El grupo municipal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona ha criticado este viernes con dureza el Plan de Convivencia presentado por el equipo de gobierno y el PSN. Los regionalistas han afirmado que «lo mejor que le ocurrirá a la convivencia en Pamplona será dejar de tener al frente de la Alcaldía en mayo a quienes justificaron durante años el terrorismo de ETA y todavía hoy siguen sin condenarlo».
Para UPN, «el principal problema para la convivencia en Pamplona y en Navarra es precisamente EH Bildu, una formación que no tiene ninguna legitimidad moral para pretender dar lecciones de convivencia al resto de la sociedad, y mucho menos para liderar un plan de este tipo». Los foralistas han lamentado además que el PSN haya decidido respaldar una iniciativa que, a su juicio, asume buena parte del relato político de la izquierda abertzale.
La formación ha denunciado que el documento no contiene ni una sola referencia expresa a las palabras «condena» o «condenar» en sus 81 páginas, mientras que sí recurre a conceptos como la equiparación de violencias o la denominada teoría del conflicto. Según UPN, ello define un relato incompatible con un reconocimiento claro de lo que supuso el terrorismo de ETA. «Resulta especialmente doloroso ver al Partido Socialista haciendo suyo este lenguaje. Quién ha visto y quién ve al PSN, que ha pasado de enfrentarse al terrorismo y defender la libertad a asumir el relato de quienes durante tantos años lo justificaron», han señalado.
Los regionalistas han considerado que el plan constituye «un nuevo ejercicio de blanqueamiento mutuo entre EH Bildu y el Partido Socialista, en el que unos pretenden borrar su pasado y los otros justificar sus decisiones políticas». Han advertido de que, «por muchos planes que presenten y por muchos esfuerzos que hagan para reescribir la historia, no conseguirán que los pamploneses olviden lo que ocurrió en esta ciudad y quién estuvo en cada lado».
UPN ha reprochado asimismo que el PSN pretenda, a su juicio, utilizar este tipo de iniciativas para blanquear la moción de censura que entregó la Alcaldía de Pamplona a EH Bildu. Según los foralistas, se trata de una operación política negociada y pactada por Santos Cerdán, a quien han descrito como investigado por presunta corrupción tras pasar medio año en prisión preventiva, y por Arnaldo Otegi, al que han recordado como dirigente condenado por secuestro.
«Convivencia normal» y críticas a la izquierda abertzale
Los foralistas han defendido que «Pamplona es una ciudad en la que la inmensa mayoría de sus vecinos ya conviven con normalidad, respeto y libertad, independientemente de sus ideas políticas». En ese contexto, han apuntado que algunos de los episodios más graves de intolerancia y alteración de la convivencia en los últimos tiempos han procedido de sectores vinculados al entorno de la izquierda abertzale, y han citado los disturbios del pasado 15 de octubre.
«Siguen siendo exactamente los mismos sectores los que pretenden decidir quién puede hablar, quién puede expresarse y quién tiene derecho a defender sus ideas en nuestra tierra con libertad y quién no», ha afirmado UPN, que ha añadido que «ningún plan de convivencia puede resultar creíble mientras quienes lo promueven no sean capaces de rechazar sin ambigüedades cualquier intento de imponer unas ideas mediante la intimidación o la violencia».
Críticas al momento elegido
UPN también ha cuestionado el calendario del plan, que tras meses de preparación se ha aprobado en una Junta de Gobierno extraordinaria y se ha comunicado en una rueda de prensa posterior, convocada a solo una semana del inicio de la campaña electoral del 29N. Los foralistas han considerado que esta circunstancia evidencia «la utilización electoralista de una cuestión tan sensible como la convivencia», y han anunciado que analizarán si la presentación y difusión institucional de la iniciativa se ajustan a las exigencias de neutralidad propias del periodo electoral.
«Llevan meses trabajando en este documento y resulta que tienen que aprobarlo precisamente ahora, a las puertas de una campaña electoral. Es legítimo preguntarse por qué tanta prisa y por qué han elegido este momento para presentar un plan que utilizan para intentar lavar la imagen política de EH Bildu y del PSN», han manifestado.
Desde UPN han recordado además que el cabeza de lista de EH Bildu al Senado el 29N es Floren Aoiz, a quien han señalado como portavoz de la Mesa Nacional de Herri Batasuna en 1997, cuando advirtió, tras la liberación de Ortega Lara, de que vendría la «resaca», y días después se produjo el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. «Esa es la verdadera cara de EH Bildu que por muchos planes de convivencia que hagan no se puede ocultar. No pueden pretender pasar página mientras sigan reivindicando políticamente a sus elementos más siniestros», han señalado.
Por último, UPN ha defendido que «la convivencia no se construye con operaciones de propaganda ni con planes que pretendan reescribir el pasado, sino desde el respeto a la libertad, la memoria de las víctimas, la condena inequívoca del terrorismo y el reconocimiento de la verdad». Y ha concluido: «Cuando UPN vuelva a gobernar Pamplona, trabajaremos por una convivencia real, que no esté al servicio de ningún partido ni de ningún interés electoral, y en la que todos los pamploneses puedan sentirse libres, respetados y representados, piensen como piensen».
