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Leticia Garcés, pedagoga: “Mi mejor consejo es revisarnos continuamente: educamos a nuestros hijos e hijas en base a paradigmas que no siempre son válidos”

La pedagoga navarra Leticia Garcés Larrea acaba de volver de Colombia donde ha impartido conferencias y sesiones formativas a docentes y familias  para colaborar con la creación del primer colegio de Inteligencia emocional en Bucaramanga (Colombia)

Pamplona. 21 de septiembre de 2019

Leticia Garcés Larrea, pedagoga y máster en inteligencia emocional y con estudios de Neuroeducación, es experta y formadora de familias en temas relacionados con la educación emocional. Es además fundadora de la plataforma Padres Formados y autora del libro “Padres Formados, hijos educados”, así como impulsora de la campaña de sensibilización #EducarSinMiedo y coatura de los cuentos y del disco “Emociónate”. Colabora con Eduemo Lab, laboratorio de educación emocional de la UNED. 

La pedagoga navarra Leticia Garcés Larrea acaba de volver de Colombia donde ha impartido conferencias y sesiones formativas a docentes y familias  para colaborar con la creación del primer colegio de Inteligencia emocional en Bucaramanga (Colombia) y se encuentra inmersa en sus conferencias y formación de padres y  madres en diversos puntos del país, también en Navarra y País Vasco así como en la preparación del V Congreso de Educación Emocional que tendrá lugar en noviembre en Pamplona. Para hablar de estos temas entrevistamos a Leticia Garcés quien insiste de cara al inicio de curso escolar en que su consejo siempre es que los padres y madres “revisen su día a día para ver si educan  favoreciendo el desarrollo de sus hijos e hijas o hay cosas que se puedan cambiar”. 

“Ningún padre o madre toma conscientemente la decisión de corregir con la vara o la zapatilla, sino todo lo contrario”

-Has acudido a varias ciudades de Colombia a impartir varias conferencias ¿qué tal la experiencia? 

-Leticia Garcés L: la experiencia ha sido muy emocionante porque la acogida en Colombia ha sido muy buena. Donde más he trabajado ha sido en Bucaramanga, y ha sido una experiencia gratificante.  Allí existe una escuela infantil que se llama Biberonex, un proyecto que inició hace 25 años Liliana Guerrero que tenía el sueño de montar su propia escuela donde los niños y las niñas pudieran crecer felices y desarrollarse emocionalmente. Ahora ha consolidado su proyecto para un colegio que se llama Con Émois (el colegio de las emociones). En este ámbito con mi experiencia de impartir formación en educación emocional he apoyado el proyecto capacitando,  tanto a las familias como a los docentes y no docentes del centro: las auxiliares, comedor escolar y personal de limpieza.

Además tuvimos dos eventos, uno abierto a toda la ciudad donde acudieron 150 personas y otro evento de familias donde acudieron otras 150 personas. Estuvimos haciendo apariciones por las radios de la ciudad y la verdad es que la gente acudió porque el tema era algo nuevo y no sabíamos la respuesta que podíamos tener.

-¿Y qué aspectos has tratado en ese proyecto de Colombia?

– Se trabajaron conceptos como la parentalidad positiva: que los padres y las madres se capaciten para llevar a cabo una educación respetuosa. Aprendimos a adquirir los conocimientos básicos para entender cómo se puede educar sin generar miedo, sin utilizar la correa, la mano, la agresividad. Porque está como ‘muy normalizado’ acudir al castigo físico para corregir conductas. 

-¿Ves diferencias entre situaciones en otros países latinoamericanos y España en cuanto a la educación?

-La única diferencia es que aquí llevamos la última década sobre todo,  sensibilizandonos lo suficiente como para que haya gente que se haya planteado que el castigo físico no es una alternativa ni una opción. La zapatilla no educa, y muchos padres y madres aunque hubieran recibido castigo físico en la escuela o con sus padres, ya han decidido que así no quieren educar. No es lo más fácil, la tendencia te lleva a actuar como hicieron contigo. Pero ahora hemos llegado a Bucaramanga para trabajar estos conceptos y supongo que a partir de ahora sucederán cosas; espero que haya gente que se replantee que hay otras formas de educar que no es recurriendo al castigo físico, la mano, la correa o el golpe. 

