y cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, así como la modernización industrial con los fondos europeos Next Generation y el avance de las energías renovables, que ya suponen más de la mitad de la energía producida. Sobre la vivienda, ha afirmado que el Gobierno ha aprobado "medidas valientes" para impulsar el derecho constitucional de acceso a ella, aunque la ha incluido, junto a la desigualdad y los servicios públicos, entre los ámbitos en los que quedan problemas por resolver.
En el plano internacional, ha defendido el apoyo a Ucrania, a la Unión Europea y a Naciones Unidas, el haber denunciado "a genocidas cuando otros callaban" y la duplicación de la ayuda a la cooperación internacional. También ha reivindicado que el Gobierno se haya negado a "sacrificar el estado del bienestar en el altar del cinco por ciento" del PIB en gasto militar.
Autocrítica y llamamiento a la movilización
Sánchez ha admitido que parte de la mayoría social siente "insatisfacción" y que el Gobierno ha cometido errores y no ha logrado hacer todo lo que se había propuesto. "Para hacer más necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente", ha señalado, antes de pedir que el Parlamento dote a las fuerzas progresistas de "una mayoría mucho más amplia" con la que, ha dicho, "doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales y seguir transformando España".
El presidente ha planteado las elecciones como una elección entre dos modelos: sumarse a "esa ola ultraderechista que involuciona allí donde gobierna" o mantener a España como "un baluarte de apertura, de justicia social y de responsabilidad medioambiental". Ha advertido de que la alternativa es una coalición ultraderechista "que no ha propuesto nada" y cuyo único objetivo, según ha dicho, es derogar y recortar derechos y libertades para beneficiar "a una minoría privilegiada".
Sánchez ha cerrado su intervención con un mensaje de confianza en los ciudadanos y con el compromiso de "dejarse la piel" para "merecer" su apoyo, "ilusionar y volver a ganar".
Una cita electoral en San Saturnino
La fecha elegida, el 29 de noviembre, es la primera posible según el calendario electoral y coincide con San Saturnino, patrono de Pamplona, una jornada tradicionalmente festiva en la capital navarra que este año compartirá protagonismo con la cita con las urnas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes la convocatoria de elecciones generales anticipadas, que se celebrarán el domingo 29 de noviembre, festividad de San Saturnino, patrono de Pamplona. Lo ha hecho en una declaración institucional en la que ha asegurado que ha decidido convocar un Consejo de Ministros extraordinario "esta misma mañana" para disolver las Cortes Generales, "de acuerdo a los plazos que establece la ley", tras informar al jefe del Estado.
Con este anuncio se confirma el escenario que se daba por más probable desde que, el viernes, el Congreso tumbara los dos reales decretos-ley de vivienda del Gobierno con el voto en contra de Junts, PP, Vox y UPN. Sánchez, sin embargo, no ha hecho referencia expresa a esa derrota parlamentaria y ha planteado la cita con las urnas como la ocasión de renovar y ampliar el apoyo ciudadano al Ejecutivo. "Ha llegado el momento de que los españoles y españolas decidáis qué futuro queréis para vosotros mismos y para vuestro país", ha afirmado.
Balance de legislatura y críticas a la oposición
El presidente ha comenzado su intervención recordando que hace más de tres años las urnas y el Congreso apostaron por un Gobierno de coalición progresista, y ha defendido que, a pesar de las dificultades, el Ejecutivo "no ha dejado de trabajar". Ha descrito una legislatura marcada por emergencias inéditas, por una coyuntura internacional complicada, con tensiones comerciales, crisis energéticas y guerras en Europa y Oriente Medio, y por un Congreso "muy bronco" en el que, según ha señalado, "muchos confunden pactar con traicionar y bloquear convencer".
Sánchez ha cargado también contra la oposición, a la que ha calificado como "la peor" que ha conocido la historia democrática, "sin ningún sentido de Estado". Ha asegurado que ha cuestionado incluso la legitimidad del sistema electoral y que ha utilizado su poder autonómico y municipal para boicotear políticas favorables a la ciudadanía. En ese punto, ha afirmado que el Gobierno ha transferido a las comunidades autónomas más recursos que nunca para sanidad, educación y vivienda, y ha acusado a los gobiernos regionales del PP de haber "comprado áticos" y "privatizado hospitales". Además, ha hablado de "élites económicas y sociales muy poderosas que no se presentan a las elecciones" pero que quieren seguir controlando el país.
Economía, vivienda y política exterior
En su repaso a la gestión, el presidente ha sostenido que España se ha convertido en la economía que más crece y más empleo crea de toda la Unión Europea, que el poder adquisitivo de los ciudadanos ha aumentado el triple que en economías como la francesa o la alemana y que los niveles de desigualdad y pobreza, que ha reconocido que siguen siendo altos, han caído hasta su mínimo desde que existe serie histórica.
Ha citado también la ampliación de becas, permisos de maternidad y paternidad, ayudas a la dependencia y cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, así como la modernización industrial con los fondos europeos Next Generation y el avance de las energías renovables, que ya suponen más de la mitad de la energía producida. Sobre la vivienda, ha afirmado que el Gobierno ha aprobado "medidas valientes" para impulsar el derecho constitucional de acceso a ella, aunque la ha incluido, junto a la desigualdad y los servicios públicos, entre los ámbitos en los que quedan problemas por resolver.
En el plano internacional, ha defendido el apoyo a Ucrania, a la Unión Europea y a Naciones Unidas, el haber denunciado "a genocidas cuando otros callaban" y la duplicación de la ayuda a la cooperación internacional. También ha reivindicado que el Gobierno se haya negado a "sacrificar el estado del bienestar en el altar del cinco por ciento" del PIB en gasto militar.
Autocrítica y llamamiento a la movilización
Sánchez ha admitido que parte de la mayoría social siente "insatisfacción" y que el Gobierno ha cometido errores y no ha logrado hacer todo lo que se había propuesto. "Para hacer más necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente", ha señalado, antes de pedir que el Parlamento dote a las fuerzas progresistas de "una mayoría mucho más amplia" con la que, ha dicho, "doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales y seguir transformando España".
El presidente ha planteado las elecciones como una elección entre dos modelos: sumarse a "esa ola ultraderechista que involuciona allí donde gobierna" o mantener a España como "un baluarte de apertura, de justicia social y de responsabilidad medioambiental". Ha advertido de que la alternativa es una coalición ultraderechista "que no ha propuesto nada" y cuyo único objetivo, según ha dicho, es derogar y recortar derechos y libertades para beneficiar "a una minoría privilegiada".
Sánchez ha cerrado su intervención con un mensaje de confianza en los ciudadanos y con el compromiso de "dejarse la piel" para "merecer" su apoyo, "ilusionar y volver a ganar".
Una cita electoral en San Saturnino
La fecha elegida, el 29 de noviembre, es la primera posible según el calendario electoral y coincide con San Saturnino, patrono de Pamplona, una jornada tradicionalmente festiva en la capital navarra que este año compartirá protagonismo con la cita con las urnas.