El grupo municipal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona ha criticado este viernes con dureza el Plan de Convivencia presentado por el equipo de gobierno y el PSN. Los regionalistas han afirmado que «lo mejor que le ocurrirá a la convivencia en Pamplona será dejar de tener al frente de la Alcaldía en mayo a quienes justificaron durante años el terrorismo de ETA y todavía hoy siguen sin condenarlo».
Para UPN, «el principal problema para la convivencia en Pamplona y en Navarra es precisamente EH Bildu, una formación que no tiene ninguna legitimidad moral para pretender dar lecciones de convivencia al resto de la sociedad, y mucho menos para liderar un plan de este tipo». Los foralistas han lamentado además que el PSN haya decidido respaldar una iniciativa que, a su juicio, asume buena parte del relato político de la izquierda abertzale.
La formación ha denunciado que el documento no contiene ni una sola referencia expresa a las palabras «condena» o «condenar» en sus 81 páginas, mientras que sí recurre a conceptos como la equiparación de violencias o la denominada teoría del conflicto. Según UPN, ello define un relato incompatible con un reconocimiento claro de lo que supuso el terrorismo de ETA. «Resulta especialmente doloroso ver al Partido Socialista haciendo suyo este lenguaje. Quién ha visto y quién ve al PSN, que ha pasado de enfrentarse al terrorismo y defender la libertad a asumir el relato de quienes durante tantos años lo justificaron», han señalado.
Los regionalistas han considerado que el plan constituye «un nuevo ejercicio de blanqueamiento mutuo entre EH Bildu y el Partido Socialista, en el que unos pretenden borrar su pasado y los otros justificar sus decisiones políticas». Han advertido de que, «por muchos planes que presenten y por muchos esfuerzos que hagan para reescribir la historia, no conseguirán que los pamploneses olviden lo que ocurrió en esta ciudad y quién estuvo en cada lado».
UPN ha reprochado asimismo que el PSN pretenda, a su juicio, utilizar este tipo de iniciativas para blanquear la moción de censura que entregó la Alcaldía de Pamplona a EH Bildu. Según los foralistas, se trata de una operación política negociada y pactada por Santos Cerdán, a quien han descrito como investigado por presunta corrupción tras pasar medio año en prisión preventiva, y por Arnaldo Otegi, al que han recordado como dirigente condenado por secuestro.
«Convivencia normal» y críticas a la izquierda abertzale
Los foralistas han defendido que «Pamplona es una ciudad en la que la inmensa mayoría de sus vecinos ya conviven con normalidad, respeto y libertad, independientemente de sus ideas políticas». En ese contexto, han apuntado que algunos de los episodios más graves de intolerancia y alteración de la convivencia en los últimos tiempos han procedido de sectores vinculados al entorno de la izquierda abertzale, y han citado los disturbios del pasado 15 de octubre.
«Siguen siendo exactamente los mismos sectores los que pretenden decidir quién puede hablar, quién puede expresarse y quién tiene derecho a defender sus ideas en nuestra tierra con libertad y quién no», ha afirmado UPN, que ha añadido que «ningún plan de convivencia puede resultar creíble mientras quienes lo promueven no sean capaces de rechazar sin ambigüedades cualquier intento de imponer unas ideas mediante la intimidación o la violencia».
Críticas al momento elegido
UPN también ha cuestionado el calendario del plan, que tras meses de preparación se ha aprobado en una Junta de Gobierno extraordinaria y se ha comunicado en una rueda de prensa posterior, convocada a solo una semana del inicio de la campaña electoral del 29N. Los foralistas han considerado que esta circunstancia evidencia «la utilización electoralista de una cuestión tan sensible como la convivencia», y han anunciado que analizarán si la presentación y difusión institucional de la iniciativa se ajustan a las exigencias de neutralidad propias del periodo electoral.
«Llevan meses trabajando en este documento y resulta que tienen que aprobarlo precisamente ahora, a las puertas de una campaña electoral. Es legítimo preguntarse por qué tanta prisa y por qué han elegido este momento para presentar un plan que utilizan para intentar lavar la imagen política de EH Bildu y del PSN», han manifestado.
Desde UPN han recordado además que el cabeza de lista de EH Bildu al Senado el 29N es Floren Aoiz, a quien han señalado como portavoz de la Mesa Nacional de Herri Batasuna en 1997, cuando advirtió, tras la liberación de Ortega Lara, de que vendría la «resaca», y días después se produjo el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. «Esa es la verdadera cara de EH Bildu que por muchos planes de convivencia que hagan no se puede ocultar. No pueden pretender pasar página mientras sigan reivindicando políticamente a sus elementos más siniestros», han señalado.
Por último, UPN ha defendido que «la convivencia no se construye con operaciones de propaganda ni con planes que pretendan reescribir el pasado, sino desde el respeto a la libertad, la memoria de las víctimas, la condena inequívoca del terrorismo y el reconocimiento de la verdad». Y ha concluido: «Cuando UPN vuelva a gobernar Pamplona, trabajaremos por una convivencia real, que no esté al servicio de ningún partido ni de ningún interés electoral, y en la que todos los pamploneses puedan sentirse libres, respetados y representados, piensen como piensen».