Publicado: 27 de octubre de 2026 · 10:12
Actualizado: 27 de octubre de 2026 · 10:43
La Guardia Civil y el Guarderío de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra han investigado conjuntamente un caso de caza furtiva en el valle de Ultzama. La operación se ha saldado con un hombre de 63 años y nacionalidad española investigado como presunto autor de un delito contra la flora y la fauna, por cazar con medios prohibidos.
Según ha informado la Guardia Civil este martes, la investigación la ha llevado a cabo el Equipo del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de Pamplona, en colaboración con el Guarderío, cuyo trabajo de vigilancia y seguimiento sobre el terreno ha sido fundamental para esclarecer los hechos. Los terrenos investigados se sitúan en el paisaje protegido de los Robledales de Ultzama y Basaburua, un espacio de la Red Natura 2000 que incluye zonas de refugio para la fauna silvestre.
Una investigación que arrancó en 2023
Todo comenzó en marzo de 2023, cuando personal del Guarderío detectó indicios de posible actividad cinegética ilegal durante sus labores habituales de vigilancia y conservación de la fauna. A partir de esas observaciones se organizaron seguimientos y vigilancias discretas que permitieron documentar la presencia de varias personas en puntos utilizados para atraer animales silvestres.
Las imágenes y la información recogidas en el campo se analizaron después en la investigación del SEPRONA, en coordinación con el Guarderío. Ese trabajo permitió identificar a un hombre que, presuntamente, cazaba con dispositivos prohibidos, entre ellos un visor nocturno y un silenciador, y reunir indicios de posibles actuaciones cinegéticas sin la autorización correspondiente.
Armas con el cañón recortado y silenciadores
Con autorización judicial, los investigadores realizaron dos registros en inmuebles y dependencias vinculados al investigado, además de una inspección en una explotación ganadera. En ellos intervinieron cuatro armas largas, dos rifles y dos escopetas, junto con dos silenciadores, un visor térmico y abundante munición. También se llevaron otros efectos relacionados con la caza, como linternas, cuchillos, reclamos y prendas de camuflaje.
Entre lo intervenido figuran una escopeta con el cañón recortado y un rifle del calibre 22 con un silenciador acoplado. La Guardia Civil ha detectado además posibles irregularidades en las condiciones de almacenamiento de varias de las armas.
Los hechos se han puesto en conocimiento de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Pamplona, Plaza n.º 1. Tanto la Guardia Civil como el Gobierno de Navarra han destacado que el caso refleja la importancia de combinar el conocimiento del territorio del Guarderío con la capacidad de investigación policial para proteger la fauna silvestre y combatir la caza ilegal.
La Guardia Civil y el Guarderío de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra han investigado conjuntamente un caso de caza furtiva en el valle de Ultzama. La operación se ha saldado con un hombre de 63 años y nacionalidad española investigado como presunto autor de un delito contra la flora y la fauna, por cazar con medios prohibidos.
Según ha informado la Guardia Civil este martes, la investigación la ha llevado a cabo el Equipo del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de Pamplona, en colaboración con el Guarderío, cuyo trabajo de vigilancia y seguimiento sobre el terreno ha sido fundamental para esclarecer los hechos. Los terrenos investigados se sitúan en el paisaje protegido de los Robledales de Ultzama y Basaburua, un espacio de la Red Natura 2000 que incluye zonas de refugio para la fauna silvestre.
Una investigación que arrancó en 2023
Todo comenzó en marzo de 2023, cuando personal del Guarderío detectó indicios de posible actividad cinegética ilegal durante sus labores habituales de vigilancia y conservación de la fauna. A partir de esas observaciones se organizaron seguimientos y vigilancias discretas que permitieron documentar la presencia de varias personas en puntos utilizados para atraer animales silvestres.
Las imágenes y la información recogidas en el campo se analizaron después en la investigación del SEPRONA, en coordinación con el Guarderío. Ese trabajo permitió identificar a un hombre que, presuntamente, cazaba con dispositivos prohibidos, entre ellos un visor nocturno y un silenciador, y reunir indicios de posibles actuaciones cinegéticas sin la autorización correspondiente.
Armas con el cañón recortado y silenciadores
Con autorización judicial, los investigadores realizaron dos registros en inmuebles y dependencias vinculados al investigado, además de una inspección en una explotación ganadera. En ellos intervinieron cuatro armas largas, dos rifles y dos escopetas, junto con dos silenciadores, un visor térmico y abundante munición. También se llevaron otros efectos relacionados con la caza, como linternas, cuchillos, reclamos y prendas de camuflaje.
Entre lo intervenido figuran una escopeta con el cañón recortado y un rifle del calibre 22 con un silenciador acoplado. La Guardia Civil ha detectado además posibles irregularidades en las condiciones de almacenamiento de varias de las armas.
Los hechos se han puesto en conocimiento de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Pamplona, Plaza n.º 1. Tanto la Guardia Civil como el Gobierno de Navarra han destacado que el caso refleja la importancia de combinar el conocimiento del territorio del Guarderío con la capacidad de investigación policial para proteger la fauna silvestre y combatir la caza ilegal.