-Una última pincelada, su participación con un proyecto para niños de la Guajira, también en Colombia

-Mira, a través de la venta de los libros y materiales #educarsinmido participamos en un proyecto de la Fundación Mica Sonrisas, que  están  comprometidos con la generación de acciones encaminadas a mejorar el acceso y permanencia de los estudiantes en las escuelas.. En este proyecto se recaudan fondos para comprar bicicletas a los niños y niñas de la Guajira que tienen que caminar varios kilómetros, a veces decenas de ellos cada día para ir al colegio. Son proyectos muy bonitos que se entrelazan y que tienen que ver con la movilidad educativa. Porque se nos olvida cuando estamos aquí que algo tan importante como la movilidad en algunos lugares del mundo es una dificultad.  

-La próxima parada es México, dentro de algo más de un mes,  con conferencias y charlas…

-Sí. En México Guadalajara, el estado de Jalisco ha organizado el IV Congreso de Psicopedagogía donde querían aparte de otros temas, tratar la educación emocional en la familia, y me hicieron la invitación. La experiencia es muy gratificante, porque compartir con otros padres y madres me fascina.También iré a Yucatán donde la escuela Despertares está organizando un evento sobre educación emocional para el 1 de noviembre así que si nada lo impide, allí estaré.

-Ahora en los próximos meses estás enfrascada también en la organización del nuevo congreso de educación emocional de Navarra, que será el quinto y tendrá lugar en Pamplona

En realidad es el noveno evento, lo que pasa es que hicimos previamente, en años anteriores, hasta cuatro jornadas de un día en base a educación emocional. Vimos que en un día no había tiempo suficiente para tratar todos los temas, y por eso lanzamos en su momento el primer congreso.

Como siempre, el  tema principal del V Congreso será la educación emocional pero cada año invitamos a expertos diferentes que aporten algo más sobre este ámbito. Este año vamos a dar la oportunidad en el V Congreso de Educación Emocional a las altas capacidades, pero también vamos a hablar de educación emocional en las aulas, de neuroeducación y hábitos saludables en la docencia. Es decir, el V Congreso de Educación Emocional va a seguir hablando más de lo mismo, pero  abordando diferentes ámbitos y experiencias. 

– Hemos comenzado un nuevo curso escolar, con el estrés que implica para muchas familias ¿cuál sería su consejo a las familias en estas fechas?

Más que consejo  creo que es conveniente que cada uno se revise cómo maneja el estrés. Muchas veces no podemos disminuir el estrés pero sí llevar a cabo una serie de hábitos saludables que canalicen o que equilibren de alguna manera ese estrés que tienes. Es como cambiar la percepción que tienes de tu día a día. Por eso, a medida que haces una revisión sobre cómo actuamos y cómo educamos siendo consciente, entonces quizá no metamos tanta prisa a los niños o presionamos con las extraescolares . ¿Es todo necesario y hay que darles o apuntarles a todo lo que lo piden o quizá soy yo el que apunto a mi hijo porque  que le quiero dar todo y siempre de lo mejor? Simplemente hay que hacer una revisión, el mejor consejo es hacer una revisión del día a día para comprobar si las decisiones que hemos tomado hay que mantenerlas o se pueden cambiar.

-A veces trasladamos nuestro estrés y nuestras prisas a los hijos e hijas…

Algo muy extendido, por ejemplo,  cuando echamos comida en un plato insistimos en que se lo tiene que terminar. ¿Y por qué? Porque hay que terminarlo todo. La pregunta es con los niveles, de obesidad infantil que tenemos ¿realmente hay que obligar al niño o niña a comérselo todo porque ya está servido o quizá previamente se le puede preguntar cuánta hambre tiene antes de servirle? A veces obligamos a los niños a comer algo que no les gusta sólo porque ‘tiene que comer de todo’, pues quizá habría que revisar ese concepto porque hacer eso igual no le ayuda.

