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Geroa Bai reclama que se garanticen fondos suficientes para acometer el Plan Foral de Regadíos

La coalición insta al Gobierno de Navarra a financiar las inversiones con recursos propios, fondos europeos y financiación bancaria, descartando fórmulas como e

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  • Aspersor regando un cultivo.

Geroa Bai ha reclamado que se garanticen fondos suficientes para acometer el Plan Foral de Regadíos, instando a que las inversiones recogidas en el mismo puedan llevarse a cabo en el menor tiempo posible y sin recurrir a fórmulas de financiación como el peaje en la sombra.

La coalición apunta a la necesidad de seguir avanzando en la modernización de regadíos y la transformación de tierra de secano que se ha venido realizando en Navarra, dado que el papel de unos regadíos eficientes y dotados de infraestructuras de riego modernas resulta, a su juicio, "absolutamente determinante" a la hora de suministrar alimentos a la población. Más aún, señalan, en un escenario "de recursos hídricos cada vez más escasos por el aumento de las temperaturas y el descenso de precipitaciones, como consecuencia del agravamiento de los escenarios provocados por el cambio climático", a lo que se suma "una demanda creciente de alimentos, en un contexto de inestabilidad geopolítica que está amenazando la soberanía alimentaria en Europa y, por tanto, también en Navarra".

Por ello, la coalición ha registrado una moción en la que insta al Gobierno de Navarra a garantizar "la financiación suficiente para acometer, en el menor plazo posible, las inversiones necesarias y recogidas en el Plan Foral de Regadíos, estableciendo un desarrollo equilibrado entre los diferentes sistemas". Desde Geroa Bai señalan asimismo que esas inversiones deben realizarse "mediante recursos propios, fondos europeos y financiación bancaria, obviando la posibilidad de repetir modelos como el del peaje en la sombra".


49.000 hectáreas modernizadas, con 30.000 aún pendientes

Desde la coalición destacan "el importante esfuerzo" que ha venido realizando Navarra durante las últimas décadas para "la modernización de 49.000 hectáreas de regadíos tradicionales y transformación de secano, fundamentalmente en la zona regable del Canal de Navarra". Aun así, recuerdan, "todavía hay 30.000 hectáreas de regadíos tradicionales con infraestructuras de riego obsoletas que provocan un derroche de agua y una productividad muy deficiente", a las que se sumarán las hectáreas pendientes de la segunda fase del Canal de Navarra.

Por ello, Geroa Bai considera que "la modernización de los regadíos, autosostenibles energéticamente mediante la incorporación de energías renovables, es imprescindible para asegurar la viabilidad del sector agrario y la industria agroalimentaria". De ahí la importancia, subrayan, del Plan de Regadíos que, junto con las zonas regables del Canal de Navarra, del Canal de Bardenas y el resto de sistemas, abarca un total de 54.000 hectáreas y supone una inversión superior a los 900 millones de euros.

Un plan que, recuerdan, "debe dotar de mayor garantía de suministro al sistema, tener capacidad de almacenamiento de los sobrantes de invierno del Canal, así como reducir sensiblemente los costes energéticos de los regadíos nuevos presurizados". Las nuevas infraestructuras, advierten, pueden hacer que algunas superficies adscritas a un sistema cambien de suministro, lo que "de ninguna manera puede implicar una reducción de la dotación disponible para regantes de Navarra".

El embalse de Valderrey y la cesión de las centrales hidroeléctricas

En su propuesta de resolución, Geroa Bai insta también al Gobierno a llevar a cabo la construcción del embalse de Valderrey, así como las infraestructuras anejas, al considerarlo "un instrumento fundamental en la modernización de los regadíos del Canal de Bardenas".

Asimismo, la coalición señala la necesidad de que el Gobierno de Navarra no lleve a cabo la renovación de la cesión temporal a Canasa de las centrales hidroeléctricas Pie de Presa y Toma, incluidas en el proyecto del Canal de Navarra y formalizada en septiembre de 2003, de forma que los beneficios generados por su explotación se destinen, a partir de enero de 2036, a la financiación de actuaciones de desarrollo sostenible en las entidades locales afectadas por la infraestructura hidráulica.

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