Otro paradigma a revisar. Tendemos en cuanto a las  extraescolares a mantenerle en una actividad aunque no le gusta solo porque ‘ya se ha pagado’ o ‘se tiene que terminar lo que se empieza (otra creencia). “Tienes que terminar algo porque ya está servido, y tienes que terminar la extraescolar porque ya está pagada”, son cosas que hay que revisar porque quizá el padre o madre no me ha preguntado si quería, a lo mejor creía que le iba a gustar y ha visto que no. En definitiva, dar la oportunidad de experimentar sin la obligación a terminar algo, son paradigmas que hay que revisar. .Mi mejor consejo es revisarnos continuamente: educamos a nuestros hijos e hijas en base a paradigmas que no siempre son válidos. 

-Además sigue con la promoción del libro “Padres formados, hijos educados” que lleva ya una segunda edición, y donde aporta con mayor abundancia este tipo de cuestiones…

-Esto es como cuando vamos al médico y te dicen lo que ya sabes pero eres tú quien tiene que llevar a cabo esos cambios: dejar de fumar, o cuidar  la alimentación. Dar consejos es muy fácil, porque es decirle al otro lo que tiene que hacer; lo más difícil es llevar a cabo estos cambios. Por eso, se trata de un libro que más que pautas o consejos te abre la puerta a lo que decía antes, a revisarte a replantear el tipo de educación que has recibido y que estás llevando a cabo. Es decir, qué cosas estás proyectando de tu vida pasada en la vida futura de tus hijos: si estás llevando con ellos lo que te hubiera gustado que hicieran contigo o lo que tu no llegaste a hacer y quieres que lo hagan ellos, como por ejemplo, aprender un instrumento. 

“Padres formados, hijos educados” es un libro que muchas personas han empezado a leer y dicen “lo he tenido que dejar” porque me ha removido mucho. Pero una vez que se han dado la oportunidad de revisar cosas, de replantearte cosas; que un libro te ‘remueva’ y te deje descubrir cosas nuevas tiene su aquél. Es cuestión de llevar a cabo algún cambio que otro, tampoco hay que hacer cambios radicales y darte la oportunidad de ver si tu vida mejora con esos cambios progresivos-

-Es cierto que los padres y madres, sobre todo los que lo son por primera vez, no tienen todas las claves para saber educar y repiten conductas que han visto en su ámbito familiar…

-Claro. Está el ejemplo de la frase esta que escuchamos muchas veces de ‘si a mi me pegaron con la zapatilla y no se me quedó ningún trauma’. Quizá sí que en alguna medida lo estén, porque  uno de los mayores traumas es no tener la capacidad o libertad para expresar emociones a otras personas; por  ejemplo que cuando tenga ganas de llorar  sienta vergüenza o las oculten. Quizá quiera expresar una emoción y no sepa, o quizá quiera pedir ayuda y no lo haga por no mostrar cierta debilidad. Claro que siento un trauma ‘entrecomillas’, por haber  sido reprimido a la hora de expresar emociones de niño o niña; y eso como adulto me genera una dificultad para comunicarme con la pareja, o con los hijos, o para expresarles el cariño. No hace falta que haya un diagnóstico de psiquiatría para ver que el hecho de que se te haya educado de forma muy autoritaria y estricta, con el cinto y la vara, puede generar unas evidentes dificultades en tu gestión emocional. Generalmente cuando un padre o madre pega a un hijo es porque emocionalmente no ha sido capaz de manejar esa situación de estrés puntual en una situación. Es decir: ningún padre toma conscientemente la decisión de corregir con la vara o la zapatilla, sino todo lo contrario; acabar pegando a un hijo es porque el padre o madre no se ha controlado.  

De eso hablo en el libro de “padres formados”. Muchas veces actuamos intentando que nuestros hijos hagan las cosas por ‘imperativo legal’, el ‘porque yo lo mando, y no somos conscientes de que no estamos enseñando o que queremos hacerlo desde el miedo. 

“A los niños y niñas hay que hablarles con claridad”

-¿Y el ‘dejar hacer’ a los hijos para evitar conflictos tampoco es una opción, no? 

-Claro. Es cierto que el autoritarismo genera una serie de consecuencias que tienen que ver con la baja autoestima, con la inseguridad, con el miedo, pero el ser permisivo también genera niños y niñas dependientes o niños carentes. Ni un extremo ni otro, ¿cuál es la propuesta? El estilo educativo asertivo democrático, lo que te cuesta un esfuerzo. Que tienes que trabajar lo que tiene que ver contigo, con tu regulación emocional. No solo decir ‘no’ al niño, sino mantener ese ‘no’. Cuando llora y se desespera acabas cediendo, ¿por qué lo haces? Porque no soportas verle llorar y eso al final te desborda. 

“Mi hijo me sorprendió cuando apagó el móvil una semana entera porque tenía que estudiar”

¿Pero sabemos comunicarnos con los hijos adecuadamente? A veces los tratamos como seres muy pequeños, y otras les hablamos sólo dando órdenes como si fueran adultos…

-Esto también es otra cuestión a revisar. Cuando utilizamos, por ejemplo, la ironía. Es una de las faltas de respeto a hacia los niños y las niñas tremenda porque es como tratarles de tontos. A los niños y niñas hay que hablarles con claridad. Tampoco como a adultos, porque todavía tienen un cerebro sin madurar. En todo caso, para mí en este asunto lo más importante es la autenticidad y la honestidad. Ser honesto:por ejemplo,  cuando un niño pregunta y ve a su padre o a su madre llorar y le pregunta qué es lo que le pasa. Normalmente el padre o madre le mentirá o le contará cualquier cosa. ¿Por qué no eres honesto? No le cuentes exactamente lo que ha pasado, pero sí dile que estás preocupado, habla a tu hijo con coherencia y honestidad con frases como “mira hijo, tengo una preocupación;  me acaban de dar una noticia y la estoy todavía asumiendo”. Igual al niño no le interesa saber exáctamente qué pasa, pero sí saber que te pasa algo. Es decir: vivir con la emoción de los padres y madres, y por eso ellos deben saber expresarla. 

Otro ejemplo, decirles “Esto no me ha gustado” en vez de “Si vuelves a hacer esto vuelve el coco y te lleva”. ¿Por qué debemos recurrir a la mentira, al miedo? De ahí la importancia de la campaña #Educarsinmiedo, es decir de revisarnos todo el tiempo mientras educamos. Saber si lo que digo lo digo porque me lo dijeron y ‘tampoco estoy tan traumada’ o realmente necesito recurrir al miedo por que no sé manejar la situación de otra manera. ¿Por qué acudo al miedo para cambiar o modificar un comportamiento de mi hijo? ¿No hay otras formas más honestas y más auténticas de manejar una situación? Eso es lo que hay que aprender. 

-¿Las nuevas tecnologías son una barrera ahora para educar mejor? ¿Qué tipo de relación deben de tener nuestros hijos e hijas con estos dispositivos?

-El uso debe estar limitado en los menores, pero también los adultos tenemos que ser conscientes de que tenemos un ‘enganche’ brutal  a la tecnología. Mira, la tecnología es fantástica y nos ha aportado un montón de cosas buenísimas, pero hay que tener dominio propio y autocontrol, capacidad de renunciar, de esperar. Te pongo un ejemplo: mi hijo me sorprendió cuando apagó el móvil una semana entera porque tenía que estudiar. Claro, pero para que un adolescente pueda hacer un análisis como éste, hay una serie de trabajo emocional previo que es saber tener dominio propio, o voluntad de poder elegir qué me conviene y qué no. No lo que está bien o mal, sino qué me conviene, las consecuencias positivas que yo obtengo cuando tomo una decisión. Por eso digo que para tener un buen uso de la tecnología hay que tener,  digamos, unas competencias emocionales bien desarrolladas: con respecto a la autonomía emocional. Luego están las excusas de los padres, la más usual es ‘necesito el móvil para trabajar’. Pero todo el tiempo no podemos estar conectados. 

-El libro lo complementas con recursos online y presenciales, con charlas en diferentes centros educativos

-El libro es muy sencillo de leer y de entender; me considero más comunicadora con lo cual es un libro en el que cuento cosas, y no tanto escribo. La gente que me conoce dice que ‘soy yo hablando’, es muy sencillo de entender, pero remueve muchas cosas personales. Por eso, para hacer este trabajo de ‘reflexionar con el libro y la autora’ vi la posibilidad de crear un curso online, donde salen contenidos del libro en vídeo explicados y donde quien lee el libro de “Padres Formados, hijos educados”,  al mismo tiempo me escuche y pueda consultar sus dudas. El curso online es un recurso fantástico.  

-También aportáis vuestro granito de arena a la sociedad con la campaña de #EducarSinMiedo y el blog, donde se pueden ver vídeos muy ilustrativos, que dejan la puerta abierta para la reflexión

– Sí. La campaña de #EducarSinMiedo la pusimos en marcha hace más de un año, porque queríamos llegar a las familias de una forma muy sencilla. Por eso analizamos cómo nos comunicamos con nuestros hijos e hijas, cómo nos expresamos, en  qué tipo de situaciones y cómo corregimos conductas y analizamos a través de frases cotidianas cuánto miedo generamos en nuestros hijos e hijas. Hay más de 150 frases que planteamos a modo de cuadernillo con ilustraciones, donde sin querer o sin ser conscientes,  recurrimos al miedo para modificar un comportamiento.A ese contenido escrito de #EducarSinMiedo se le ha añadido material audiovisual, con vídeos muy cortitos, de 1 o 2 minutos, donde se explican de forma audiovisual conceptos que son más difíciles de reflexionar o analizar por escrito. 

Crear los cortometrajes de #EducarSinMiedo ha sido otro reto importante porque han entrado en liza otros profesionales  como, músicos, guionistas, productores de cine, cámaras, editores, que enriquece. En los cortometrajes hablamos de cinco ideas fundamentales: la importancia de validar emociones, de reconocer lo que un niño o una niña siente; la importancia de restituir vínculos afectivos, que los padres se atrevan a disculparse con los hijos cuando crean que se han equivocado; la importancia de no obligar a hacer cosas como es compartir sin antes valorar si se ha establecido un vínculo entre dos personas; la importancia de manejar el estrés con hábitos saludables; o la conveniencia de no etiquetar a nuestros hijos.A veces los padres y madres etiquetamos por los miedos propios.

-Y ahora preparais varios cortometrajes educativos para adolescentes

– Sí. Hemos juntado un equipo de adolescentes diverso, la idea es rodar dos cortometrajes centrados en la adolescencia para poder tratar específicamente  situaciones de bullying o de acoso escolar. Este es otro proyecto muy interesante ya que viene a ser la segunda parte de los cortometrajes de #EducarSinMiedo. Esperamos que los cortometrajes estén listos para noviembre aunque queremos hacerlos sin prisa para hacerlos bien. Además, tengo una buena noticia porque acabamos de recibir una aportación económica de una empresa navarra para financiar los cortometrajes, que se llama  Gloria Pets, y a la que estamos muy agradecidas. 

-Además también impartes clases de formación a grupos de madres y padres

-Sí. Empezamos con varios grupos de madres y padres en 2010, y unos continúan todavía y ya tienen incluso hijos adolescentes. Tenemos cuatro niveles: iniciación, intermedio, avanzado y adolescentes. Cada padre o madre que se quiere capacitar conmigo en modo presencial va al grupo donde mejor va a avanzar, procuramos no mezclar niveles. Son grupos de unas veintitantas personas. Las distribuimos por distintos niveles  para que tengan en común con su grupo, y que cada uno avance a su ritmo. Empezamos ya en octubre el curso, pero si hubiera personas interesadas podría valorarse su incorporación, en caso de haber plazas disponibles. Hacemos formación de padres y madres en Villava, Tudela y Beasain, aunque también me ha tocado hacer formación en otros pueblos como en Etxarri Aranatz, Larraga, o varios colegios de Pamplona, en definitiva Navarra y sus alrededores.


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